DICCIONARIO MÉDICO

Sistema cardiaco de excitoconducción

El sistema de conducción del corazón —también llamado sistema eléctrico del corazón o, en terminología clínica, sistema de excitoconducción— es la red de células cardíacas especializadas que genera y transmite los impulsos eléctricos responsables de la contracción rítmica del corazón. Sus componentes principales son el nodo sinusal, el nodo auriculoventricular, el haz de His con sus ramas y las fibras de Purkinje.

Qué es el sistema de conducción del corazón

El sistema de conducción es el conjunto de estructuras del corazón encargadas de originar el impulso eléctrico que desencadena cada latido y de distribuirlo de manera ordenada por todo el miocardio, de modo que las aurículas se contraigan antes que los ventrículos y la sangre avance en la dirección correcta. A diferencia de lo que muchos creen, estas células no son neuronas: son cardiomiocitos modificados que han perdido buena parte de su maquinaria contráctil y se han especializado en producir y propagar señales eléctricas.

El nombre técnico del sistema, "excitoconducción", combina el latín excitāre ("estimular", "despertar") con conductio ("acción de conducir"). El compuesto resume en una sola palabra la doble función: algunas células generan el impulso espontáneamente (excitación) y el resto lo transporta a gran velocidad hasta los ventrículos (conducción). En español se usa con frecuencia la forma popular "sistema eléctrico del corazón", que recoge la misma idea con menos tecnicismo.

La anatomía de este sistema se describió en apenas quince años, entre finales del siglo XIX y principios del XX. Wilhelm His hijo identificó en 1893 el fascículo muscular que une las aurículas con los ventrículos (el haz que hoy lleva su nombre). En 1906, el japonés Sunao Tawara publicó Das Reizleitungssystem des Säugetierherzens, la primera descripción sistemática completa del nodo auriculoventricular, el haz de His y las fibras de Purkinje. Y un año después, Arthur Keith y Martin Flack identificaron el nodo sinusal como el marcapasos primario del corazón.

Componentes y secuencia del impulso eléctrico

El impulso sigue siempre el mismo recorrido, y entenderlo paso a paso es la mejor manera de comprender por qué el corazón late de forma coordinada.

Nodo sinusal (nodo SA). Situado en la pared posterosuperior de la aurícula derecha, cerca de la desembocadura de la vena cava superior, es el marcapasos fisiológico del corazón. Sus células se despolarizan espontáneamente entre 60 y 100 veces por minuto, lo que establece la frecuencia cardíaca basal y genera el ritmo sinusal.

Conducción interauricular. Desde el nodo sinusal, la onda de despolarización se extiende por el miocardio de la aurícula derecha y alcanza la aurícula izquierda a través del haz interauricular de Bachmann, una banda muscular que cruza el tabique interauricular por su cara anterior. Esa vía es la que permite que ambas aurículas se contraigan de manera casi simultánea.

Nodo auriculoventricular (nodo AV). Localizado en la porción inferoposterior del tabique interauricular, junto al anillo de la válvula tricúspide, es la única conexión eléctrica entre aurículas y ventrículos —el esqueleto fibroso del corazón aísla el resto—. Su función más característica consiste en retrasar el impulso aproximadamente una décima de segundo, un fenómeno conocido como conducción con decremento. Sin ese retardo, los ventrículos empezarían a contraerse antes de haberse llenado por completo.

Haz de His y sus ramas. Una vez atravesado el nodo AV, el impulso entra en el haz de His, un cordón de fibras de conducción rápida que perfora el esqueleto fibroso y discurre por la porción membranosa del tabique interventricular. Allí se bifurca en la rama derecha (que desciende hacia el ventrículo derecho) y la rama izquierda (que se dirige al ventrículo izquierdo, donde a su vez se subdivide en un fascículo anterior y otro posterior). El conjunto de haz y ramas recibe también el nombre de fascículo auriculoventricular.

Fibras de Purkinje. Son la arborización terminal del sistema. Se ramifican en la capa subendocárdica de ambos ventrículos —es decir, justo debajo del endocardio— y conducen el impulso a una velocidad extraordinariamente alta (hasta 2-4 m/s, frente a los 0,3-0,5 m/s del miocardio ordinario). Gracias a esa velocidad, la despolarización ventricular se completa en apenas 80-100 milisegundos y la contracción avanza desde el ápex hacia la base, expulsando la sangre de manera eficiente.

