DICCIONARIO MÉDICO
Timpanograma
El timpanograma es el gráfico que resulta de una timpanometría y representa la admitancia acústica del sistema tímpano-osicular en función de la presión aplicada en el conducto auditivo externo. La curva obtenida —su forma, su altura y la posición de su pico— informa de manera no invasiva sobre la movilidad del tímpano, la presión en el oído medio y el funcionamiento de la trompa de Eustaquio. La clasificación de referencia para su interpretación es la de Liden-Jerger, con cinco tipos: A, As, Ad, B y C. El timpanograma es estrictamente una representación gráfica. No es la prueba audiológica, sino el resultado visible de la prueba. La distinción importa porque es fuente habitual de confusión léxica: la timpanometría es la técnica —el procedimiento que se realiza con un timpanómetro—; el timpanograma es la curva que el aparato genera automáticamente y que el clínico lee. Una analogía útil: la timpanometría es a la electrocardiografía lo que el timpanograma es al electrocardiograma. La técnica produce el gráfico. El gráfico se imprime en dos ejes ortogonales. En el eje horizontal, las variaciones de presión que el aparato barre en el conducto auditivo externo, expresadas en decapascales (daPa), habitualmente desde +200 daPa hasta –200 daPa o más. En el eje vertical, la admitancia acústica —la facilidad con que el sistema tímpano-osicular admite la energía sonora— medida en milimho (mmho) o, en algunas representaciones todavía vigentes, en compliancia (cm³ o ml). La curva resultante tiene una forma habitualmente similar a una tienda de campaña, con un pico característico que se interpreta junto con el resto de la línea. Otras denominaciones aparecen en literatura especializada y son intercambiables: curva timpanométrica, gráfica timpanométrica o, simplemente, curva. La denominación canónica en español sigue siendo "timpanograma", paralela al patrón léxico de "electrocardiograma", "encefalograma" o "audiograma". "Timpanograma" combina dos elementos griegos. El primero, τύμπανον (týmpanon, "tambor"), es la denominación clásica de la membrana timpánica, presente también en "timpanometría", "timpanoplastia" o "timpanocentesis". El segundo, γράμμα (grámma, "letra", "escritura", de donde "registro escrito"), del verbo γράφειν (gráphein, "escribir" o "registrar"). El sentido literal es "registro del tímpano" o "escritura del tímpano". La elección de la raíz -grama, frente a -grafía, refleja la diferencia conceptual entre el resultado registrado y la técnica de registro, exactamente la misma distinción que separa "electrocardiograma" de "electrocardiografía". La forma de la curva permite agrupar los timpanogramas en categorías clínicamente significativas. La clasificación de referencia, propuesta por James Jerger en 1970 y posteriormente extendida por Liden, distingue cinco tipos según la posición del pico en el eje de presión y la altura de admitancia que alcanza. Esta clasificación sigue siendo el estándar de interpretación en otología y audiología. Tipo A. Curva en forma de tienda de campaña con pico nítido próximo a 0 daPa de presión —es decir, el pico se sitúa a presión atmosférica— y admitancia estática máxima dentro del rango normal (aproximadamente 0,2 a 1,4 mmho en adultos). Indica funcionamiento normal del oído medio: tímpano íntegro y móvil, presión equilibrada por la trompa de Eustaquio y cadena osicular conservada. Es el patrón habitual del oído sano. Tipo As (del inglés shallow, "bajo"). Pico en posición normal, próximo a 0 daPa, pero con admitancia estática anormalmente baja: el sistema tímpano-osicular está rígido. Es el patrón típico de la otosclerosis en su fase establecida —la fijación de la platina del estribo restringe la movilidad de la cadena— y de la timpanosclerosis avanzada con calcificaciones osiculares. Tipo Ad (del inglés deep, "alto"). Pico en posición normal, próximo a 0 daPa, pero con admitancia estática anormalmente alta: el sistema está hiperlaxo. Aparece cuando la cadena osicular está interrumpida —disrupción osicular postraumática, erosión completa del proceso largo del yunque por inflamación crónica— y también cuando el tímpano está adelgazado o atrófico (zonas de cicatrización incompleta tras una perforación previa). Tipo B. Curva aplanada, sin pico identificable. Indica que el sistema no puede modular su admitancia en respuesta a las variaciones de presión. Hay tres escenarios posibles: ocupación líquida del oído medio (otitis media serosa o con derrame, el escenario más frecuente en pediatría), perforación timpánica con volumen del conducto auditivo aumentado o impactación de cerumen que sella el conducto. La distinción entre estos tres se establece con el dato del volumen