DICCIONARIO MÉDICO
Bloqueo auriculoventricular
El bloqueo auriculoventricular (bloqueo AV) es un trastorno de la conducción cardíaca en el que la transmisión del impulso eléctrico desde las aurículas hasta los ventrículos se enlentece o se interrumpe, total o parcialmente, a su paso por el nodo auriculoventricular o las estructuras adyacentes. Se clasifica en tres grados de gravedad creciente y se detecta mediante el electrocardiograma. En un corazón sano, el impulso eléctrico nace en el nodo sinusal, se propaga por ambas aurículas, llega al nodo AV (también llamado nodo de Aschoff-Tawara) y, tras una breve pausa fisiológica que permite el llenado ventricular, desciende por el haz de His y sus ramas hasta activar los ventrículos. Cuando algún punto de ese recorrido entre aurículas y ventrículos falla, se produce un bloqueo AV. El retraso o la interrupción pueden ser fugaces (un solo latido) o permanentes, y la repercusión clínica varía desde un hallazgo irrelevante en un electrocardiograma de rutina hasta una bradicardia grave con riesgo de síncope. Etimológicamente, auriculoventricular combina el latín auricula (orejuela, diminutivo de auris, oreja, por la forma de las cavidades superiores del corazón) y ventriculus (pequeño vientre, también por analogía anatómica). Bloqueo conserva aquí su sentido de interrupción del paso, aplicado a la conducción eléctrica cardíaca. El bloqueo AV de primer grado no es, en rigor, un bloqueo propiamente dicho: todos los impulsos auriculares llegan a los ventrículos, pero con un retraso superior al normal. En el electrocardiograma se manifiesta como un intervalo PR superior a 0,20 segundos. Es frecuente en deportistas entrenados y en jóvenes con tono vagal alto, y en la mayoría de los casos no produce ningún síntoma ni requiere actuación alguna. En el bloqueo AV de segundo grado, algunos impulsos sí llegan a los ventrículos y otros no. Se distinguen dos patrones. El tipo I (Mobitz I o fenómeno de Wenckebach) muestra una prolongación progresiva del intervalo PR en latidos sucesivos hasta que un impulso auricular no se conduce; el ciclo se reinicia entonces con el PR más corto. Karel Frederik Wenckebach describió este patrón en 1899, antes incluso de que el electrocardiograma estuviera disponible de forma rutinaria. El tipo II (Mobitz II) es menos común y más preocupante: la onda P se bloquea de forma súbita, sin alargamiento previo del PR, lo que sugiere una lesión infranodal, habitualmente en el tronco del haz de His o sus ramas. El bloqueo AV de tercer grado (o bloqueo AV completo) representa la interrupción total de la conducción entre aurículas y ventrículos. Las aurículas laten a su ritmo, los ventrículos al suyo: hay una disociación AV completa. La frecuencia ventricular depende de dónde se localice el foco de escape. Si el escape es alto (nodo AV o His proximal), el ritmo puede rondar los 40-60 latidos por minuto; si es distal, por debajo de 40. La degeneración fibrosa del sistema de conducción es la causa más habitual en personas mayores. En pacientes más jóvenes, conviene descartar miocarditis (la enfermedad de Lyme produce bloqueos AV con cierta frecuencia en zonas endémicas), cardiopatía congénita o sarcoidosis cardíaca: hasta un tercio de los bloqueos AV de segundo o tercer grado de reciente aparición en adultos menores de sesenta años sin cardiopatía estructural evidente se ha asociado a sarcoidosis en series de estudio específicas. Algunos fármacos que actúan sobre la conducción nodal (betabloqueantes, digoxina, bloqueantes de los canales de calcio no dihidropiridínicos) pueden inducir o agravar bloqueos AV de forma reversible. El bloqueo AV y el bloqueo de rama son trastornos de la conducción cardíaca, pero se producen a niveles distintos del sistema. El bloqueo AV afecta a la conexión entre aurículas y ventrículos (nodo AV, haz de His proximal); el bloqueo de rama afecta a las ramas del haz de His dentro de los ventrículos. En el electrocardiograma, el bloqueo AV altera la relación entre la onda P y el complejo QRS (intervalos PR prolongados, ondas P sin QRS, disociación AV), mientras que el bloqueo de rama modifica la morfología y la duración del propio QRS sin afectar necesariamente al intervalo PR. Pueden coexistir: un bloqueo de rama bifascicular con bloqueo AV de primer grado sugiere una enfermedad difusa del sistema de conducción. Del latín auricula (orejuela, por la forma de las cavidades superiores del corazón) y ventriculus (pequeño vientre, por las cavidades inferiores). El adjetivo designa todo lo que conecta aurículas y ventrículos, tanto en la anatomía valvular como en el sistema de conducción eléctrica. En la gran mayoría de los casos, no. Es un hallazgo electrocardiográfico frecuente en deportistas y en personas jóvenes con predominio vagal. No suele producir ningún síntoma. Solo merece atención cuando se asocia a otro trastorno cardíaco conocido o cuando se sospecha que un fármaco puede estar causándolo. Es el patrón electrocardiográfico del bloqueo AV de segundo grado tipo I: el intervalo PR se alarga latido a latido hasta que una onda P no se conduce y desaparece el QRS correspondiente. Descrito por Karel Frederik Wenckebach en 1899, suele localizarse en el nodo AV, tiene un pronóstico favorable y rara vez progresa a bloqueos de mayor gravedad. Si desea profundizar en conceptos vinculados al bloqueo auriculoventricular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el bloqueo auriculoventricular
Grados del bloqueo auriculoventricular
Causas frecuentes
Diferenciación con el bloqueo de rama
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre auriculoventricular?
¿Un bloqueo AV de primer grado es peligroso?
¿Qué es el fenómeno de Wenckebach?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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