DICCIONARIO MÉDICO
Electrocardiograma
El electrocardiograma (ECG o EKG) es el registro gráfico que se obtiene al aplicar la técnica de la electrocardiografía. Representa en forma de trazado las variaciones de voltaje producidas por la actividad eléctrica del corazón a lo largo del tiempo. Es la prueba cardiológica más solicitada en todo el mundo y se realiza con un aparato llamado electrocardiógrafo. Un electrocardiograma es, en su acepción más estricta, un papel o pantalla donde quedan impresas las curvas que reflejan la actividad eléctrica del miocardio. Cada ciclo cardíaco genera un patrón de ondas, segmentos e intervalos que los cardiólogos han aprendido a leer con la misma soltura con la que un músico descifra una partitura. El término procede de las raíces griegas ἤλεκτρον (ḗlektron, «ámbar»), καρδία (kardía, «corazón») y γράμμα (grámma, «escrito, registro»). El sufijo lo distingue del nombre de la técnica: mientras que la electrocardiografía designa el procedimiento de registro, el electrocardiograma designa el resultado. Willem Einthoven empleó por primera vez la forma Elektrokardiogramm en 1893, en un artículo redactado en alemán sobre métodos de investigación clínica, si bien atribuyó la acuñación al fisiólogo Augustus Waller como gesto de respeto hacia su trabajo previo. Un electrocardiograma normal muestra tres elementos básicos que se repiten con cada latido. La onda P corresponde a la despolarización auricular: es la primera deflexión visible en el trazado, habitualmente pequeña y redondeada, y precede a la contracción de las aurículas. Tras ella aparece el complejo QRS, que representa la despolarización de los ventrículos. Se trata de la deflexión de mayor amplitud en el trazado y suele durar menos de 120 milisegundos. Su morfología varía según la derivación electrocardiográfica desde la que se observe: en unas derivaciones predomina una onda R positiva; en otras, la onda S negativa tiene mayor profundidad. Esa variabilidad no indica anomalía, sino perspectivas distintas del mismo fenómeno eléctrico. Finalmente, la onda T refleja la repolarización ventricular, es decir, la recuperación eléctrica del músculo tras la contracción. En condiciones normales se orienta en la misma dirección que el complejo QRS. Entre esas ondas se definen segmentos e intervalos con valor diagnóstico propio. El intervalo PR mide el tiempo de conducción desde las aurículas hasta los ventrículos. El intervalo QT abarca toda la actividad eléctrica ventricular, desde la despolarización hasta la repolarización completa, y su prolongación puede asociarse a riesgo de arritmias graves. Einthoven designó las ondas del electrocardiograma con las letras P, Q, R, S y T en una publicación de 1895. Existen dos hipótesis sobre la elección. Según una de ellas, Einthoven partió de la mitad del alfabeto para evitar confusiones con las letras A, B, C, D que otros investigadores habían empleado para las ondas registradas con el electrómetro capilar. La otra hipótesis propone una convención geométrica cartesiana: P se corresponde con un punto genérico del gráfico (del mismo modo que en geometría se usan P, Q, R... para puntos sucesivos). Sea cual sea el origen real, la nomenclatura no ha cambiado en más de un siglo. Conviene no confundir el electrocardiograma con la electrocardiografía, que es la técnica, ni con el electrocardiógrafo, que es el aparato. Son tres conceptos que comparten raíz pero designan realidades distintas. Tampoco debe confundirse con el vectocardiograma, un registro que representa la actividad eléctrica cardíaca en tres dimensiones espaciales en forma de bucles, ni con la ecocardiografía, que emplea ultrasonidos para obtener imágenes de la estructura y el movimiento del corazón. El electrocardiograma capta exclusivamente señales eléctricas; la ecografía, señales acústicas reflejadas. Del griego ἤλεκτρον (ámbar, electricidad), καρδία (corazón) y γράμμα (escrito). El término fue introducido formalmente por Willem Einthoven en 1893 y se ha mantenido sin modificaciones hasta la fecha. Sí. La sigla ECG proviene del inglés y el español (electrocardiogram/electrocardiograma), mientras que EKG procede del alemán Elektrokardiogramm. En el ámbito hospitalario anglosajón se usa con frecuencia EKG para evitar la confusión fonética con EEG (electroencefalograma). Ambas siglas se refieren a la misma prueba. No necesariamente. El electrocardiograma recoge la actividad eléctrica en un instante concreto. Hay alteraciones cardíacas que solo se manifiestan durante el esfuerzo o de forma intermitente y que pueden no quedar reflejadas en un registro de reposo de pocos segundos. Para esos casos existen modalidades complementarias como la electrocardiografía de esfuerzo o los monitores Holter. Porque Einthoven eligió letras de la segunda mitad del alfabeto para diferenciar su sistema de nomenclaturas anteriores que usaban las primeras letras. Pese a su aparente arbitrariedad, la convención resultó tan eficaz que ninguna revisión posterior ha intentado reemplazarla. Consulte también la información clínica completa sobre el electrocardiograma Si busca información sobre cómo se realiza la prueba, qué preparación requiere y cómo se interpretan los resultados, puede consultar la ficha completa de la prueba diagnóstica del electrocardiograma elaborada por el Departamento de Cardiología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados al electrocardiograma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el electrocardiograma
Componentes del trazado
Nomenclatura de las ondas
Diferenciación con otros registros cardíacos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra electrocardiograma?
¿Es lo mismo ECG que EKG?
¿Un electrocardiograma normal descarta un problema cardíaco?
¿Por qué las ondas se llaman P, Q, R, S, T y no tienen nombres más descriptivos?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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