DICCIONARIO MÉDICO
Onda P
La onda P es la primera inscripción visible de cada ciclo cardíaco en el electrocardiograma. Corresponde a la despolarización de las aurículas, el paso eléctrico que precede a su contracción. Su forma, su duración y su relación con el complejo que la sigue son la referencia habitual para reconocer un ritmo sinusal normal. La onda P es la deflexión electrocardiográfica generada por la activación eléctrica de las aurículas. Es el primer evento registrable de cada latido: antecede siempre al complejo QRS y marca, en un trazado normal, el punto de partida de cada ciclo cardíaco tal como lo dibuja un electrocardiograma de superficie. El nombre no tiene raíz griega ni latina. Es una convención de laboratorio. El fisiólogo holandés Willem Einthoven venía registrando la actividad eléctrica del corazón con el electrómetro capilar de Lippmann, un aparato que producía trazados imprecisos y que él mismo etiquetaba con las letras A, B, C y D. Cuando desarrolló una fórmula para corregir esa distorsión y, poco después, el galvanómetro de cuerda que le valdría el Nobel, decidió renombrar las cinco ondas resultantes con letras nuevas: P, Q, R, S y T. Tomó la P de la segunda mitad del alfabeto siguiendo una tradición que Descartes había fijado en 1637 para nombrar los puntos sucesivos de una curva geométrica, lo que dejaba hueco para añadir letras antes de la P o después de la T si hacía falta. Hizo falta. Décadas más tarde se describió una sexta deflexión, más tardía y de escaso voltaje, que pasó a llamarse onda U sin romper el esquema original. El sistema de Einthoven, pensado para un puñado de trazados de laboratorio a comienzos del siglo XX, sigue siendo hoy el idioma común de la electrocardiografía. El impulso eléctrico que da lugar a la onda P nace en el nódulo sinusal, situado en la parte alta de la aurícula derecha, y se propaga primero por el músculo de esa aurícula. Desde ahí alcanza la aurícula izquierda sobre todo a través de un haz de fibras que cruza la pared entre ambas cavidades, sin necesidad de un tejido de conducción tan especializado como el que existe en los ventrículos. Esa secuencia, aurícula derecha primero y aurícula izquierda después, explica por qué la onda P puede mostrarse bifásica en algunas derivaciones: el componente inicial refleja la activación de la aurícula derecha y el componente final, la de la izquierda. En la mayoría de derivaciones la onda es positiva; solo en aVR, que mira el corazón desde una posición contraria al vector de activación auricular, aparece invertida. La masa muscular de las aurículas es pequeña en comparación con la de los ventrículos, y por eso la onda P tiene una amplitud discreta frente al complejo QRS que la sigue segundos después. Este contraste de tamaño no es un defecto de registro: es la firma eléctrica de dos cavidades con funciones y grosores muy distintos. En condiciones normales, el eje de la onda P se sitúa entre 0 y 75 grados, y su trazado es redondeado, sin muescas marcadas ni cambios bruscos de dirección. Cuando el crecimiento de una aurícula acentúa uno de los dos componentes de la onda, su forma cambia de manera reconocible. Si se acentúa el componente derecho, la onda se vuelve alta y picuda en las derivaciones inferiores; a ese patrón se le conoce, de forma coloquial, como P pulmonale, un nombre que arrastra de cuando se describió con frecuencia en pacientes con enfermedad pulmonar crónica. Si el componente que crece es el izquierdo, la onda se ensancha y muestra dos picos en la derivación II; ese segundo patrón se bautizó como P mitrale, por su asociación histórica con la afectación de la válvula mitral. Ninguno de los dos nombres describe una enfermedad en sí mismos: describen, simplemente, una forma de onda. No toda onda P nace en el nódulo sinusal. Un foco auricular distinto puede generar impulsos con una morfología diferente a la sinusal habitual, aunque siga precediendo a un complejo QRS. Cuando la actividad auricular pierde por completo su patrón organizado, como ocurre en la fibrilación auricular, la onda P desaparece del trazado y es sustituida por una línea de base irregular. Sí. Ocurre, por ejemplo, cuando la actividad eléctrica de las aurículas deja de tener un origen único y organizado. En esos casos la onda P sinusal no se forma y el trazado muestra en su lugar una oscilación irregular de la línea de base. De una decisión de Einthoven tomada en 1895, al corregir matemáticamente los trazados que hasta entonces etiquetaba con las primeras letras del alfabeto. Einthoven recibiría el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1924 por el conjunto de su trabajo sobre el galvanómetro de cuerda, pero la nomenclatura de las ondas se fijó casi tres décadas antes, y ha cambiado muy poco desde entonces. No necesariamente. Una onda P puede originarse en el nódulo sinusal o en un punto distinto de la aurícula, y su forma varía según dónde nazca el impulso y cómo se propague desde ahí. Son apodos de laboratorio, no diagnósticos formales. Se acuñaron porque cada patrón de forma se observó con frecuencia asociado a una condición concreta, la enfermedad pulmonar en un caso y la afectación de la válvula mitral en el otro, y el nombre quedó fijado en el vocabulario de la electrocardiografía aunque describe únicamente la silueta de la onda.Qué es la onda P
Cómo se genera
Morfología normal y variantes de forma
Preguntas frecuentes
¿Puede faltar la onda P en un electrocardiograma?
¿De dónde viene exactamente el nombre de las letras P, Q, R, S y T?
¿Toda onda P tiene el mismo significado clínico?
¿Por qué reciben nombres distintos las variantes P pulmonale y P mitrale?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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