DICCIONARIO MÉDICO
Foria
La foria (o heteroforia) es una desviación latente de los ejes visuales que solo se manifiesta cuando se interrumpe la fusión binocular, por ejemplo al ocluir un ojo. Se diferencia de la tropia en que esta última constituye una desviación manifiesta, visible en condiciones normales de visión con ambos ojos abiertos. El término procede del griego φορία (phoría), derivado de φέρειν (phérein, «llevar» o «portar»), y designa en oftalmología la tendencia de un ojo a desviarse de la posición de alineamiento cuando desaparece el estímulo que mantiene la visión binocular. En la literatura anglosajona, el término phoria comenzó a utilizarse a finales del siglo XIX: el Oxford English Dictionary documenta su primera aparición en 1891, en las actas de la American Ophthalmological Society. Poco antes, en 1888, George Thomas Stevens había acuñado el vocablo heterophoria para distinguir las desviaciones latentes de las manifiestas. En condiciones normales, el sistema oculomotor mantiene ambos ojos dirigidos hacia el mismo punto de fijación gracias al mecanismo de fusión. Ese mecanismo opera de modo continuo e involuntario: las neuronas de los centros de vergencia ajustan la contracción de los músculos extraoculares para que las imágenes de cada retina se superpongan y el cerebro las interprete como una sola. Cuando se rompe esa fusión (oclusión de un ojo, fatiga intensa, somnolencia), el ojo privado de estímulo binocular adopta su posición de reposo muscular, y la desviación queda al descubierto. La clasificación de las forias depende de la dirección hacia la que se desvía el ojo cuando se interrumpe la fusión. Si el ojo gira hacia dentro (hacia la nariz) se habla de esoforia; si lo hace hacia fuera, de exoforia. Las desviaciones verticales reciben el nombre de hiperforia (ojo desplazado hacia arriba) e hipoforia (hacia abajo). Existe también la cicloforia, una rotación torsional del globo ocular poco frecuente y habitualmente de magnitud pequeña. Cuando los ejes visuales permanecen perfectamente alineados incluso al disociar la visión, el estado se denomina ortoforia, considerado el equilibrio ideal de la musculatura extrínseca. No toda foria produce molestias. Muchas personas presentan pequeñas desviaciones latentes que su sistema de vergencia fusional compensa sin esfuerzo perceptible. El problema aparece cuando la magnitud de la foria supera las reservas fusionales del individuo: en ese caso se habla de foria descompensada, y pueden surgir cefalea, fatiga visual, visión borrosa transitoria o diplopía intermitente. La prueba de referencia para detectar una foria es el cover test (prueba de oclusión). El examinador pide al paciente que fije la mirada en un objeto y ocluye alternativamente cada ojo con un oclusor opaco. Si al destapar el ojo cubierto este realiza un movimiento de refijación para recuperar la alineación con el ojo que permanecía descubierto, existe una foria en la dirección opuesta a ese movimiento. Es una prueba rápida. Precisa solo un oclusor y puede realizarse tanto en visión lejana como cercana. Otros métodos empleados para cuantificar la magnitud de la desviación latente son la varilla de Maddox, el test de Thorington modificado y las barras de prismas. En los últimos años, sistemas de seguimiento ocular (eye tracking) han permitido mediciones objetivas que reducen la variabilidad dependiente del examinador. La distinción tiene consecuencias clínicas directas. En la tropia (o estrabismo manifiesto), la desviación está presente mientras el paciente mira con ambos ojos abiertos, y la fusión binocular se ha perdido de forma total o parcial. En la foria, por el contrario, la alineación se mantiene en visión binocular y solo se pone de manifiesto al romper la fusión de forma artificial. Una foria puede evolucionar hacia tropia si los mecanismos compensadores se agotan, situación que recibe el nombre de descompensación. Factores como el cansancio, la fiebre, la privación de sueño o el consumo de alcohol pueden precipitar esa transición. Del griego φορία (phoría), que significa «acción de llevar» o «estado de ser llevado», a partir del verbo φέρειν (phérein). En terminología médica, el sufijo -foria aparece en compuestos como euforia o disforia con un sentido general de «estado», pero en oftalmología designa específicamente la tendencia direccional de un eje visual. No necesariamente. Las forias de magnitud pequeña son muy frecuentes en la población general y, mientras las reservas fusionales las compensen, no producen ninguna molestia ni alteran la calidad de la visión. Sí. Cuando la capacidad de fusión resulta insuficiente para contrarrestar la desviación, la foria se descompensa y se convierte en una tropia intermitente o permanente. La insuficiencia de convergencia es uno de los cuadros clínicos que con mayor frecuencia reflejan esa transición en adultos jóvenes. Tanto el oftalmólogo como el óptico-optometrista pueden detectar y cuantificar una foria mediante el cover test y pruebas complementarias. La decisión sobre la necesidad de corrección (prismas, terapia visual o, en casos excepcionales, cirugía) corresponde al especialista médico.Qué es la foria
Tipos según la dirección de la desviación
Exploración clínica
Diferencia entre foria y tropia
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «foria»?
¿Tener una foria significa que hay un problema?
¿Puede una foria convertirse en estrabismo?
¿Qué profesional valora las forias?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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