DICCIONARIO MÉDICO
Qt
El intervalo QT es la medida del electrocardiograma que refleja el tiempo total de activación y recuperación eléctrica de los ventrículos del corazón. El electrocardiograma (ECG) registra la actividad eléctrica del corazón mediante electrodos colocados sobre la piel. En el trazado resultante se identifican diversas ondas, segmentos e intervalos que proporcionan información esencial sobre el estado del corazón. Entre todos estos elementos, el intervalo QT tiene una relevancia clínica especial, ya que su prolongación o acortamiento anómalos se asocian a un riesgo aumentado de arritmias ventriculares graves e incluso de muerte súbita cardíaca. Por este motivo, el intervalo QT es objeto de atención constante tanto en la práctica cardiológica diaria como en la evaluación de la seguridad de numerosos medicamentos. Conocer su significado ayuda a los pacientes a comprender mejor los resultados de su ECG y a valorar la importancia de las indicaciones que reciben de sus médicos. El intervalo QT es la medida del tiempo que transcurre entre el inicio del complejo QRS y el final de la onda T en el electrocardiograma. En términos fisiológicos, representa la duración total de la sístole eléctrica ventricular, es decir, el periodo que abarca tanto la despolarización (activación eléctrica que provoca la contracción) como la repolarización (recuperación eléctrica que prepara al corazón para el siguiente latido) de los ventrículos. Dicho de un modo más sencillo, el intervalo QT mide cuánto tiempo tardan los ventrículos del corazón en activarse eléctricamente, contraerse y volver a recuperar su estado eléctrico de reposo. Este proceso debe completarse dentro de unos márgenes de tiempo concretos para que el siguiente latido pueda producirse de forma coordinada y segura. Cuando el intervalo QT se alarga o se acorta más allá de lo normal, el corazón puede ser vulnerable a ritmos cardíacos peligrosos. El intervalo QT incluye tres componentes del ECG: Es importante señalar que la onda U, una deflexión pequeña que a veces aparece después de la onda T, no debe incluirse en la medición del intervalo QT, ya que su inclusión puede sobreestimar el valor del QT y conducir a diagnósticos erróneos. La duración del intervalo QT varía en función de la frecuencia cardíaca: a frecuencias cardíacas altas (corazón latiendo rápido), el intervalo QT se acorta; a frecuencias bajas (corazón latiendo lento), se alarga. Esta relación es fisiológica y responde a la necesidad del corazón de adaptar sus tiempos eléctricos a la velocidad a la que late. Debido a esta variabilidad, en la práctica clínica no se utiliza el valor absoluto del intervalo QT de forma aislada, sino que se recurre al intervalo QT corregido (QTc), que ajusta la medición a la frecuencia cardíaca del paciente. De este modo, se obtiene un valor más fiable y comparable entre diferentes personas y situaciones. Existen varias fórmulas matemáticas para calcular el QTc. Las más utilizadas en la práctica clínica son: Los valores normales del intervalo QT corregido difieren ligeramente entre hombres y mujeres: Un intervalo QTc que supere los 500 milisegundos se asocia a un riesgo significativamente elevado de desarrollar arritmias ventriculares graves, como la torsade de pointes. Por debajo de 320-340 milisegundos, se habla de un intervalo QT corto, que también puede ser patológico. El valor absoluto normal del intervalo QT (sin corregir) se sitúa habitualmente entre 0,35 y 0,44 segundos, lo que equivale aproximadamente al 40-45 % de la duración de cada ciclo cardíaco. La medición del intervalo QT se realiza en el electrocardiograma estándar de 12 derivaciones. Se mide desde el inicio del complejo QRS (la primera deflexión, ya sea una onda Q o una onda R) hasta el final de la onda T (el punto donde la onda T se reincorpora a la línea de base isoeléctrica). Aunque esta definición parece sencilla, la medición del intervalo QT en la práctica puede resultar compleja por diversas razones: Existe un método visual rápido para valorar orientativamente si el intervalo