DICCIONARIO MÉDICO
Qrs
El complejo QRS es el trazado del electrocardiograma que refleja la despolarización de los ventrículos del corazón, es decir, la activación eléctrica que desencadena su contracción. El electrocardiograma (ECG) es una de las herramientas diagnósticas más empleadas en cardiología. En su trazado se distinguen varias ondas y complejos que representan la actividad eléctrica del corazón en cada latido. Entre todos estos elementos, el complejo QRS ocupa un lugar central, ya que corresponde al momento en que los ventrículos —las cavidades principales de bombeo— se activan eléctricamente para contraerse y enviar la sangre al resto del organismo. Comprender qué es el complejo QRS, cuáles son sus valores normales y qué significado tiene cuando aparece alterado resulta fundamental tanto para el profesional sanitario como para el paciente que recibe un informe de ECG y desea entender su resultado. El complejo QRS es la representación gráfica, dentro del electrocardiograma, de la despolarización ventricular. La despolarización es el proceso eléctrico mediante el cual las células del músculo cardíaco cambian su carga eléctrica, lo que provoca la contracción del corazón. En términos sencillos, el complejo QRS muestra el instante en que los ventrículos del corazón reciben la señal eléctrica que los obliga a contraerse y bombear sangre hacia las arterias pulmonar y aorta. Su nombre procede de las tres ondas que pueden componerlo: la onda Q, la onda R y la onda S. Estas tres deflexiones se suceden de manera muy rápida y, en conjunto, forman la parte más visible y prominente del trazado electrocardiográfico. Es importante saber que no todos los complejos QRS contienen necesariamente las tres ondas; por convención, cualquier combinación de ellas se sigue denominando complejo QRS. Cuando el sistema eléctrico del corazón funciona correctamente, el impulso se genera en el nodo sinusal (situado en la aurícula derecha), atraviesa las aurículas produciendo la onda P, llega al nodo auriculoventricular y desciende por el haz de His y sus ramas derecha e izquierda hasta la red de fibras de Purkinje. Gracias a este sistema de conducción especializado, ambos ventrículos se despolarizan de forma casi simultánea y muy rápida, lo que explica que el complejo QRS sea estrecho y puntiagudo en un ECG normal. Cada onda dentro del complejo QRS refleja una fase distinta de la activación eléctrica ventricular. Conocer sus características permite a los profesionales sanitarios identificar posibles anomalías. La onda Q es la primera deflexión negativa (dirigida hacia abajo) del complejo QRS, siempre que aparezca antes de cualquier onda positiva. En condiciones normales, representa la despolarización del tabique interventricular (septo), que se activa de izquierda a derecha. Las ondas Q pequeñas, denominadas ondas Q septales, son fisiológicas y pueden observarse en las derivaciones I, aVL, V5 y V6. Sin embargo, cuando una onda Q es excesivamente profunda (mayor de un tercio de la amplitud de la onda R que la sigue) o demasiado ancha (superior a 0,04 segundos de duración), se considera patológica y puede indicar la existencia de una zona de necrosis miocárdica, como ocurre tras un infarto de miocardio. La onda R es la primera deflexión positiva (hacia arriba) del complejo QRS y suele ser su componente de mayor amplitud. Representa la fase principal de la despolarización del grueso de la masa ventricular. Su voltaje varía según la derivación del ECG en la que se observe y también depende de factores como la masa muscular del ventrículo, la constitución corporal del paciente o la posición de los electrodos. En las derivaciones precordiales, la onda R normalmente va aumentando de tamaño desde V1 hasta V5 (fenómeno conocido como progresión de la onda R), lo que refleja la orientación progresiva del electrodo hacia el ventrículo izquierdo. La onda S es cualquier deflexión negativa que aparece después de una onda R. Refleja la fase final de la despolarización ventricular, en la que la activación eléctrica se aleja de la derivación que la registra. Al igual que la onda R, su amplitud varía entre derivaciones. En un ECG normal, la onda S tiende a disminuir de tamaño desde las derivaciones precordiales derechas (V1, V2) hacia las izquierdas (V5, V6), a medida que la onda R va creciendo. La interpretación del complejo QRS se basa principalmente en dos parámetros: su duración y su amplitud (voltaje). Estos valores permiten distinguir un trazado normal de uno que sugiere algún trastorno cardíaco. En niños, el complejo QRS puede ser ligeramente más corto, dado que la masa ventricular es menor. Además, el eje eléctrico tiende a estar más desviado hacia la derecha en los recién nacidos por el predominio fisiológico del ventrículo derecho durante la vida fetal. El papel del ECG está diseñado para facilitar la medición temporal y de voltaje de cada elemento del trazado. Se desplaza