DICCIONARIO MÉDICO
Conducción con decremento
La conducción con decremento, o conducción decremental, describe la propiedad de ciertos tejidos excitables de atenuar progresivamente un impulso eléctrico a medida que este los recorre. El ejemplo más conocido en la práctica clínica es el nodo auriculoventricular (AV) del corazón, donde cada potencial de acción que entra pierde velocidad y amplitud antes de continuar hacia los ventrículos. El término proviene del latín decrementum (disminución, mengua). En electrofisiología se opone a la conducción «todo-o-nada» del potencial de acción típico, que mantiene su amplitud inalterada desde que se genera hasta que alcanza el terminal del axón. En la conducción decremental, la señal va perdiendo fuerza con la distancia, como se debilita el sonido a medida que uno se aleja de su origen. Las células del nodo AV poseen propiedades de membrana distintas a las del músculo cardíaco ordinario. Su potencial de reposo es menos negativo, sus canales de sodio rápidos están en buena parte inactivados y la despolarización depende sobre todo de canales de calcio de tipo L, que generan corrientes más lentas y de menor amplitud. El resultado es un potencial de acción más pequeño y más lento, que se propaga con dificultad creciente y puede llegar a bloquearse por completo si la frecuencia de entrada es demasiado alta. Esa aparente limitación tiene un valor protector. Si las aurículas se activan a frecuencias muy elevadas, como ocurre en la fibrilación auricular (donde la actividad eléctrica auricular puede superar los 400 impulsos por minuto), el nodo AV filtra la mayor parte de esos estímulos y solo permite que una fracción alcance los ventrículos. Sin esa barrera decremental, los ventrículos recibirían el mismo bombardeo auricular y la frecuencia ventricular resultante sería incompatible con un bombeo eficaz. El retraso que introduce el nodo AV (alrededor de 100 milisegundos en condiciones normales) cumple, además, otra función: da tiempo a que las aurículas terminen de contraerse y vacíen su sangre en los ventrículos antes de que estos se activen. Es un mecanismo de sincronización. El concepto no es exclusivo de la cardiología. En neurofisiología, los potenciales graduados (potenciales postsinápticos excitadores e inhibidores, potenciales receptores) también se propagan con decremento por las dendritas y el soma de las neuronas. A diferencia del potencial de acción, estas señales no se regeneran: van disipándose con la distancia y solo si la suma de todas ellas alcanza el umbral en el cono axónico se desencadena un potencial de acción propagado. La integración sináptica depende precisamente de esa conducción decremental. Del latín decrementum, derivado de decrescere (disminuir, menguar). En electrofisiología se adoptó para describir cualquier señal que pierde amplitud o velocidad a medida que se propaga, sin regenerarse en cada punto. No. En el nodo auriculoventricular es una propiedad fisiológica normal y necesaria. Solo se convierte en problema cuando el decremento es tan acusado que produce un bloqueo auriculoventricular que compromete la frecuencia ventricular. No. El haz de His y las fibras de Purkinje conducen de forma rápida y siguen la regla del todo-o-nada. La conducción decremental es una propiedad específica del nodo auriculoventricular y, en menor medida, del nodo sinusal. Para ampliar la información sobre la conducción eléctrica en el corazón y el sistema nervioso:Qué es la conducción con decremento
Papel fisiológico en el corazón
Conducción decremental fuera del corazón
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término «decremento»?
¿Es la conducción con decremento un defecto?
¿Todas las partes del corazón conducen con decremento?
Referencias
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