QT puede estar prolongado: se observan dos ciclos cardíacos consecutivos y se traza una línea perpendicular en el punto medio entre ambos complejos QRS. Si la onda T del primer latido sobrepasa esa línea media, es probable que el intervalo QT esté alargado. No obstante, este método solo es orientativo y no sustituye la medición precisa con las fórmulas de corrección. Las alteraciones del intervalo QT tienen una gran importancia clínica porque se relacionan directamente con el riesgo de arritmias ventriculares potencialmente mortales. Un intervalo QT anómalo indica que el proceso de recuperación eléctrica de los ventrículos no se está produciendo de forma adecuada, lo que crea las condiciones para que se generen ritmos cardíacos peligrosos. El síndrome de QT largo (SQTL) se define por un intervalo QTc que supera los valores normales. La prolongación del intervalo QT hace que los ventrículos tarden más de lo habitual en recuperarse eléctricamente, lo que aumenta la vulnerabilidad del corazón a una arritmia conocida como torsade de pointes (literalmente, "torsión de puntas"). Esta arritmia se caracteriza por un ritmo ventricular muy rápido en el que la morfología del complejo QRS parece girar alrededor de la línea de base del ECG. Si se mantiene, puede degenerar en fibrilación ventricular y provocar un paro cardíaco. El síndrome de QT largo puede ser congénito o adquirido: El SQTL congénito es una enfermedad genética hereditaria causada por mutaciones en los genes que codifican los canales iónicos cardíacos (proteínas que regulan el flujo de sodio, potasio y calcio a través de las membranas de las células del corazón). Estos canales iónicos son los responsables de generar y mantener la actividad eléctrica cardíaca. Cuando funcionan de manera anómala, la repolarización se prolonga y el intervalo QT se alarga. Se han identificado más de 15 variantes genéticas del SQTL congénito, aunque los tres tipos más frecuentes son: Se estima que el SQTL congénito afecta aproximadamente a 1 de cada 2.000 personas, aunque esta cifra probablemente subestima la prevalencia real, ya que muchos portadores permanecen asintomáticos durante años. Los síndromes congénitos más conocidos son el síndrome de Romano-Ward (de herencia autosómica dominante) y el síndrome de Jervell y Lange-Nielsen (autosómico recesivo, asociado además a sordera neurosensorial congénita). El SQTL adquirido es mucho más frecuente que el congénito y puede deberse a múltiples causas, entre las que destacan: El síndrome de QT corto (SQTC) es una entidad mucho más rara que el QT largo. Se caracteriza por un intervalo QTc anormalmente breve (generalmente inferior a 340 milisegundos, aunque el umbral exacto es objeto de debate), lo que indica que la repolarización ventricular se completa de manera excesivamente rápida. Este acortamiento también crea condiciones propicias para arritmias ventriculares y auriculares, incluyendo la fibrilación ventricular y la muerte súbita. El SQTC puede ser congénito (por mutaciones en canales iónicos, inversas a las del QT largo) o asociarse a condiciones como la hipercalcemia, la hiperpotasemia moderada, la fiebre, el efecto de la digital o la acidosis. No todas las personas que toman un fármaco capaz de prolongar el intervalo QT desarrollan arritmias. La aparición de complicaciones depende de la coexistencia de varios factores de riesgo. Los más relevantes son: El electrocardiograma de 12 derivaciones es la prueba fundamental para detectar alteraciones del intervalo QT. Sin embargo, dado que el valor del QT puede variar a lo largo del día y en función de la situación fisiológica del paciente, en ocasiones un solo ECG no es suficiente y pueden ser necesarias pruebas adicionales: El abordaje terapéutico varía según la causa y la gravedad de la alteración del intervalo QT. El primer paso es identificar y eliminar la causa. Si un fármaco está implicado, se debe valorar su retirada o su sustitución por una alternativa más segura. Si existen alteraciones electrolíticas, es prioritario corregir los niveles de potasio, magnesio