a una velocidad estándar de 25 mm por segundo, de modo que cada cuadradito pequeño (1 mm) equivale a 0,04 segundos y cada cuadrado grande (5 mm) equivale a 0,20 segundos. En el eje vertical, cada milímetro representa 0,1 mV de voltaje. Para medir la duración del complejo QRS, se localiza el punto en el que comienza la primera deflexión (ya sea la onda Q o la onda R) y se extiende hasta el final de la última onda del complejo (onda S o R'). El complejo más ancho entre las 12 derivaciones es el que se toma como referencia. Un complejo QRS que ocupe tres cuadraditos pequeños o más (≥ 0,12 s) indica que la conducción a través de los ventrículos no está siguiendo las vías normales. Además de la duración y el voltaje, los profesionales evalúan la morfología del complejo QRS: la forma que adoptan las ondas Q, R y S en cada derivación. Para describir con precisión estas formas, se utiliza una convención que emplea letras mayúsculas para las ondas de gran amplitud y minúsculas para las de pequeña amplitud. Así, un complejo "Rs" indica una onda R grande seguida de una onda s pequeña, mientras que un complejo "rS" indica lo contrario. Las alteraciones en la duración, la amplitud o la morfología del complejo QRS pueden orientar al médico hacia diferentes diagnósticos cardiológicos. A continuación se describen las situaciones clínicas más relevantes. Un complejo QRS con una duración inferior a 0,12 segundos indica que la despolarización ventricular se está produciendo a través de las vías de conducción normales (haz de His, ramas y red de Purkinje). Esto sucede cuando el impulso eléctrico tiene un origen supraventricular, es decir, se genera por encima de los ventrículos (en el nodo sinusal, las aurículas o el nodo auriculoventricular). La mayoría de las taquicardias con complejo QRS estrecho son de origen supraventricular y, aunque pueden causar síntomas molestos como palpitaciones, rara vez suponen un riesgo vital inmediato. Cuando el complejo QRS tiene una duración igual o superior a 0,12 segundos, se habla de complejo QRS ancho. Esto significa que la activación eléctrica de los ventrículos no está siguiendo las vías de conducción rápidas habituales y, en consecuencia, tarda más tiempo en completarse. Las principales causas de un complejo QRS ancho son: El voltaje del complejo QRS también aporta información diagnóstica relevante: Las ondas Q patológicas son deflexiones negativas iniciales del complejo QRS que exceden los parámetros normales en duración (más de 0,04 segundos) o en profundidad (más de un tercio de la onda R). Su presencia en determinadas derivaciones del ECG sugiere que una zona del miocardio ha sufrido un infarto (muerte del tejido muscular por falta de riego sanguíneo). La localización de estas ondas Q anómalas en las distintas derivaciones permite al cardiólogo determinar qué territorio del corazón se ha visto afectado. El eje eléctrico del corazón representa la dirección predominante en la que viaja el impulso eléctrico durante la despolarización ventricular. Se calcula a partir de la polaridad y la amplitud del complejo QRS en las derivaciones de los miembros, especialmente DI y aVF. Una forma rápida de valorar si el eje es normal consiste en comprobar que el complejo QRS sea predominantemente positivo tanto en la derivación DI como en aVF. Si se cumple esta condición, el eje se sitúa entre 0° y +90°, que es el rango de normalidad más frecuente. Las desviaciones del eje pueden aportar pistas diagnósticas importantes: El complejo QRS no se interpreta de forma aislada, sino en el contexto de todo el trazado electrocardiográfico. Su relación con las demás ondas, intervalos y segmentos proporciona una visión completa de la actividad eléctrica del corazón. El intervalo PR abarca desde el inicio de la onda P hasta el comienzo del complejo QRS y representa el tiempo que tarda el impulso eléctrico en viajar desde las aurículas hasta los ventrículos. Su valor normal oscila entre 0,12 y 0,20 segundos. Un intervalo PR prolongado (superior a 0,20 s) indica un retraso en la conducción auriculoventricular, conocido como bloqueo auriculoventricular de primer grado. Si la onda P no va seguida de un complejo QRS, se trata de un bloqueo auriculoventricular de segundo o tercer grado, situaciones que pueden requerir la implantación de un marcapasos. El punto J es el lugar exacto donde termina el complejo QRS y comienza el segmento ST. El segmento ST representa un periodo de reposo eléctrico entre la despolarización y la repolarización ventricular, y normalmente se sitúa al nivel de la línea de base (isoeléctrico). Una elevación del segmento ST por encima de la línea de base puede ser signo de un infarto agudo de miocardio con elevación del ST (IAMCEST), una emergencia cardiovascular que requiere tratamiento inmediato. Por el contrario, un descenso del ST puede indicar isquemia miocárdica o efecto de ciertos fármacos. El intervalo QT se extiende desde el