DICCIONARIO MÉDICO

Oído medio

El oído medio es la cavidad ósea aérea situada entre el tímpano y el oído interno, excavada en el peñasco del hueso temporal. Aloja los tres huesecillos del oído y se comunica con la nasofaringe a través de la trompa de Eustaquio. Su función es transmitir y amplificar mecánicamente el sonido desde el aire del conducto auditivo hasta los líquidos del oído interno.

Qué es el oído medio

Situado entre el oído externo (que recoge el sonido a través del pabellón auricular y el conducto auditivo externo) y el oído interno, donde la vibración mecánica se transforma en señal nerviosa, el oído medio constituye la porción intermedia del aparato auditivo. Anatómicamente es una cavidad llena de aire, tapizada por una mucosa fina, que ocupa un espacio del orden de 1 a 2 centímetros cúbicos en el espesor del hueso temporal. Esa cavidad se denomina formalmente caja timpánica o cavidad timpánica, y constituye el cuerpo principal del oído medio.

El término "oído" procede del latín auditus, "acción de oír", a través del castellano antiguo. La nomenclatura anatómica internacional usa la forma latina auris, y la subdivisión topográfica clásica distingue auris externa, auris media y auris interna; el adjetivo "medio" alude, sencillamente, a la posición intermedia entre los otros dos compartimentos. La descripción anatómica detallada del oído medio en la era moderna se debe a los anatomistas italianos del Renacimiento: Achillini y Berengario para los huesecillos, Vesalio para el conjunto, Eustachi para la trompa, Ingrassia para el estribo. En apenas medio siglo, entre 1490 y 1546, dejaron sentadas las bases de la otología clásica.

Partes del oído medio

Bajo ese nombre conviven tres compartimentos distintos, comunicados entre sí. La caja timpánica propiamente dicha es la cavidad central, de forma aproximadamente cúbica y unas dimensiones medias de 15 milímetros en sentido vertical y anteroposterior por 3 a 6 milímetros en sentido transversal. Acoge la cadena osicular y constituye el espacio funcional del oído medio.

Por encima, la caja timpánica se prolonga en el receso epitimpánico o ático, un compartimento situado por encima del nivel superior del tímpano que aloja la cabeza del martillo y el cuerpo del yunque. Por detrás, la caja se comunica con las celdas mastoideas a través de un orificio llamado aditus ad antrum: un sistema de cavidades neumatizadas excavado en la apófisis mastoides del temporal, que actúa como reserva de aire y amortiguador de presión.

Descrita como un cubo irregular con seis paredes, la caja timpánica tiene su pared lateral formada en su mayor parte por la membrana timpánica. La pared medial la separa del oído interno y muestra dos aberturas: la ventana oval, cerrada por la platina del estribo, y la ventana redonda, cubierta por una membrana fibrosa secundaria. La pared anterior aloja el orificio timpánico de la trompa de Eustaquio; la posterior, el aditus ad antrum hacia las celdas mastoideas. La pared superior (tegmen tympani) es una lámina ósea fina que la separa de la fosa craneal media, y la inferior, también delgada, se relaciona con el bulbo de la vena yugular interna.

Dentro de la caja se alojan los tres huesecillos del oído (martillo, yunque y estribo), articulados entre sí formando la cadena osicular; los dos músculos peristapediales (tensor del tímpano y estapedio); ligamentos suspensores; y el nervio cuerda del tímpano, rama del facial que cruza la caja en su trayecto hacia la lengua y las glándulas salivales submaxilar y sublingual.

Función como transformador de impedancias

El oído medio resuelve un problema físico de fondo: la transmisión de las vibraciones sonoras desde un medio aéreo (el conducto auditivo) hasta un medio líquido (la perilinfa del oído interno). La impedancia acústica del agua es unas 4.000 veces mayor que la del aire, lo que significa que, sin un sistema de adaptación, la mayor parte de la energía sonora rebotaría en la interfase aire-líquido y solo una fracción mínima llegaría al órgano sensorial. Compensar ese desajuste es, precisamente, la función del oído medio.

Lo hace mediante dos mecanismos combinados. El primero es de relación de superficies: el área útil del tímpano es entre 17 y 20 veces mayor que la de la platina del estribo, de modo que la fuerza recogida en una superficie grande se concentra en otra mucho más pequeña, multiplicando la presión por un factor cercano a 17. El segundo es de palanca osicular. La cadena martillo-yunque actúa como una palanca de tipo I con punto de apoyo en la articulación incudomaleolar, y la rama larga del yunque es algo más corta que el manubrio del martillo, lo que añade una ganancia mecánica adicional de en torno a 1,3. Juntos, los dos efectos compensan casi por completo la pérdida que habría en una transmisión directa aire-líquido.