Automatismo y jerarquía de marcapasos

Todas las células del sistema de conducción poseen automatismo: la capacidad de generar un potencial de acción de forma espontánea, sin estímulo externo. Lo que las diferencia es la velocidad a la que lo hacen, y esa diferencia crea una jerarquía natural. El nodo sinusal, con su frecuencia de 60-100 impulsos por minuto, manda sobre los demás porque dispara antes que ninguno. El nodo AV puede generar impulsos a 40-60 por minuto, y las fibras de Purkinje, a 20-40.

Esa organización jerárquica funciona como un seguro. Si el nodo sinusal falla o su frecuencia cae, el nodo AV asume el control y mantiene un ritmo más lento pero compatible con la vida. Si también el nodo AV se bloquea, las fibras de Purkinje pueden sostener una frecuencia ventricular mínima. El fenómeno se denomina ritmo de escape: un marcapasos inferior "escapa" de la supresión del superior cuando este deja de inhibirlo.

El mecanismo eléctrico de fondo es la despolarización diastólica espontánea. Durante la diástole, el potencial de membrana de estas células no se mantiene estable, sino que asciende lentamente hacia el umbral de disparo. Al alcanzar ese umbral se produce la despolarización rápida, que constituye el impulso eléctrico y desencadena la sístole. Después, la repolarización devuelve la célula a su estado de reposo y el ciclo se repite. En el nodo sinusal, ese ascenso diastólico es más rápido que en cualquier otra zona del sistema, lo que explica por qué es él quien fija el ritmo.

El sistema nervioso autónomo modula la frecuencia del nodo sinusal sin reemplazarlo. La estimulación simpática acelera la despolarización diastólica y, por tanto, la frecuencia cardíaca; la parasimpática (a través del nervio vago) la frena. Pero el nodo seguiría disparando incluso sin inervación: un corazón completamente desnervado —por ejemplo, tras un trasplante— mantiene un ritmo propio, más rápido de lo habitual, porque ya no recibe el freno vagal tónico.

Repercusión cuando la conducción falla

Cuando algún tramo del sistema se altera, la secuencia descrita se interrumpe o se desordena. Un retraso o una interrupción de la conducción entre aurículas y ventrículos constituye un bloqueo auriculoventricular; si la interrupción se produce en una de las ramas del haz de His, se habla de bloqueo de rama. Y cuando la generación del impulso en el nodo sinusal se vuelve irregular o demasiado lenta, la consecuencia suele ser una bradicardia mantenida. Todas estas situaciones entran dentro de lo que en cardiología se denomina genéricamente arritmia.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre "excitoconducción"?

Es un compuesto de raíz latina: excitāre ("estimular") y conductio ("acción de conducir"). El término captura la doble naturaleza del sistema, que no solo transporta el impulso sino que también lo genera. En la nomenclatura inglesa no existe un equivalente directo; se usa simplemente cardiac conduction system, que omite el componente de excitación.

¿El sistema de conducción forma parte del sistema nervioso?

No. Aunque a menudo se habla del "sistema eléctrico del corazón" como si fuera nervioso, sus células son cardiomiocitos modificados, no neuronas. Conservan los discos intercalares y las uniones comunicantes del músculo cardíaco, pero han perdido la mayor parte de sus miofibrillas contráctiles. El sistema nervioso autónomo modula su frecuencia —la acelera o la frena—, pero el impulso se origina dentro del propio corazón.

¿Qué pasa si el nodo sinusal deja de funcionar?

El nodo AV toma el relevo como marcapasos secundario, produciendo un ritmo más lento (40-60 latidos por minuto). Si también él falla, las fibras de Purkinje pueden mantener una frecuencia ventricular de 20-40 por minuto, suficiente en reposo pero no para esfuerzos. Esa capacidad de respaldo es precisamente la razón biológica de la jerarquía de automatismo que tiene el sistema.

¿Cómo se estudia la actividad del sistema de conducción?

El registro más habitual es el electrocardiograma (ECG), que capta desde la superficie corporal las variaciones de voltaje que produce la despolarización y la repolarización del miocardio. Cada tramo del trazado refleja una etapa de la conducción: la onda P corresponde a la despolarización auricular, el complejo QRS a la ventricular y la onda T a la repolarización ventricular.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Sistema de conducción cardíaco. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI). Cómo funciona el corazón: cómo late el corazón.
  3. Manual MSD, versión para público general. Vídeo: Sistema de conducción.
  4. Mayo Clinic. El sistema de conducción del corazón.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en los componentes y conceptos asociados al sistema de conducción del corazón, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

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