inicio del complejo QRS hasta el final de la onda T y representa el tiempo total de activación y recuperación eléctrica de los ventrículos. Su duración varía con la frecuencia cardíaca y se corrige habitualmente mediante fórmulas como la de Bazett. Un intervalo QT excesivamente prolongado aumenta el riesgo de arritmias ventriculares potencialmente mortales, como la torsade de pointes. La onda T sigue al complejo QRS y refleja la repolarización ventricular, es decir, la recuperación eléctrica del músculo cardíaco tras la contracción. Normalmente, la onda T tiene la misma dirección (concordancia) que el complejo QRS que la precede. Cuando la onda T se invierte respecto al QRS (discordancia), puede sugerir isquemia miocárdica, sobrecarga ventricular u otras alteraciones cardíacas. La evaluación detallada del complejo QRS constituye una herramienta esencial en el diagnóstico de un amplio espectro de patologías cardíacas. A continuación se resumen las más relevantes. Tras un infarto de miocardio, la zona de tejido que ha sufrido necrosis deja de generar actividad eléctrica normal. Esto se manifiesta en el ECG mediante la aparición de ondas Q patológicas en las derivaciones que corresponden al territorio infartado. Además, pueden observarse alteraciones del segmento ST y de la onda T en las fases aguda y subaguda del infarto. La localización y extensión de las ondas Q patológicas permite al cardiólogo determinar qué arteria coronaria es la responsable y cuánto miocardio se ha visto afectado. Un aumento de la masa muscular de los ventrículos genera voltajes más altos en el complejo QRS. La hipertrofia ventricular izquierda, frecuente en pacientes con hipertensión arterial o estenosis aórtica, se diagnostica electrocardiográficamente mediante criterios de voltaje como el índice de Sokolow-Lyon (suma de la onda S en V1 y la onda R en V5 o V6 superior a 35 mm). La hipertrofia ventricular derecha puede sospecharse cuando aparece una onda R dominante en V1 con desviación del eje a la derecha, lo que se observa en patologías como la hipertensión pulmonar o determinadas cardiopatías congénitas. Los bloqueos de rama se producen cuando la conducción eléctrica a través de una de las ramas del haz de His se interrumpe total o parcialmente. Esto provoca que uno de los ventrículos se despolarice con retraso, ensanchando el complejo QRS por encima de 0,12 segundos. Un bloqueo de rama puede ser un hallazgo incidental en personas sanas (especialmente el bloqueo incompleto de rama derecha en jóvenes) o puede asociarse a cardiopatías estructurales, enfermedad coronaria, hipertensión o miocardiopatías. El bloqueo de rama izquierda de nueva aparición tiene especial importancia clínica, ya que puede ser indicativo de un infarto agudo de miocardio. Las arritmias que se originan en los propios ventrículos —como las extrasístoles ventriculares, la taquicardia ventricular o la fibrilación ventricular— producen complejos QRS anchos y de morfología diferente a los latidos sinusales normales. La distinción entre una taquicardia de complejo QRS ancho de origen ventricular y una de origen supraventricular con conducción aberrante es uno de los retos más importantes en la interpretación del ECG, ya que el tratamiento difiere significativamente. Como norma general, ante una taquicardia de complejo QRS ancho de origen incierto, se debe asumir que se trata de una taquicardia ventricular hasta que se demuestre lo contrario. El complejo QRS también sirve para calcular la frecuencia cardíaca ventricular. En un ritmo regular, la frecuencia puede estimarse dividiendo 300 entre el número de cuadrados grandes que separan dos complejos QRS consecutivos (intervalo R-R). Si el ritmo es irregular, se cuentan los complejos QRS presentes en un segmento de 6 segundos (30 cuadrados grandes) y se multiplica por 10 para obtener la frecuencia aproximada en latidos por minuto. Este método es el que se emplea habitualmente en urgencias y en la monitorización continua de pacientes. El complejo QRS se evalúa en el contexto de un electrocardiograma, que es una prueba rápida, indolora y no invasiva. No obstante, existen ciertos síntomas que pueden estar relacionados con alteraciones del complejo QRS y que deben motivar una consulta médica lo antes posible: Si ya se dispone de un diagnóstico de enfermedad cardíaca, es importante mantener un seguimiento periódico con el cardiólogo, cumplir el tratamiento prescrito y acudir a urgencias ante cualquier cambio significativo en los síntomas. Para las personas que se van a realizar un electrocardiograma o que han recibido un informe con referencias al complejo QRS, conviene tener en cuenta las siguientes consideraciones: No. La denominación "complejo QRS" es una convención que se mantiene independientemente de que estén presentes las tres ondas. En muchas derivaciones del ECG solo se observan dos de ellas o incluso una sola. Por ejemplo, un complejo formado únicamente