y calcio. En caso de que se haya producido una arritmia tipo torsade de pointes, el tratamiento urgente incluye la administración intravenosa de sulfato de magnesio y, si es necesario, la desfibrilación eléctrica para restaurar el ritmo cardíaco normal. En el SQTL congénito, los betabloqueantes son el tratamiento de primera línea. Estos fármacos reducen la frecuencia cardíaca y disminuyen la respuesta del corazón al estrés físico y emocional, lo que reduce significativamente el riesgo de arritmias. En pacientes que no responden adecuadamente a los betabloqueantes o que han experimentado eventos arrítmicos graves, pueden contemplarse otras opciones: Independientemente del tipo de tratamiento farmacológico o intervencionista, las personas con un intervalo QT prolongado deben adoptar una serie de medidas preventivas: La prolongación del intervalo QT por fármacos es un problema de salud pública de primer orden. Las agencias reguladoras, como la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), exigen que todos los nuevos medicamentos sean evaluados para determinar su posible efecto sobre el intervalo QT antes de ser aprobados para su comercialización. De hecho, la prolongación del QT, junto con la hepatotoxicidad, constituye una de las causas más frecuentes de restricción de uso o retirada de fármacos del mercado. El Centro de Arizona para la Educación e Investigación en Terapéutica (CredibleMeds/AzCERT) mantiene una base de datos actualizada y accesible en la que se clasifican los medicamentos en función del nivel de evidencia disponible sobre su capacidad para prolongar el QT y provocar torsade de pointes. Los profesionales sanitarios y los pacientes pueden consultar esta herramienta para valorar el riesgo de los medicamentos que se estén utilizando o que se vayan a prescribir. Las alteraciones del intervalo QT no siempre producen síntomas. No obstante, ciertos signos deben motivar una consulta médica urgente, especialmente si existe un diagnóstico previo de QT largo, antecedentes familiares de muerte súbita o si se están tomando medicamentos que pueden afectar al QT: Ante una muerte súbita o un paro cardíaco recuperado en una persona joven y aparentemente sana, resulta imprescindible realizar un estudio cardiológico y genético tanto al paciente como a sus familiares de primer grado (padres, hermanos, hijos) para descartar un síndrome de QT largo u otra canalopatía hereditaria. Las personas que han sido diagnosticadas con un intervalo QT prolongado o que toman medicamentos que pueden afectar al QT deben tener en cuenta las siguientes precauciones: No son exactamente lo mismo, aunque están estrechamente relacionados. El intervalo QT es la medición directa, en milisegundos, del tiempo que abarca desde el inicio del complejo QRS hasta el final de la onda T en el ECG. El intervalo QTc (QT corregido) es el resultado de aplicar una fórmula matemática (como la de Bazett o la de Fridericia) que ajusta ese valor a la frecuencia cardíaca del paciente. La corrección es necesaria porque el QT varía de forma natural según lo rápido o lento que lata el corazón: un QT "largo" medido en una persona con bradicardia puede ser completamente normal una vez corregido. En la práctica clínica, el valor que se utiliza para tomar decisiones diagnósticas y terapéuticas es el QTc. Sí. Muchas personas con un intervalo QT prolongado, tanto de origen congénito como adquirido, permanecen asintomáticas durante años o incluso durante toda su vida. En el caso del SQTL congénito, los portadores de la mutación pueden no experimentar nunca una arritmia clínicamente relevante. Sin embargo, la ausencia de síntomas no elimina por completo el riesgo: bajo determinadas circunstancias (ejercicio intenso, estrés, uso de ciertos medicamentos, alteraciones electrolíticas), una persona previamente asintomática podría presentar un evento arrítmico grave. Por este motivo, el diagnóstico precoz y el seguimiento médico regular son fundamentales, incluso cuando no existen síntomas. Sí. La referencia internacional más utilizada es la base de datos