DICCIONARIO MÉDICO

Miringotomía

La miringotomía es la incisión quirúrgica controlada de la membrana del tímpano, realizada para evacuar una colección de líquido acumulada en el oído medio o para introducir a través de la abertura un tubo de ventilación que mantenga aireada la cavidad durante un tiempo prolongado. Es uno de los procedimientos otológicos más frecuentes en la edad pediátrica y se conoce también como paracentesis del tímpano y timpanotomía.

Qué es la miringotomía

Es un procedimiento otológico que consiste en practicar una pequeña incisión, de unos 3 a 5 milímetros, en la membrana timpánica para acceder a la caja timpánica. La intervención se realiza bajo visión microscópica, en quirófano o en consulta, según la edad del paciente y el contexto clínico. Tiene dos objetivos posibles, complementarios entre sí. El primero es evacuativo: aspirar el líquido o el pus acumulado por detrás del tímpano cuando la trompa de Eustaquio ha perdido la capacidad de drenaje natural. El segundo es ventilatorio: introducir a través de la incisión un tubo de ventilación (también llamado tubo de drenaje transtimpánico o aireador) que mantenga abierta la abertura durante un tiempo prolongado y permita la entrada de aire al oído medio, supliendo de forma temporal la función de la trompa de Eustaquio.

Sin la inserción del tubo, la incisión cicatriza espontáneamente en dos o tres semanas, plazo a menudo insuficiente para resolver el cuadro subyacente. Con tubo, la abertura permanece operativa durante meses, lo que multiplica el efecto terapéutico. Por ese motivo, en la práctica contemporánea, la miringotomía se acompaña casi siempre de la colocación de un tubo, hasta el punto de que las dos expresiones, miringotomía y miringotomía con tubos de drenaje, se han hecho prácticamente equivalentes en el lenguaje clínico habitual.

Etimología y nomenclatura

"Miringotomía" combina dos elementos. El primero, myringa, es una palabra del latín tardío anatómico que designaba la membrana del tímpano, derivada a su vez de la raíz griega μῆνιγξ (mêninx, "membrana"). El segundo, -tomía, procede del griego τομή (tomḗ, "corte" o "incisión"). El sentido literal es, por tanto, "corte del tímpano" o "incisión de la membrana timpánica".

El término convive con otras denominaciones que describen el mismo gesto o gestos muy próximos. Timpanotomía es un sinónimo etimológicamente exacto (tympano- + -tomía) de uso menos frecuente. Timpanostomía añade el sufijo -stomía ("hacer un estoma") y describe con más precisión la operación que termina con la inserción de un tubo: no solo se corta, sino que se crea una abertura mantenida. En la práctica clínica española actual, los tres términos suelen usarse indistintamente cuando hay tubo de por medio.

La denominación tradicional en castellano es paracentesis del tímpano o paracentesis timpánica, hispanización del latín paracentesis tympani. Es la forma usada en la otorrinolaringología española clásica y la que aún figura en muchos textos previos a la difusión del helenismo "miringotomía". Las dos formas designan exactamente el mismo procedimiento.

Hito histórico

El primer antecedente documentado se atribuye al cirujano británico Sir Astley Paston Cooper, que en 1801 presenta ante la Royal Society de Londres una comunicación en la que sostiene que la incisión del tímpano puede aliviar la sordera causada por la obstrucción de la trompa de Eustaquio. Su propuesta abrió un periodo de uso indiscriminado y a menudo injustificado del procedimiento que terminó por desacreditarlo durante décadas.

Hermann Schwartze, otólogo alemán, protagoniza el renacimiento moderno del procedimiento: lo reintroduce en la práctica otológica clínica en torno a 1873. A lo largo del siglo XIX, distintos otólogos europeos, entre ellos el austríaco Adam Politzer, profesor en Viena y uno de los fundadores de la otología como especialidad, ensayaron materiales diversos (oro, aluminio, plata, goma dura) para mantener abierta la incisión más allá de su cierre espontáneo. Ninguno de esos intentos llegó a imponerse en la práctica: los materiales disponibles en el siglo XIX provocaban complicaciones que llevaban a abandonar la técnica.