por una onda R positiva se sigue denominando complejo QRS. Del mismo modo, cuando solo aparece una deflexión negativa sin onda R previa, se habla de complejo QS. La variabilidad morfológica entre las distintas derivaciones es perfectamente normal y refleja la diferente perspectiva eléctrica con la que cada electrodo registra la actividad ventricular. El electrocardiograma (ECG) registra la actividad eléctrica del corazón y el complejo QRS muestra cómo se despolarizan los ventrículos. Es decir, informa sobre la conducción eléctrica. El ecocardiograma, en cambio, es una prueba de imagen basada en ultrasonidos que permite visualizar la estructura y la función mecánica del corazón: tamaño de las cavidades, movimiento de las paredes, estado de las válvulas y fracción de eyección. Ambas pruebas son complementarias. El ECG detecta alteraciones eléctricas (arritmias, bloqueos, signos de infarto), mientras que el ecocardiograma evalúa las consecuencias estructurales y funcionales de esas alteraciones. No necesariamente. Un complejo QRS ancho puede deberse a causas benignas, como un bloqueo incompleto de rama derecha, que es un hallazgo frecuente en personas jóvenes y deportistas sin ninguna enfermedad cardíaca subyacente. Sin embargo, también puede ser indicativo de trastornos importantes como bloqueos de rama completos, taquicardias ventriculares o alteraciones metabólicas. El contexto clínico, los síntomas del paciente y los resultados de pruebas complementarias son los que determinan la relevancia de un QRS ancho en cada caso particular. Sí. Diversos factores externos pueden influir en el registro del complejo QRS. La mala colocación de los electrodos es una de las causas más frecuentes de alteraciones artefactuales. La actividad muscular (temblores, escalofríos) puede generar interferencias que dificulten la lectura. Sustancias aplicadas sobre la piel, como cremas o lociones, pueden afectar al contacto del electrodo. Además, ciertos fármacos (como los antiarrítmicos de clase IC o los antidepresivos tricíclicos) y los desequilibrios electrolíticos (especialmente la hiperpotasemia) alteran genuinamente la conducción eléctrica del corazón y, por tanto, modifican la duración y la morfología del complejo QRS. La progresión de la onda R se refiere al aumento gradual de la amplitud de la onda R a medida que se avanza desde las derivaciones precordiales derechas (V1, V2) hacia las izquierdas (V5, V6). Este patrón es normal y refleja que, a medida que el electrodo se acerca al ventrículo izquierdo (que tiene mayor masa muscular), registra una señal eléctrica de mayor voltaje. Cuando este aumento progresivo no se produce —lo que se conoce como pobre progresión de la onda R—, puede ser un signo de infarto anterior previo, hipertrofia ventricular, bloqueo de rama izquierda o, en ocasiones, simplemente una variante derivada de la posición de los electrodos. Su interpretación siempre debe hacerse en conjunto con el resto del trazado y la historia clínica del paciente. La frecuencia cardíaca ventricular se calcula a partir de la distancia entre dos complejos QRS consecutivos, lo que se denomina intervalo R-R. Si el ritmo es regular, basta con dividir 300 entre el número de cuadrados grandes que separan dos ondas R sucesivas. Si el ritmo es irregular, como ocurre en la fibrilación auricular, es preferible contar el número de complejos QRS en un tramo de 6 segundos y multiplicar por 10 para obtener una estimación en latidos por minuto. Conviene señalar que la frecuencia ventricular (basada en los complejos QRS) no siempre coincide con la frecuencia auricular (basada en las ondas P), especialmente cuando existe un bloqueo auriculoventricular. © Clínica Universidad de Navarra 2026Qué es el complejo QRS
Componentes del complejo QRS
Onda Q
Onda R
Onda S
Valores normales del complejo QRS
Cómo se mide el complejo QRS en el electrocardiograma
Significado clínico del complejo QRS
Complejo QRS estrecho (normal)
Complejo QRS ancho
Alteraciones del voltaje del complejo QRS
Ondas Q patológicas
El complejo QRS y el eje eléctrico del corazón
Relación del complejo QRS con otros elementos del ECG
Intervalo PR y su relación con el QRS
Segmento ST y punto J
Intervalo QT
Onda T
El complejo QRS en el diagnóstico de enfermedades cardíacas
Infarto de miocardio
Hipertrofia ventricular
Bloqueos de rama
Arritmias ventriculares
Frecuencia cardíaca y el complejo QRS
Cuándo acudir al médico
Precauciones y recomendaciones para el paciente
Preguntas frecuentes
¿El complejo QRS aparece siempre con las tres ondas Q, R y S?
¿Qué diferencia hay entre un ECG y un ecocardiograma a la hora de evaluar los ventrículos?
¿Un complejo QRS ancho significa siempre una enfermedad grave?
¿Pueden los factores externos alterar el complejo QRS en un ECG?
¿Qué es la progresión de la onda R y por qué es importante?
¿Se puede calcular la frecuencia cardíaca solo con el complejo QRS?
Referencias para el paciente