DICCIONARIO MÉDICO
Martillo de reflejos
El martillo de reflejos es un instrumento de exploración neurológica que percute tendones, músculos o relieves óseos para provocar una respuesta refleja. Su cabeza, casi siempre de goma, permite un golpe breve y limpio que pone en marcha el arco reflejo sin dañar los tejidos. Recibe también el nombre de martillo neurológico o martillo de percusión. Se trata de una herramienta manual con una cabeza de goma de distintas formas montada sobre un mango de metal o de otro material rígido. El explorador la deja caer sobre el tendón de un músculo para desencadenar su contracción brusca, es decir, el reflejo osteotendinoso. La respuesta obtenida informa sobre la integridad de la vía nerviosa que conecta el músculo con la médula espinal. El nombre reúne dos ideas: la del utensilio que golpea y la del fenómeno que busca provocar. Reflejo procede del latín reflexus, participio de reflectere, "volver hacia atrás", porque la señal sensitiva que entra en la médula regresa convertida en orden motora. El instrumento no mide fuerza ni produce dolor: su cometido es entregar siempre el mismo estímulo, controlado y reproducible, para que la respuesta pueda compararse entre un lado y otro del cuerpo o entre una visita y la siguiente. Al percutir el tendón, este se estira de golpe. Ese estiramiento activa unos sensores alojados en el músculo, los husos musculares, que envían una señal a la médula espinal. Allí la información pasa directamente a la neurona motora, sin escalas intermedias, y el músculo se contrae. Todo el trayecto dura una fracción de segundo. La respuesta es rápida. La cabeza de goma cumple una función precisa dentro de este proceso: reparte el impacto sobre una superficie amplia y evita que el golpe sea puntual y molesto. Un martillo demasiado ligero apenas genera estímulo, mientras que uno con masa suficiente (los modelos europeos rondan una masa mayor que el clásico norteamericano) traslada energía bastante para tensar el tendón con un movimiento suave de muñeca. Cuando cuesta obtener la respuesta, el explorador puede recurrir a maniobras de refuerzo, como pedir a la persona que traccione con fuerza de sus propias manos mientras se percute la rodilla, un truco que desvía la atención y facilita la relajación. Desde finales del siglo XIX se han diseñado numerosos modelos, muchos de ellos ligados al nombre de su creador. El más conocido en el ámbito anglosajón es el de Taylor, ideado por el médico de Filadelfia John Madison Taylor (1855-1931) en 1888: una cabeza triangular de goma sobre un mango plano de metal, ligera y de forma inconfundible, a veces llamada "en tomahawk" por su parecido con un hacha. En Europa se prefieren instrumentos de mayor peso. El de Trömner, obra del neurólogo alemán Ernst Trömner hacia 1910, es un mazo de dos cabezas de goma, una grande y otra pequeña, que privilegia la precisión del golpe sobre su fuerza. Joseph Babinski describió en 1912 el suyo, de mango metálico a menudo desmontable y telescópico, cómodo de llevar en el bolsillo. El de Queen Square nació en el National Hospital de Londres para uso interno del centro, con un largo mango de bambú y un disco en el extremo. Otros modelos habituales llevan los nombres de Buck y Dejerine. La elección responde a la costumbre del explorador y al reflejo concreto que quiera evaluar, más que a diferencias de rendimiento entre unos y otros. El martillo forma parte del examen neurológico básico. Con él se exploran los reflejos rotuliano y aquíleo, entre otros, y se comparan ambos lados del cuerpo. Muchos instrumentos incorporan accesorios añadidos, como una aguja o un pincel en el extremo del mango, pensados para valorar la sensibilidad cutánea en la misma exploración. La lectura de la respuesta corresponde al terreno clínico y depende del contexto de cada persona. Del uso al que se destina. Al principio los médicos empleaban el martillo de percusión torácica, el mismo que servía para explorar el pecho, pero su escaso peso no bastaba para provocar un reflejo. A finales del siglo XIX se diseñaron modelos específicos para golpear tendones, y esos fueron los que heredaron la etiqueta de "neurológicos". Porque amortigua el impacto y lo distribuye. Una cabeza rígida golpearía de forma puntual, dolorosa y con riesgo de lesionar la piel o el tendón. La goma entrega un estímulo firme pero indoloro, condición necesaria para que la persona explorada permanezca relajada. En la práctica, sí. Un buen martillo permite explorar tanto los grandes tendones de las extremidades como los reflejos más delicados. Los modelos de dos cabezas, como el de Trömner, ofrecen un extremo ancho para los músculos grandes y otro estrecho para las zonas menudas, pero se trata de una comodidad, no de una necesidad. Suele atribuirse a John Madison Taylor, que presentó el suyo en Filadelfia en 1888. Trabajaba entonces como ayudante del neurólogo Silas Weir Mitchell. Su diseño triangular apenas ha cambiado desde entonces y sigue siendo el más difundido en Estados Unidos.Qué es el martillo de reflejos
Cómo funciona el estímulo
Tipos de martillo
Para qué se utiliza
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "martillo neurológico"?
¿Por qué la cabeza es de goma?
¿Sirve el mismo martillo para todos los reflejos?
¿Quién inventó el primer martillo de reflejos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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