DICCIONARIO MÉDICO

Martillo del oído

El martillo del oído (en latín, malleus) es uno de los tres huesecillos del oído medio, junto con el yunque y el estribo. Es el primer eslabón de la cadena osicular: está adherido a la cara interna del tímpano y transmite las vibraciones de la membrana al yunque a través de la articulación incudomaleolar.

Qué es el martillo del oído

El martillo del oído es un pequeño hueso situado en la caja timpánica del oído medio. Es el más grande y el más lateral de los tres huesecillos: mide unos 8 a 9 milímetros de longitud y se sitúa inmediatamente por dentro del tímpano, al que está fijado por su mango. Su nombre es la palabra latina malleus, martillo, por el parecido de su silueta (una cabeza ancha continuada por un mango largo) con la herramienta del herrero.

Repartida entre varios anatomistas del Renacimiento italiano está la historia de su hallazgo. La primera observación del hueso suele atribuirse a Alessandro Achillini (1463-1512), profesor en Bolonia y Padua, que no llegó a publicarla. La primera descripción escrita, breve, aparece en 1521 en los Commentaria super anatomia Mundini de Berengario da Carpi, también boloñés, que ya apuntó su posible papel en la transmisión del sonido. Poco después, Niccolò Massa comparó los dos primeros huesecillos con pequeños martillos. Fue Andrés Vesalio quien, en 1543, fijó los nombres de malleus e incus en su De humani corporis fabrica y los ilustró por primera vez. Los tres términos clásicos (malleus, incus, stapes) siguen vigentes en la terminología anatómica internacional.

Anatomía del martillo

El martillo se describe clásicamente en cinco partes: cabeza, cuello, manubrio y dos apófisis. La cabeza es la porción superior, redondeada, alojada en el receso epitimpánico (el compartimento más alto de la caja timpánica). En su cara posterior presenta una superficie articular para encajar con el cuerpo del yunque. El cuello es la zona estrecha que une la cabeza con el resto del hueso; apenas mide uno o dos milímetros.

Del cuello arranca hacia abajo el manubrio o mango, la parte más reconocible del hueso, alargada y ligeramente curvada. Su extremo distal se incrusta en la cara interna del tímpano y tira de la membrana hacia dentro; ese punto de máxima depresión de la membrana, visible en la otoscopia, es el umbo. Desde el umbo hacia arriba, el manubrio dibuja sobre el tímpano una línea blanquecina, la estría maleolar, uno de los puntos de referencia clásicos de la exploración del oído.

El hueso tiene además dos apófisis que nacen cerca de la raíz del manubrio. La apófisis lateral (o apófisis corta) es una pequeña proyección cónica dirigida hacia fuera; abomba el tímpano en su parte alta y forma un relieve palpable con el otoscopio, la prominencia maleolar. Justo por encima de ella, la membrana pierde tensión y pasa a llamarse pars fláccida. La apófisis anterior es una fina espina ósea que se dirige hacia la fisura petrotimpánica de Glaser, donde queda anclada por el ligamento anterior del martillo.

Cómo se conecta: tímpano y yunque

Tres elementos mantienen el martillo en su sitio. El primero es el manubrio, adherido a la cara interna del tímpano; no es una articulación, sino una continuidad fibrosa que hace que martillo y membrana se muevan como una sola pieza. El segundo son los ligamentos suspensores (anterior, lateral y superior), que fijan el hueso a las paredes de la caja timpánica y le permiten oscilar sobre un eje. El tercero es el tendón del músculo tensor del tímpano, que llega desde ese músculo y se inserta en la cara interna del manubrio.

Con el resto de la cadena, el martillo se une a través de la articulación incudomaleolar, una articulación sinovial auténtica entre la cabeza del martillo y el cuerpo del yunque. Es del tipo llamado en silla de montar, con un encaje que transmite el movimiento sin que los huesos se separen. La secuencia mecánica es sencilla. El tímpano vibra y arrastra el manubrio; la cabeza del martillo bascula sobre los ligamentos; el cuerpo del yunque sigue ese movimiento por la articulación; y la rama larga del yunque pasa la vibración al estribo. Todo el recorrido cabe en un volumen menor que un dedal.

Función: del tímpano al yunque

La función del martillo es doble. Por un lado recoge la vibración del tímpano y la pasa al yunque sin pérdida apreciable de energía, en el primer paso del recorrido que termina en la cóclea. Si el hueso no se mueve, porque está fijado, fragmentado o desconectado de la membrana, la vibración se queda en el tímpano y no alcanza el oído interno.

Interviene además en la protección del oído frente a los sonidos intensos. En su manubrio se inserta el músculo tensor del tímpano, cuya contracción aumenta la rigidez del conjunto martillo-membrana y amortigua la transmisión de las frecuencias graves. Este músculo no trabaja solo: actúa en coordinación con el del estribo, el estapedio, cuya contracción refleja se mide en la clínica como reflejo estapedial.

