DICCIONARIO MÉDICO
Estrabismo
El estrabismo es la pérdida de alineación entre los ejes visuales de ambos ojos, de modo que no convergen sobre el mismo punto de fijación. Afecta aproximadamente al 3-4 % de la población infantil y puede presentarse también en adultos. Cuando persiste sin corrección, compromete la visión binocular y la percepción de profundidad, y en niños pequeños favorece el desarrollo de ambliopía. El término procede del griego στραβισμός (strabismós), derivado de στραβός (strabós, "bizco, torcido"). Galeno lo empleaba ya en el siglo II d. C. para referirse a la desviación ocular, y en latín científico se documentó como strabismus hacia 1632. Al castellano llegó más tarde: el diccionario de Terreros y Pando lo recoge en 1787. Desde el punto de vista clínico, el estrabismo designa cualquier situación en la que los ejes visuales de los dos ojos no apuntan simultáneamente al objeto que se pretende mirar. La consecuencia inmediata es que el cerebro recibe dos imágenes distintas. En un niño cuyo sistema visual está en desarrollo, el cerebro tiende a suprimir la imagen del ojo desviado para evitar la confusión; ese mecanismo protector acaba mermando la agudeza visual del ojo anulado. En el adulto, en cambio, la aparición de un estrabismo suele manifestarse como diplopía (visión doble), porque el cerebro ya no posee la misma plasticidad para ignorar una de las dos imágenes. Cada ojo dispone de seis músculos extraoculares: cuatro rectos (superior, inferior, medial y lateral) y dos oblicuos (superior e inferior). Los inervan tres pares craneales: el nervio oculomotor (III par), el nervio troclear (IV par) y el nervio abducens (VI par). Para que ambos ojos se muevan de forma coordinada, el cerebro envía señales sincronizadas a los músculos de los dos lados, siguiendo las leyes de Hering (inervación equivalente a músculos yunta) y de Sherrington (inervación recíproca de agonista y antagonista en el mismo ojo). Cuando ese equilibrio se rompe, ya sea por un error refractivo no corregido, por una parálisis de un nervio craneal, por una anomalía muscular congénita o por una interferencia sensorial (cualquier causa que reduzca drásticamente la visión de un ojo), aparece la desviación. No todos los estrabismos obedecen a la misma causa ni se comportan igual, y esa diversidad ha dado lugar a varias clasificaciones complementarias. La forma más intuitiva de clasificar un estrabismo atiende al sentido en que se desvía el ojo. Cuando el ojo gira hacia dentro, hacia la nariz, se habla de estrabismo convergente o esotropía; es el tipo más frecuente en la infancia. Si el ojo se desvía hacia fuera, se denomina estrabismo divergente o exotropía, más habitual en edades algo mayores y en adultos. Existe también el estrabismo vertical, en el que un ojo queda más alto (hipertropía) o más bajo (hipotropía) que el otro. Las desviaciones torsionales (ciclotropías), menos frecuentes, se detectan por la rotación del polo superior del ojo sobre su eje anteroposterior. Un criterio distinto separa los estrabismos según cómo varía el ángulo de desviación con la dirección de la mirada. En el estrabismo concomitante, el ángulo permanece prácticamente igual en todas las posiciones de mirada y el rango de movilidad ocular está conservado; la causa suele residir en un desequilibrio supranuclear o sensorial, no en la parálisis de un músculo concreto. Es la forma habitual en la infancia. Frente a él, el estrabismo inconcomitante (o incomitante) presenta un ángulo que cambia de forma notable según hacia dónde mire el paciente: la desviación aumenta cuando los ojos se dirigen al campo de acción del músculo afectado. El ejemplo clásico es el estrabismo paralítico, causado por la lesión de uno de los nervios oculomotores. Según la constancia temporal, un estrabismo puede ser permanente o intermitente, apareciendo solo en determinadas circunstancias (fatiga, fijación lejana, fiebre). También se distingue entre estrabismo manifiesto (tropía), visible en condiciones normales de visión binocular, y estrabismo latente (foria), que solo se pone de manifiesto al interrumpir la fusión, por ejemplo tapando un ojo. Cuando es siempre el mismo ojo el que se desvía, el estrabismo se denomina monocular o unilateral, y el riesgo de ambliopía en ese ojo es alto. Si la fijación alterna de un ojo a otro de forma espontánea, se habla de estrabismo alternante; en este caso la agudeza visual suele conservarse en ambos ojos, aunque la visión binocular está igualmente comprometida. Una forma con entidad propia es el estrabismo acomodativo: la desviación convergente se desencadena por el esfuerzo de acomodación que realiza el ojo para compensar una hipermetropía. Al corregir el defecto refractivo con lentes, la desviación desaparece total o parcialmente. La estereopsis (percepción tridimensional) depende de que ambos ojos fijen simultáneamente el mismo objeto y de que el cerebro integre las dos imágenes con una pequeña disparidad horizontal. El estrabismo elimina esa condición. En el niño, la supresión cortical del ojo desviado protege de la diplopia pero conduce a la ambliopía si no se interviene a tiempo. Se estima que, sin corrección, alrededor de la mitad de los niños estrábicos desarrollan algún grado de pérdida visual en el ojo desviado. En el adulto, la diplopia puede resultar incapacitante para la conducción, la lectura o las tareas de precisión. Algunos pacientes adoptan una posición compensatoria de la cabeza (un tortícolis ocular) para colocar los ojos en la posición de mirada donde la desviación es menor. Del griego στραβισμός (strabismós), formado sobre στραβός (strabós, "bizco, torcido"). Galeno ya lo empleaba en el siglo II d. C. En castellano, aparece documentado a finales del siglo XVIII, en el diccionario de Terreros y Pando (1787). No. Puede aparecer a cualquier edad. En la infancia predominan las formas concomitantes y las relacionadas con la hipermetropía, mientras que en el adulto son más frecuentes las parálisis oculomotoras de causa vascular, neurológica o tiroidea. La diferencia principal radica en que el adulto percibe visión doble, algo que el cerebro infantil suele evitar mediante la supresión. No, pero están relacionados. El término ojo vago corresponde a la ambliopía, una disminución de la agudeza visual por falta de uso adecuado del ojo durante el periodo de desarrollo. El estrabismo es una de sus causas más frecuentes, aunque la ambliopía puede originarse también por defectos refractivos asimétricos o por opacidades en los medios ópticos. Depende. Si busca información sobre opciones de corrección, la ficha clínica de la Clínica Universidad de Navarra recoge los distintos abordajes según el tipo de estrabismo. Algunos, como el acomodativo puro, se corrigen íntegramente con lentes. Consulte también la información clínica completa sobre el estrabismo Si busca información sobre síntomas, diagnóstico y opciones de corrección, puede consultar la ficha clínica del estrabismo elaborada por el Departamento de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en los distintos tipos de estrabismo y conceptos asociados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el estrabismo
Control neuromuscular del movimiento ocular
Clasificación según la dirección de la desviación
Clasificación según el comportamiento motor
Otras formas de clasificación clínica
Consecuencias sobre la función visual
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra estrabismo?
¿El estrabismo afecta solo a niños?
¿Es lo mismo estrabismo que ojo vago?
¿Todos los estrabismos se operan?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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