DICCIONARIO MÉDICO
Onda T
La onda T es la deflexión del electrocardiograma que aparece después del complejo QRS. Corresponde a la repolarización de los ventrículos, el proceso por el que las fibras del miocardio recuperan su carga eléctrica de reposo tras haberse contraído. Se inscribe en cada ciclo cardíaco y su altura, anchura y orientación cambian según la derivación observada. En mayo de 1887, Augustus Desiré Waller registró en el St Mary's Hospital de Londres el primer electrograma humano con un electrómetro capilar de Lippmann. El trazado apenas mostraba dos deflexiones, correspondientes a la despolarización y a la repolarización de los ventrículos. Willem Einthoven, fisiólogo en Leiden, perfeccionó después ese registro con un galvanómetro de cuerda: publicó una primera descripción en 1901 y, en 1903, un trazado con cinco deflexiones sucesivas a las que llamó P, Q, R, S y T. Einthoven no empezó por la letra A. Ya la había usado, junto con B, C y D, en sus correcciones matemáticas de las curvas distorsionadas de Waller, así que etiquetó las nuevas ondas a partir de la P para no mezclar ambas notaciones. La convención cuajó y en 1924 la Asamblea Nobel se la reconoció con el premio de Fisiología o Medicina. Durante la sístole, las células del miocardio ventricular se despolarizan casi al unísono y dibujan el complejo QRS. La recuperación no es tan simultánea. El epicardio recupera antes su potencial de reposo que el endocardio, de modo que durante unos instantes coexisten zonas repolarizadas y zonas todavía negativas: ese desequilibrio de cargas es lo que traza la onda T en la superficie corporal. Cuando el último grupo de fibras se repolariza, el gradiente desaparece y el trazado vuelve a la línea isoeléctrica. El fenómeno lleva más de un siglo estudiándose y todavía no hay consenso cerrado sobre qué capa miocárdica marca el ritmo de esa recuperación (epicardio, endocardio o la capa intermedia de células M), aunque las tres contribuyen de algún modo al perfil final de la onda. El segmento entre el final del QRS y el inicio de la onda T se llama segmento ST y, en condiciones normales, es isoeléctrico: representa el breve intervalo en que todo el ventrículo permanece uniformemente despolarizado antes de que arranque la repolarización. Tras la onda T puede aparecer, en algunas derivaciones precordiales, una deflexión más pequeña llamada onda U. Su amplitud no suele superar el 25 % de la T que la precede y su origen sigue sin resolverse del todo: la explicación más aceptada la vincula a la repolarización tardía de las fibras de Purkinje, aunque también se ha propuesto que refleje fenómenos mecánicos de la pared ventricular. Una onda U desproporcionadamente grande, o negativa, no forma parte de la variación normal y apunta a otro tipo de alteración subyacente. La onda T, el segmento ST y la onda U describen así tres momentos distintos de un mismo proceso: la fase isoeléctrica de despolarización completa, la recuperación mayoritaria del ventrículo y, por último, un remanente eléctrico de origen todavía discutido. Porque es la quinta letra de la serie que Einthoven eligió para nombrar las deflexiones del electrocardiograma, empezando por la P. No hay ningún significado anatómico oculto en la letra: es, sencillamente, la posición que ocupa en su secuencia P-Q-R-S-T. No. Su dirección depende de la derivación. Suele ser positiva en la mayoría de las derivaciones de miembros y precordiales, y negativa en aVR; en V1 puede ser positiva o negativa como variante normal. En general sigue el mismo sentido que el complejo QRS que la precede. El intervalo QT se mide desde el inicio del complejo QRS hasta el final de la onda T, así que la T marca literalmente el punto de cierre de esa medida. Por eso cualquier cambio en la duración o en la morfología de la onda T repercute directamente en el cálculo del QT. Este intervalo representa la duración conjunta de la despolarización y la repolarización ventriculares, y varía de forma fisiológica con la frecuencia cardíaca: se acorta cuando el corazón late más rápido y se alarga cuando late más despacio, motivo por el que suele corregirse matemáticamente antes de compararlo entre pacientes o entre registros de un mismo paciente. Precisamente porque la onda T define uno de los dos extremos de esa medición, su correcta identificación es la parte más delicada del cálculo del QT en cualquier trazado. Desde 1887, cuando Waller obtuvo el primer electrograma humano, aunque su instrumento apenas distinguía dos accidentes en la curva. Con el galvanómetro de cuerda de Einthoven, ya en 1903, el registro ganó la resolución suficiente para diferenciar las cinco ondas que hoy se reconocen como P, Q, R, S y T.Qué es la onda T
Mecanismo de la repolarización ventricular
Diferenciación con la onda U
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "onda T" y no de otra manera?
¿Es siempre una deflexión positiva?
¿Qué relación tiene la onda T con el intervalo QT?
¿Desde cuándo se registra la actividad eléctrica del corazón?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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