DICCIONARIO MÉDICO
Estrabismo convergente
El estrabismo convergente, denominado también esotropía (o endotropía), es la desviación de un ojo hacia dentro, en dirección a la nariz, mientras el otro ojo mantiene la fijación. Constituye la forma más frecuente de estrabismo en la población infantil, con una frecuencia aproximada de cuatro a cinco casos de esotropía por cada caso de exotropía. El prefijo eso- procede del griego ἔσω (éso, "hacia dentro"), y -tropía de τρόπος (trópos, "giro, dirección"). Esotropía significa, por tanto, giro del ojo hacia dentro. La sinonimia entre estrabismo convergente y esotropía es completa en la práctica clínica, si bien esotropía es el término preferido en la nomenclatura oftalmológica internacional. Lo que el observador percibe es que los ejes visuales de ambos ojos se cruzan por delante del punto de fijación: la luz que refleja la córnea del ojo desviado aparece desplazada temporalmente con relación al centro pupilar. En niños pequeños, los pliegues epicánticos prominentes del puente nasal a veces simulan una esotropía que no es real (pseudoestrabismo), por lo que el reflejo corneal a la luz y la prueba de oclusión son necesarios para confirmar la desviación. Esotropía infantil (o congénita). Aparece antes de los seis meses de vida, con un ángulo de desviación grande y constante. La fijación suele ser cruzada (el niño usa cada ojo en aducción para mirar al lado contrario, lo que a veces simula una limitación de la abducción). No guarda relación con la hipermetropía, y su corrección exige habitualmente intervención sobre los músculos extraoculares. Esotropía acomodativa. Constituye un grupo aparte dentro de las convergentes. Se desencadena por el exceso de acomodación que el ojo realiza para compensar la hipermetropía. Puede consultar la entrada específica de estrabismo acomodativo para una descripción más detallada. Esotropía sensorial. Aparece cuando una causa orgánica (catarata congénita, opacidad corneal, patología retiniana) reduce gravemente la visión de un ojo. Al perder el estímulo visual adecuado, ese ojo tiende a desviarse hacia dentro en niños pequeños (en adultos, la desviación sensorial suele ser divergente, un dato interesante para la diferenciación clínica). Existen también formas agudas de esotropía en el adulto. Son infrecuentes. Pueden presentarse como cuadros concomitantes de aparición brusca (esotropía aguda tipo Franceschetti, tipo Bielschowsky o tipo Swan) o como consecuencia de parálisis del VI par craneal (nervio abducens), caso este último que se encuadra más propiamente entre los estrabismos paralíticos. La consecuencia más temida del estrabismo convergente infantil es la ambliopía. El cerebro del niño suprime la imagen del ojo desviado para evitar la confusión o la diplopía, y si esa supresión se mantiene durante el periodo crítico de desarrollo visual (los primeros 6 a 8 años), la pérdida de agudeza puede volverse irreversible. En los estrabismos que alternan la fijación entre ambos ojos (estrabismo alternante), el riesgo de ambliopía es menor, aunque la visión binocular sigue comprometida. La estereopsis no se desarrolla correctamente si los ojos no trabajan coordinados durante los primeros meses de vida. Por eso, la esotropía infantil de gran ángulo que no se corrige precozmente rara vez permite alcanzar una visión tridimensional de calidad, incluso cuando la alineación se restablece más adelante. Sí. Ambos términos designan la desviación del ojo hacia dentro. Esotropía es el más extendido en la literatura internacional; endotropía se emplea ocasionalmente con el mismo significado. Varias razones lo explican. El sistema visual infantil está en desarrollo y es más susceptible a desequilibrios entre acomodación y convergencia. La hipermetropía fisiológica del niño favorece el esfuerzo acomodativo excesivo. Y la plasticidad cerebral, que en otros contextos es una ventaja, permite que el cerebro "ignore" un ojo desviado en lugar de generar diplopía, lo que perpetúa la desviación sin que el niño se queje. No necesariamente. En los primeros tres o cuatro meses de vida, desviaciones oculares transitorias son normales y no indican estrabismo. Si la desviación persiste de forma constante después de esa edad, es recomendable una valoración oftalmológica. Si desea profundizar en conceptos vinculados al estrabismo convergente, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el estrabismo convergente
Formas clínicas principales
Repercusión funcional en la infancia
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo esotropía que endotropía?
¿Por qué el estrabismo convergente es más frecuente en niños?
¿Un recién nacido que desvía los ojos hacia dentro tiene estrabismo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026