del CredibleMeds (anteriormente conocida como AzCERT), gestionada por el Centro de Arizona para la Educación e Investigación en Terapéutica. Esta base de datos clasifica los fármacos en tres categorías según su nivel de evidencia de prolongación del QT y riesgo de torsade de pointes: riesgo conocido, riesgo posible y riesgo condicional. Se actualiza de forma periódica y su consulta es gratuita previo registro. Se recomienda a los pacientes que compartan esta información con su médico antes de introducir cambios en su medicación. No necesariamente, aunque la respuesta depende del tipo de SQTL y de la situación individual de cada paciente. Históricamente, las guías clínicas restringían la actividad deportiva competitiva en personas con SQTL. Sin embargo, investigaciones recientes, incluyendo estudios de seguimiento realizados en centros de referencia, han demostrado que muchos pacientes con SQTL adecuadamente tratados con betabloqueantes pueden mantener una actividad física regular con un riesgo bajo de eventos cardíacos. La decisión debe tomarse siempre de forma individualizada y compartida entre el paciente y su cardiólogo, teniendo en cuenta el tipo genético, la respuesta al tratamiento y el tipo de deporte. Sí. Los niños pueden presentar un intervalo QT prolongado tanto de origen congénito como adquirido. El SQTL congénito puede manifestarse desde la infancia, e incluso se han descrito casos en recién nacidos. Los síntomas más frecuentes en la edad pediátrica son los desmayos inexplicados, las convulsiones que no responden a tratamiento antiepiléptico convencional y, en los casos más graves, la muerte súbita. En niños, resulta especialmente importante medir e interpretar correctamente el intervalo QT, ya que los valores de referencia varían según la edad y la frecuencia cardíaca, que es fisiológicamente más elevada en los primeros años de vida. Ante cualquier desmayo inexplicado en un niño o adolescente, especialmente si ocurre durante el ejercicio o la natación, se debe descartar un SQTL mediante un ECG y, si es necesario, un estudio genético. La dispersión del QT se define como la diferencia entre el intervalo QT más largo y el más corto medidos en las 12 derivaciones del electrocardiograma. Este parámetro refleja la heterogeneidad de la repolarización ventricular, es decir, el hecho de que distintas zonas del miocardio se recuperan eléctricamente a velocidades diferentes. Un aumento significativo de esta dispersión (por encima de 100 milisegundos) sugiere que existen zonas del corazón con diferente estado eléctrico, lo que favorece la aparición de arritmias por reentrada y se ha asociado a un mayor riesgo de muerte súbita en determinadas cardiopatías. Aunque su utilidad clínica práctica sigue siendo objeto de investigación, constituye un complemento interesante en la evaluación integral del intervalo QT. © Clínica Universidad de Navarra 2026Qué es el intervalo QT
Valores normales del intervalo QT
Fórmulas de corrección del intervalo QT
Rangos de normalidad del QTc
Cómo se mide el intervalo QT
Significado clínico del intervalo QT
Intervalo QT prolongado
Síndrome de QT largo congénito
Síndrome de QT largo adquirido
Intervalo QT corto
Factores de riesgo de la prolongación del intervalo QT
Diagnóstico de las alteraciones del intervalo QT
Tratamiento de las alteraciones del intervalo QT
Tratamiento del QT largo adquirido
Tratamiento del QT largo congénito
Modificaciones en el estilo de vida
El intervalo QT y la seguridad de los medicamentos
Cuándo acudir al médico
Precauciones para el paciente
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo el intervalo QT que el intervalo QTc?
¿Se puede tener un intervalo QT largo y no presentar ningún síntoma?
¿Existe alguna base de datos donde consultar si un medicamento prolonga el intervalo QT?
¿El síndrome de QT largo congénito impide hacer ejercicio físico?
¿Pueden los niños tener un intervalo QT prolongado?
¿La dispersión del intervalo QT tiene significado clínico?
Referencias para el paciente
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