DICCIONARIO MÉDICO
Arreflexia
La arreflexia es la ausencia completa de reflejos osteotendinosos (también llamados reflejos de estiramiento muscular) cuando se percute un tendón durante la exploración neurológica. Su presencia indica una interrupción en algún tramo del arco reflejo, ya sea en la vía aferente, en la conexión medular o en la vía eferente. El término procede del griego: el prefijo privativo ἀ- (a-, «sin») y el latín reflexio («acción de volver hacia atrás»), que describe el recorrido del impulso nervioso en un arco reflejo. La combinación se documenta en textos de neurología clínica desde finales del siglo XIX, cuando los neurólogos empezaron a sistematizar la exploración de los reflejos tendinosos profundos con el martillo de percusión. En condiciones normales, al golpear con el martillo de reflejos el tendón rotuliano, el aquíleo o el bicipital, se produce una contracción breve e involuntaria del músculo correspondiente. Esa respuesta depende de que la señal viaje desde el receptor de estiramiento del músculo hasta la médula espinal, y desde allí regrese por la motoneurona hasta el propio músculo. Cuando cualquier eslabón de esa cadena se interrumpe, la contracción no se produce. Eso es la arreflexia. La exploración de los reflejos osteotendinosos es una de las maniobras más antiguas y más rentables de la clínica neurológica: rápida, indolora y capaz de orientar sobre el nivel de la lesión con una precisión notable. Se evalúan de forma bilateral y simétrica; lo que importa no es solo si el reflejo aparece o no, sino la comparación entre un lado y otro. Un reflejo abolido en la rodilla derecha con un reflejo vivo en la izquierda apunta a una lesión en el segmento L3-L4 del lado afectado, y esa asimetría puede ser más informativa que una prueba de imagen. Existe una maniobra de refuerzo (la maniobra de Jendrassik) que consiste en pedir al paciente que entrelace las manos y tire de ellas con fuerza mientras se percute un tendón de las piernas. Si el reflejo aparece con refuerzo pero no sin él, no se habla propiamente de arreflexia sino de hiporreflexia. Solo cuando el reflejo sigue ausente tras el refuerzo se confirma la arreflexia. Cuando todos los reflejos del cuerpo desaparecen, se habla de arreflexia generalizada. El ejemplo clásico es el síndrome de Guillain-Barré, una polineuropatía inflamatoria aguda en la que la desmielinización de los nervios periféricos interrumpe la conducción a lo largo de todo el arco reflejo. La abolición de reflejos es, de hecho, uno de los criterios diagnósticos que se utilizan para reconocer el síndrome. Si la arreflexia afecta a un solo territorio (por ejemplo, el reflejo aquíleo de un pie), el término adecuado es arreflexia focal o segmentaria, y la causa suele ser local: compresión de una raíz nerviosa por hernia discal, lesión de un nervio periférico concreto o daño medular circunscrito a un nivel. También se observa arreflexia transitoria en la fase aguda de una lesión medular grave (lo que los neurólogos llaman shock espinal), que en las semanas siguientes puede evolucionar hacia el patrón opuesto, la hiperreflexia, cuando se liberan los reflejos de la influencia inhibidora del cerebro. La hiporreflexia supone una respuesta disminuida pero no abolida. En la práctica, el paso de hiporreflexia a arreflexia no siempre es nítido, y la percepción puede variar según la técnica del explorador o el grado de relajación del paciente. La maniobra de Jendrassik ayuda a despejar esa zona gris. En el extremo opuesto, la hiperreflexia consiste en reflejos exaltados, a veces con clonus (contracciones rítmicas repetidas tras el estiramiento). Mientras que la arreflexia señala lesión de la motoneurona inferior o del nervio periférico, la hiperreflexia apunta a una lesión de la motoneurona superior (vías descendentes desde el cerebro hasta la médula). La coexistencia de arreflexia en unas extremidades e hiperreflexia en otras proporciona al neurólogo una pista de localización muy precisa. Del prefijo griego a- (privativo, «sin») y del latín reflexio, que alude al retorno del impulso nervioso dentro del arco reflejo. La acción refleja fue descrita como tal en el siglo XVII, y el término arreflexia entró en el vocabulario neurológico en el último tercio del XIX, cuando la percusión tendinosa se convirtió en parte habitual de la exploración clínica. No. La arreflexia describe la abolición de un reflejo concreto; la parálisis, la pérdida de la contracción voluntaria. Pueden coincidir, porque muchas lesiones nerviosas causan ambas cosas a la vez, pero no son sinónimos. Un paciente puede tener arreflexia aquílea sin parálisis del pie, y un paciente con parálisis central puede conservar o incluso tener exaltados sus reflejos. Depende. Una arreflexia generalizada y de instauración rápida obliga a descartar un síndrome de Guillain-Barré, que requiere atención urgente. Una arreflexia aquílea aislada en una persona mayor puede ser un hallazgo relativamente benigno, consecuencia del envejecimiento del nervio periférico. El contexto clínico lo decide todo. En algunos casos, sí. Los reflejos pueden recuperarse si la causa es tratable y la lesión nerviosa no ha llegado a destruir el axón por completo. En el síndrome de Guillain-Barré, por ejemplo, muchos pacientes recuperan los reflejos semanas o meses después del episodio agudo. En neuropatías crónicas avanzadas con degeneración axonal extensa, la recuperación es menos probable. Si desea profundizar en conceptos asociados a la arreflexia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la arreflexia
Contexto en la exploración neurológica
Arreflexia generalizada y arreflexia focal
Diferenciación con hiporreflexia e hiperreflexia
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra arreflexia?
¿Es lo mismo arreflexia que parálisis?
¿La arreflexia siempre indica enfermedad grave?
¿La arreflexia es reversible?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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