DICCIONARIO MÉDICO
Estrabismo intermitente
El estrabismo intermitente es una forma de estrabismo en la que la desviación ocular no está presente de manera permanente, sino que aparece y desaparece en función de las condiciones visuales. En los periodos de alineación, el paciente mantiene visión binocular y estereopsis normales. Se habla de estrabismo intermitente cuando la desalineación de los ejes visuales se manifiesta solo en determinados momentos. El paciente alterna entre periodos en los que ambos ojos están correctamente alineados y episodios en los que uno de ellos se desvía. La denominación procede del latín intermittens, de inter- («entre») y mittere («enviar, dejar ir»), y recoge esa idea de una alteración que «se deja ir» y reaparece. En la clasificación clásica de los estrabismos según su constancia, la forma intermitente ocupa una posición intermedia entre el estrabismo latente (solo detectable al romper la fusión) y el estrabismo manifiesto constante (presente en todo momento). Algunos autores denominan a esta situación foria-tropia, porque el cuadro oscila entre la foria y la tropía según la capacidad del sistema fusional para mantener el control. La desviación tiende a manifestarse cuando disminuye el esfuerzo fusional del paciente. La fatiga visual, la falta de atención, el sueño, los procesos febriles y la fijación en visión lejana son desencadenantes habituales. En niños, los padres refieren con frecuencia que «el ojo se le va» al final del día o cuando el niño está cansado, mientras que en las primeras horas de la mañana los ojos permanecen rectos. La luz intensa actúa también como desencadenante, sobre todo en la exotropía intermitente. Es habitual que estos niños guiñen un ojo al salir al exterior en días soleados, un dato clínico que a menudo lleva a los padres a consultar. El guiño se interpreta como un intento reflejo de eliminar la segunda imagen (la del ojo desviado) y reducir la confusión visual. La variante con mayor prevalencia es la exotropía intermitente, en la que el ojo se desvía hacia fuera. Se considera la forma más común de estrabismo divergente en la población pediátrica y puede representar hasta el 90 % de los estrabismos intermitentes. Su inicio se sitúa habitualmente entre los 2 y los 4 años. La historia natural de la exotropía intermitente es variable. Algunos pacientes mantienen un buen control fusional durante décadas; en otros, la frecuencia de los episodios de desviación va aumentando con el tiempo hasta que el estrabismo se convierte en constante. La progresión no es inevitable, pero conviene el seguimiento periódico para detectarla. Existen también formas intermitentes convergentes (esotropía intermitente), aunque son menos frecuentes. El estrabismo acomodativo, que se desencadena con el esfuerzo de enfoque en visión cercana, constituye un ejemplo de esotropía con comportamiento intermitente en sus fases iniciales. El estrabismo latente (foria) solo se pone de manifiesto cuando se interrumpe artificialmente la fusión binocular, por ejemplo con la oclusión de un ojo durante el cover test. En condiciones normales de visión, los ojos permanecen alineados. No se ve a simple vista. En el estrabismo intermitente, la desviación sí resulta visible en determinados momentos, sin necesidad de maniobras exploratorias. La diferencia práctica es relevante: la foria descompensada puede producir fatiga visual, pero la intermitencia implica periodos reales de pérdida de fusión con riesgo a largo plazo de ambliopía, especialmente si la desviación afecta de manera predominante a un solo ojo. Que la desviación de los ojos no está presente todo el tiempo. Hay periodos en los que el paciente mantiene ambos ojos alineados y periodos en los que uno se desvía. La alternancia entre alineación y desviación depende de factores como el cansancio, la atención o la distancia de fijación. Sí. En algunos pacientes, la capacidad de controlar la desviación se deteriora con el tiempo y la frecuencia de los episodios de desalineación aumenta progresivamente. No ocurre en todos los casos, pero el seguimiento oftalmológico regular permite detectar esa evolución. Es un signo característico de la exotropía intermitente. Al recibir luz intensa, el sistema fusional se desestabiliza y uno de los ojos tiende a desviarse hacia fuera. Cerrar ese ojo es un mecanismo reflejo para evitar la visión doble. Si observa este comportamiento de forma repetida en un niño, conviene consultar con un oftalmólogo. No. El latente solo se detecta con maniobras clínicas específicas (como el test de oclusión); en condiciones normales no se aprecia. El intermitente, en cambio, resulta visible a simple vista en determinados momentos, sin necesidad de exploración. Si desea profundizar en conceptos asociados al estrabismo intermitente, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el estrabismo intermitente
Factores que desencadenan la desviación
La exotropía intermitente como forma más frecuente
Diferenciación con el estrabismo latente y el manifiesto constante
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que un estrabismo sea intermitente?
¿El estrabismo intermitente puede volverse constante?
¿Por qué el niño guiña un ojo al sol?
¿Es lo mismo estrabismo intermitente que estrabismo latente?
Referencias
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