DICCIONARIO MÉDICO

Diástole

La diástole es la fase del ciclo cardíaco en la que el corazón se relaja y sus cavidades se llenan con la sangre que retorna por las venas. En un corazón adulto en reposo ocupa algo más de la mitad de cada latido y, dentro de esa cifra, no es un único proceso: incluye una relajación inicial sin cambio de volumen, un llenado ventricular rápido, un tramo lento y, al final, la contracción de las aurículas que remata el llenado.

Qué es la diástole

La diástole es la fase de relajación del corazón. Mientras dura, el músculo cardíaco no se está contrayendo: las paredes de las cavidades ceden, la presión dentro del corazón cae y la sangre que ha ido regresando por las venas puede entrar en los ventrículos, que quedaron vacíos tras la fase previa de contracción. En cada latido se alterna con la sístole, la fase en la que el ventrículo se contrae y expulsa la sangre hacia las arterias. Este vaivén se repite decenas de veces por minuto sin que quien lo lleva dentro lo perciba, salvo por el pulso.

La palabra procede del griego διαστολή (diastolḗ), que significa "dilatación" o "separación", y deriva del verbo διαστέλλω (diastéllō), "abrir", "apartar". No se refería originalmente al corazón sino a cualquier movimiento de expansión, y los médicos griegos ya la aplicaban al pulso y al latido cardíaco. Galeno, en el siglo II, la utiliza en un sentido muy próximo al actual al describir los movimientos alternos del corazón y las arterias. En los textos médicos en español aparece en el Renacimiento junto con el resto del vocabulario galénico y no ha cambiado de significado desde entonces.

La diástole dentro del ciclo cardíaco

El ciclo cardíaco es la secuencia completa de un latido, con su parte de contracción y su parte de relajación. A una frecuencia de reposo de setenta latidos por minuto, cada ciclo dura poco más de ocho décimas de segundo. La sístole ventricular se lleva unas tres décimas; la diástole, las cinco restantes. La proporción no es caprichosa: la fase de relajación necesita ser generosa para dar tiempo a que las cámaras vuelvan a llenarse antes del siguiente empujón. Cuando la frecuencia sube, por ejemplo durante el ejercicio, es sobre todo la diástole la que se acorta, y por eso a partir de cierto ritmo el llenado ventricular empieza a comprometerse.

Dentro de esa media segunda larga se distinguen cuatro subfases sucesivas. Empieza con la relajación isovolumétrica: se cierran las válvulas aórtica y pulmonar, los ventrículos comienzan a relajarse y la presión dentro de ellos cae con rapidez, aunque todavía no entra sangre porque las válvulas auriculoventriculares siguen cerradas. Cuando esa presión baja por debajo de la de las aurículas, se abren la mitral y la tricúspide y arranca el llenado rápido, en el que la mayor parte del volumen pasa de aurículas a ventrículos casi de golpe, por diferencia de presión. Le sigue la diástasis, un tramo de llenado lento en el que la sangre continúa entrando a poca velocidad. Y cierra la fase la sístole auricular: las aurículas se contraen y aportan un empujón final que añade en torno al veinte por ciento del llenado total del ventrículo.

Esa aportación auricular tiene una consecuencia clínica sencilla y muy conocida en cardiología: cuando el ritmo sinusal se pierde, como ocurre en la fibrilación auricular, ese último veinte por ciento desaparece y algunos pacientes lo notan de forma inmediata, sobre todo si el corazón ya tenía otros problemas de llenado.

Diástole ventricular y diástole auricular

Aurículas y ventrículos también se relajan por turnos. Cuando se habla de "la diástole" sin más apellido, en la práctica clínica se alude siempre a la diástole ventricular, que es la que determina la capacidad de llenado del corazón izquierdo y, por tanto, la cantidad de sangre disponible para el latido siguiente. La sístole auricular ocurre precisamente durante la parte final de la diástole ventricular, como se ha señalado antes. La diástole auricular coincide en buena parte con la sístole ventricular: mientras los ventrículos empujan la sangre hacia las arterias, las aurículas están recibiendo, tranquilamente, la que llega por las venas cavas y las pulmonares.

Distinción entre diástole y disfunción diastólica

Conviene separar la diástole como fase fisiológica de la disfunción diastólica, que es un cuadro clínico. La diástole existe siempre; es simplemente la mitad del latido. La disfunción diastólica describe un corazón cuya contracción puede estar conservada pero cuyo ventrículo se ha vuelto rígido y se llena mal, ya sea por hipertensión, envejecimiento, hipertrofia u otros mecanismos. En estos casos el ventrículo necesita presiones más altas para admitir la misma sangre, y ese exceso de presión termina transmitiéndose hacia atrás. Es una alteración que se explora sobre todo por ecocardiografía y que corresponde valorar al cardiólogo.

También conviene no confundir "diástole" con "presión diastólica", que no es una fase sino una cifra: la que queda en las arterias mientras el corazón está en diástole y no bombea. De ese uso del adjetivo se ocupa la entrada diastólico.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra diástole?

Del griego διαστολή (diastolḗ), que quiere decir "dilatación" o "separación". Los médicos de la Antigüedad la usaban para hablar del movimiento de expansión del corazón y las arterias, en contraposición a la sístole, que era el de contracción. Galeno la fija con este sentido en el siglo II, y de ahí pasa al latín médico y, en el Renacimiento, al español.

¿La diástole dura lo mismo que la sístole?

No. En un corazón sano en reposo, la diástole dura aproximadamente el doble que la sístole: en torno a cinco décimas de segundo frente a tres. Cuando la frecuencia cardíaca aumenta, la que más se acorta es la diástole. Esa es una de las razones por las que un ritmo excesivamente rápido puede comprometer el llenado del ventrículo.

¿La cifra baja de la tensión es la diástole?

Es la presión diastólica, no la diástole en sí. La presión arterial se registra con dos números: el superior corresponde a la fase de contracción y el inferior a la de relajación. Esa cifra inferior refleja la presión que queda en las arterias mientras el corazón está en diástole, entre latido y latido.

¿Diástole ventricular y diástole auricular son lo mismo?

No. Cada una es la relajación de una parte distinta del corazón y ocurren en momentos diferentes del ciclo. La diástole ventricular es la que se llena de sangre para el latido siguiente y es la que se sobreentiende cuando se habla de "la diástole" a secas. La diástole auricular es un fenómeno más discreto que coincide con la sístole ventricular.

Referencias

  1. Manual MSD, versión para público general. Biología del corazón.
  2. The Texas Heart Institute. Anatomía y funcionamiento del corazón.
  3. Fundación Española del Corazón. Cómo funciona el corazón.
  4. Real Academia Española. Diástole. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en los conceptos vinculados a la diástole, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Sístole: la fase de contracción, complementaria de la diástole.
  • Ciclo cardíaco: la secuencia completa de la que la diástole es una parte.
  • Diastólico: el adjetivo, con sus usos habituales en tensión, soplos y volúmenes.
  • Sístole auricular: la contracción de las aurículas que remata la diástole ventricular.
  • Ventrículo izquierdo: la cavidad cuyo llenado durante la diástole condiciona el gasto cardíaco.
  • Presión arterial: la lectura en la que la cifra baja corresponde a la diástole.

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