El cambio definitivo llega en 1954, cuando el otorrinolaringólogo estadounidense Beverley Armstrong, de Charlotte (Carolina del Norte), introduce el primer tubo de ventilación moderno fabricado en vinilo. Su diseño, con el extremo biselado al ángulo del tímpano y un anillo de retención que lo fija en la abertura, resolvió los problemas de los prototipos del siglo XIX y se convirtió en la base de los tubos contemporáneos. Desde entonces se han desarrollado variantes en distintos materiales (silicona, fluoroplástico, titanio), pero el principio mecánico introducido por Armstrong sigue vigente.

Localización de la incisión

La incisión se practica en la pars tensa de la membrana timpánica, evitando deliberadamente la pars flaccida (membrana de Shrapnell), zona que tiene un peso específico distinto en la patología del oído medio y donde la incisión podría favorecer complicaciones a largo plazo.

Dentro de la pars tensa, la localización habitual por defecto es el cuadrante anteroinferior: es la zona más alejada de las estructuras vulnerables (cadena osicular, nicho de la ventana redonda, conducto del nervio facial), está más vascularizada, lo que favorece la cicatrización, y permite un drenaje gravitatorio eficaz del contenido líquido. En las otitis serosas con líquido espeso, algunos autores prefieren el cuadrante anterosuperior cuando el drenaje por la zona anteroinferior resulta insuficiente. La incisión es radial y mide entre 3 y 5 milímetros.

Tubos de ventilación: tipos generales

Los tubos de ventilación se clasifican habitualmente por su tiempo previsto de permanencia, criterio del que dependen también su forma y su material.

Los tubos de corto plazo, tipo Armstrong, Shepard, Reuter o Paparella tipo I, son los más comunes en la indicación pediátrica habitual. Suelen fabricarse en fluoroplástico, silicona o materiales similares, con un anillo de retención que los fija en la membrana timpánica; su tiempo medio de permanencia oscila entre 6 y 9 meses, transcurridos los cuales son extruidos espontáneamente por el propio proceso de cicatrización del tímpano. Se utilizan cuando el cuadro subyacente, típicamente una otitis seromucosa o un episodio prolongado de derrame, se espera que se autorresuelva en ese plazo.

Distinta es la familia de tubos de larga duración (tipo T-tube, Goode, Per-Lee o Triune), con alas o pestañas internas más amplias que dificultan la extrusión y pueden permanecer en su sitio durante varios años. Se usan cuando se prevé que la disfunción tubárica de base no se resolverá pronto: malformaciones craneofaciales, paladar hendido, otitis exudativa muy persistente o varios fallos previos con tubos cortos. Su retirada suele requerir un procedimiento menor, y la perforación residual es ligeramente más probable que con los tubos cortos.

Diferenciación con procedimientos próximos

Frente a la timpanocentesis. Ambas comparten el mismo gesto físico: atravesar el tímpano con un instrumento punzante. Se distinguen, sin embargo, por el propósito. La miringotomía es terapéutica: drena el líquido y, opcionalmente, deja un tubo. La timpanocentesis es diagnóstica, una punción aspirativa fina cuya finalidad es obtener una muestra del contenido del oído medio para análisis microbiológico o bioquímico. La incisión miringotómica es radial y de varios milímetros; la punción timpanocéntica deja una microperforación que cicatriza prácticamente sin huella.

Frente a la miringoplastia. Son procedimientos de propósito opuesto: la miringotomía abre el tímpano de forma controlada, la miringoplastia cierra una perforación timpánica preexistente con un injerto. Una termina justo donde la otra empieza.

Frente a la timpanoplastia. La timpanoplastia es una intervención reconstructiva más amplia y más compleja, que repara el tímpano y, eventualmente, la cadena osicular. La miringotomía es solo la incisión, sin componente reconstructivo.

Frente a la perforación timpánica. Una perforación timpánica es la pérdida de continuidad de la membrana, accidental o consecutiva a un proceso patológico. Una miringotomía es, anatómicamente, una perforación deliberada: controlada en localización y tamaño y, salvo excepciones, transitoria. La distinción es sobre todo de carácter etiológico y de previsibilidad.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra "miringotomía"?

Combina myringa, palabra del latín tardío anatómico que designaba la membrana del tímpano y que procedía a su vez del griego μῆνιγξ (mêninx, "membrana"), con el griego τομή (tomḗ, "corte"). El sentido literal es "corte del tímpano". El término se incorpora a la nomenclatura otológica moderna a lo largo del siglo XIX, conviviendo durante décadas con la denominación tradicional castellana "paracentesis del tímpano".