Patología que afecta al martillo

El martillo suele verse implicado como parte de la cadena osicular, rara vez de forma aislada. La otosclerosis, el cuadro más frecuente de fijación osicular, tiene por diana principal el estribo y no el martillo. Un traumatismo craneal puede desarticular la cadena y romper la unión incudomaleolar, con lo que el martillo queda desconectado del yunque y aparece una hipoacusia de transmisión.

El colesteatoma y otras formas de otitis media crónica pueden erosionar poco a poco las apófisis del martillo, en especial la lateral, expuesta hacia el receso epitimpánico. La fijación de la cabeza del hueso, congénita o adquirida, es otra causa reconocida de hipoacusia de transmisión, menos habitual que la del estribo. Cuando la cadena queda interrumpida, su continuidad puede restaurarse mediante osiculoplastia.

Diferenciación con homónimos no anatómicos

La palabra martillo tiene en español otros usos médicos que nada tienen que ver con el oído. Conviene deslindarlos.

El dedo en martillo es una deformidad de los dedos del pie en la que la articulación interfalángica proximal queda flexionada de forma permanente, con un perfil que recuerda al de un martillo. Es un problema traumatológico, ajeno por completo al huesecillo.

El martillo de reflejos, o martillo de percusión neurológica, es el instrumento con el que se evocan los reflejos osteotendinosos en la consulta. Un objeto, no un hueso; comparte con el martillo del oído solo la forma de la cabeza ancha.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre "martillo" para este huesecillo?

Del latín malleus, que significa martillo. El hueso combina una cabeza ancha con un mango largo, y esa silueta recordó a los anatomistas del Renacimiento la herramienta del herrero. La comparación circulaba ya a principios del siglo XVI, pero fue Vesalio quien fijó el nombre en 1543 al describir e ilustrar el hueso. La primera observación, en cambio, es algo anterior y se atribuye al boloñés Alessandro Achillini.

¿Por qué el martillo se mueve cuando vibra el tímpano?

Porque su mango está incrustado en la cara interna de la membrana, no apoyado sobre ella. Al vibrar el tímpano hacia dentro y hacia fuera, arrastra el manubrio, y con él bascula el hueso entero sobre sus ligamentos. En términos mecánicos, tímpano y martillo son una sola pieza.

¿Es el martillo el huesecillo más grande de los tres?

Sí. Mide unos 8 a 9 mm, frente a los 7 mm del yunque y los algo más de 3 mm del estribo. El tamaño, eso sí, no marca la importancia: los tres huesos resultan igual de necesarios, y la cadena pierde eficacia en cuanto falla cualquiera de ellos.

¿Qué pasa si el martillo se rompe o queda fijado?

Aparece una hipoacusia de transmisión: la vibración del tímpano deja de llegar bien al yunque y, con ello, al oído interno. La fractura del propio martillo es rara, por su tamaño y su posición resguardada; son más frecuentes la luxación de la articulación con el yunque y la fijación de la cabeza por inflamación crónica.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Anatomía del oído. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Instituto Nacional de la Sordera y otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD, NIH). ¿Cómo oímos? Estructura del oído y del nervio auditivo.
  3. Manual MSD versión para público general. Oídos: anatomía y función.
  4. Gray H. Malleus. Descripción anatómica en e-Anatomy (IMAIOS), a partir de Gray’s Anatomy.

Entradas relacionadas en el diccionario

  • Huesecillos del oído: los tres huesos que conducen el sonido del tímpano al oído interno.
  • Yunque: el huesecillo central, articulado con el martillo a través de la articulación incudomaleolar.
  • Estribo: el último eslabón de la cadena osicular, conectado con el yunque.
  • Cadena osicular: el conjunto cinemático que forman los tres huesecillos articulados entre sí.
  • Tímpano: la membrana en cuya cara interna se inserta el manubrio del martillo.
  • Oído medio: la cavidad que aloja el martillo y los otros dos huesecillos.
  • Músculo tensor del tímpano: el músculo que se inserta en el manubrio y participa en la protección frente a sonidos intensos.
  • Reflejo estapedial: contracción refleja del músculo del estribo, coordinada con la del tensor del tímpano.
  • Cóclea: el órgano sensorial al que llega la vibración a través de la cadena osicular.
  • Hipoacusia: pérdida auditiva, que puede deberse a una alteración del martillo o de la cadena osicular.
  • Otosclerosis: fijación anómala del estribo, principal causa de hipoacusia osicular.
  • Colesteatoma: lesión del oído medio que puede erosionar las apófisis del martillo.
  • Osiculoplastia: cirugía reconstructiva de los huesecillos del oído.
  • Dedo en martillo: deformidad traumatológica del pie, sin relación con el huesecillo del oído.
  • Martillo de reflejos: instrumento neurológico de exploración, sin relación con el huesecillo del oído.

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