A esa función amplificadora se suma una protectora frente a sonidos intensos, mediada por el reflejo estapedial: la contracción coordinada del tensor del tímpano y del estapedio rigidiza la cadena osicular y atenúa la transmisión de las frecuencias graves más dañinas. Y una tercera función, estructural, es la de ventilación e igualación de presiones, garantizada por la trompa de Eustaquio, que abre la caja timpánica a la nasofaringe varias veces por minuto.

Alteraciones más frecuentes

El oído medio es asiento de un grupo amplio de cuadros que tienen en común una alteración de su ventilación, de su mucosa o de su contenido óseo, y que se ordenan en tres grandes grupos.

Los cuadros inflamatorios e infecciosos son los más frecuentes: la otitis seromucosa, la otitis serosa, la otitis media crónica y la otitis barotraumática comparten casi todos una raíz común: la disfunción tubárica que altera la ventilación de la caja.

Los cuadros estructurales y degenerativos afectan a los huesecillos. Entre ellos, la otosclerosis, fijación de la platina del estribo a la ventana oval y principal causa de hipoacusia de transmisión en adultos jóvenes, y la timpanosclerosis, calcificación de la mucosa tras inflamaciones repetidas.

Menos frecuentes pero más graves son los cuadros expansivos. El colesteatoma es una lesión epitelial capaz de erosionar progresivamente las estructuras vecinas, incluida la cadena osicular. A ello se añaden las lesiones de la membrana timpánica como puerta del oído medio, entre ellas la perforación timpánica.

Diferenciación con oído externo y oído interno

Frente al oído externo, la frontera es nítida: el oído externo es el segmento aéreo que recoge la onda sonora desde el ambiente (pabellón auricular, conducto auditivo externo) y termina en la cara externa del tímpano, sin amplificación significativa. Frente al oído interno, la separación la marca la pared medial de la caja timpánica: el oído interno es el segmento sensorial, lleno de líquido, donde la cóclea transforma la vibración en señal eléctrica y el aparato vestibular gobierna el equilibrio. Solo se comunica con el oído medio a través de las dos ventanas, oval y redonda.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las partes del oído medio?

La caja timpánica, que aloja la cadena osicular; el receso epitimpánico, con la cabeza del martillo y el cuerpo del yunque; y las celdas mastoideas, comunicadas con la caja a través del aditus ad antrum. Dentro de la caja se alojan también los músculos tensor del tímpano y estapedio, y el orificio de la trompa de Eustaquio.

¿Cuál es la función del oído medio?

Transformar las vibraciones aéreas que recibe del oído externo en vibraciones eficaces sobre el líquido del oído interno, compensando la diferencia de impedancia acústica entre ambos medios. Combina la concentración de superficie del tímpano sobre la platina del estribo con el efecto palanca de la cadena osicular. A eso se suma una función protectora frente a sonidos intensos y otra de ventilación a través de la trompa de Eustaquio.

¿Es lo mismo "oído medio" que "caja timpánica"?

No exactamente. La caja timpánica es la cavidad central del oído medio, donde se alojan los huesecillos. El oído medio, en sentido amplio, incluye además el receso epitimpánico y las celdas mastoideas. En el lenguaje clínico habitual, sin embargo, ambos términos se usan a menudo como sinónimos cuando el contexto no exige precisión topográfica.

¿Por qué el oído medio está lleno de aire y no de líquido?

Porque el aire es el medio en el que la cadena osicular puede vibrar con libertad y transmitir el sonido con la máxima eficacia. Si la caja timpánica se llenara de líquido, como ocurre en la otitis seromucosa, la cadena no se mueve correctamente y el sonido pierde intensidad antes de llegar al oído interno. De ahí la importancia de la ventilación tubárica.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Anatomía del oído. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Instituto Nacional de la Sordera y otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD, NIH). ¿Cómo oímos? Estructura del oído y del nervio auditivo.
  3. Manual MSD, versión para público general. Oídos: anatomía y función.
  4. Real Academia Española. Oído. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al oído medio, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Oído externo: el segmento que recoge la onda sonora y la conduce hasta el tímpano.
  • Oído interno: el laberinto sensorial al que llega la vibración tras atravesar el oído medio.
  • Tímpano: la membrana que constituye la pared lateral de la caja timpánica.
  • Martillo del oído: el primer huesecillo, adherido a la cara interna del tímpano.
  • Yunque: el huesecillo central de la cadena osicular.
  • Estribo: el último huesecillo, en contacto con la ventana oval.
  • Cadena osicular: el conjunto que forman los tres huesecillos articulados.
  • Trompa de Eustaquio: el conducto que ventila la caja timpánica desde la nasofaringe.
  • Ventana oval: la abertura del oído interno sobre la que apoya la platina del estribo.
  • Otosclerosis: fijación anómala de la platina del estribo en la ventana oval.
  • Colesteatoma: lesión epitelial expansiva del oído medio.
  • Hipoacusia: pérdida auditiva, conductiva o neurosensorial.

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