¿Es lo mismo "miringotomía" que "paracentesis del tímpano"?

Sí. Designan exactamente el mismo procedimiento. "Paracentesis del tímpano" es la denominación tradicional castellana, usada de forma habitual en la otorrinolaringología española clásica, mientras que "miringotomía" es el helenismo que se ha impuesto en la nomenclatura moderna y en la literatura internacional. En los textos clínicos contemporáneos predomina "miringotomía"; en los clásicos, "paracentesis".

¿Qué diferencia hay entre miringotomía y timpanocentesis?

El propósito. La miringotomía es terapéutica: se hace para drenar el líquido acumulado en el oído medio y, en la mayoría de los casos, dejar un tubo que mantenga la abertura. La timpanocentesis es diagnóstica: una punción aspirativa fina cuyo objetivo es obtener una muestra del contenido del oído medio, sin pretensión de tratar el cuadro.

¿La incisión cicatriza sola?

Sí. La membrana timpánica tiene una notable capacidad de cicatrización espontánea, y una incisión miringotómica limpia se cierra habitualmente en dos o tres semanas si no se introduce tubo. Esa misma rapidez es la razón por la que en la mayoría de los casos se introduce un tubo: cuando el cuadro subyacente (disfunción tubárica, derrame seromucoso, otitis recurrente) necesita más tiempo para resolverse, mantener la abertura artificialmente con un tubo permite prolongar el efecto terapéutico durante meses.

¿Cuánto tiempo permanecen los tubos de ventilación?

Depende del modelo. Los tubos de corto plazo, los más usados en la indicación pediátrica habitual (tipo Armstrong, Shepard o Reuter), permanecen entre 6 y 9 meses por término medio, hasta que el propio proceso de cicatrización del tímpano los expulsa al exterior. Los tubos de larga duración, con alas o pestañas internas más amplias, pueden mantenerse durante varios años.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Inserción de tubos en el oído. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Membrana timpánica. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  3. Manual MSD versión para profesionales. Otitis media serosa.
  4. Instituto Nacional de la Sordera y otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD, NIH). Infecciones de oído en niños.

Consulte también la información clínica completa sobre la miringotomía con tubos de drenaje

Si busca información sobre las indicaciones, la preparación, la técnica quirúrgica y los cuidados posteriores de este procedimiento, puede consultar la página de miringotomía y tubos de drenaje en el oído elaborada por el Departamento de Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra.

Entradas relacionadas

  • Paracentesis del tímpano. Denominación castellana clásica del mismo procedimiento.
  • Miringotomo. Instrumento punzante con el que se practica la incisión.
  • Tímpano. La membrana sobre la que se realiza la incisión.
  • Oído medio. La cavidad cuyo contenido se drena a través de la incisión.
  • Trompa de Eustaquio. Su disfunción es la indicación más frecuente del procedimiento.
  • Perforación timpánica. Solución de continuidad de la membrana, en este caso provocada de forma controlada.
  • Miringoplastia. Procedimiento de propósito opuesto, dirigido a cerrar una perforación.
  • Timpanoplastia. Reconstrucción quirúrgica más amplia del tímpano y la cadena osicular.
  • Timpanocentesis. Punción del tímpano con fines diagnósticos.
  • Otitis serosa. Una de las indicaciones habituales de la miringotomía con tubos.
  • Otitis seromucosa. Indicación habitual del procedimiento por persistencia del derrame.
  • Otitis adhesiva. Complicación tardía de los derrames crónicos.
  • Otitis media fibro-adhesiva. Variante adhesiva de la otitis media exudativa.
  • Otitis media crónica. Cuadro inflamatorio crónico que puede requerir miringotomía como parte de su manejo.
  • Timpanitis. Inflamación de la membrana timpánica que precede con frecuencia al derrame.
  • Timpanograma. Prueba diagnóstica que evalúa la indicación y el resultado del procedimiento.
  • Timpanosclerosis. Posible secuela cicatricial tras miringotomías repetidas.
  • Hipoacusia. Pérdida auditiva conductiva que motiva la indicación cuando alcanza umbrales determinados.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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