equivalente del CAE, que el aparato facilita junto con la curva. Tipo C. Pico desplazado hacia presiones negativas, habitualmente por debajo de –100 daPa. Indica disfunción de la trompa de Eustaquio con presión negativa establecida en la caja timpánica. Es el patrón característico de la fase precoz de un cuadro de otitis con derrame y de la disfunción tubárica recurrente, frecuente en niños y en cuadros catarrales prolongados en adultos. Más allá del tipo morfológico, la lectura clínica del timpanograma se apoya en cuatro parámetros cuantitativos que el aparato calcula automáticamente. La admitancia estática máxima —altura del pico, en mmho— informa de la movilidad global del sistema. La presión timpanométrica máxima —posición del pico en el eje horizontal, en daPa— informa de la presión en la caja del tímpano y, por tanto, del funcionamiento de la trompa de Eustaquio. El gradiente timpanométrico —la anchura de la curva a la mitad de su altura, también en daPa— informa de la nitidez del pico y es especialmente útil para distinguir derrames incipientes que no han aplanado todavía la curva. Y el volumen equivalente del conducto auditivo —en cm³— permite descartar perforaciones (volumen elevado) o impactaciones de cerumen (volumen reducido), datos imprescindibles para interpretar correctamente las curvas planas. El tono sonda canónico es de 226 Hz, suficiente para el oído adulto. En lactantes y niños pequeños, donde la respuesta del oído medio difiere por la inmadurez de la cadena osicular, se utilizan tonos sonda más altos —1.000 Hz típicamente— para evitar interpretaciones erróneas. Los timpanómetros modernos también ofrecen modos de banda ancha que registran la admitancia en función de múltiples frecuencias simultáneamente. El error léxico más frecuente es usar "timpanograma" y "timpanometría" como sinónimos. La diferencia es categórica. La timpanometría es el procedimiento audiológico: el conjunto de operaciones que realiza el clínico —colocar la sonda en el conducto auditivo, sellarlo, ejecutar el barrido de presión, registrar la respuesta del sistema—. Es una prueba objetiva, no invasiva, parte del estudio audiológico básico junto con la otoscopia, la audiometría tonal y el estudio del reflejo estapedial. La hace habitualmente el audiólogo o el médico otorrinolaringólogo en la consulta. El timpanograma es el resultado gráfico de esa prueba: la curva impresa o digital que la timpanometría genera y que se interpreta clínicamente según los criterios de Liden-Jerger y los cuatro parámetros descritos. La timpanometría, por tanto, "produce" un timpanograma. La distinción es paralela a la que separa otras parejas técnica-resultado de la práctica clínica habitual: electrocardiografía / electrocardiograma, encefalografía / encefalograma, espirografía / espirograma. Combina dos elementos griegos: týmpanon ("tambor", denominación clásica de la membrana del oído) y grámma ("registro escrito"), de gráphein ("escribir", "registrar"). El sentido literal es "registro del tímpano". Pertenece a la familia léxica del sufijo -grama, propio de los resultados gráficos de pruebas: electrocardiograma, encefalograma, audiograma, espirograma. El contraste etimológico con -grafía ("acción de registrar", técnica) y -metría ("medición", procedimiento) refleja la diferencia entre el gráfico y la prueba que lo produce. No. La timpanometría es la prueba audiológica —el procedimiento—; el timpanograma es el gráfico que la prueba genera. La timpanometría se hace, el timpanograma se obtiene y se interpreta. La distinción es paralela a la de electrocardiografía (la prueba) y electrocardiograma (el resultado), o encefalografía (la prueba) y encefalograma (el resultado). Son términos relacionados pero no intercambiables. La clasificación clásica de Liden-Jerger distingue cinco tipos. Tipo A: oído medio normal. Tipo As: sistema rígido, característico de la otosclerosis y la timpanosclerosis. Tipo Ad: sistema hiperlaxo, característico de la disrupción de la cadena osicular y del tímpano atrófico. Tipo B: curva plana, propia de la ocupación del oído medio por líquido (otitis serosa) o de la perforación timpánica con volumen elevado. Tipo C: pico desplazado a presiones negativas, indicador de disfunción de la trompa de Eustaquio. Cada tipo orienta hacia un grupo de patologías, pero la interpretación definitiva siempre se hace en conjunto con la otoscopia, la audiometría y la valoración clínica completa. Es el tipo B de la clasificación de Liden-Jerger: una curva sin pico identificable. Indica que el sistema tímpano-osicular no modula su admitancia con las variaciones de presión, lo que sucede en tres escenarios. El más frecuente, especialmente en pediatría, es la ocupación del oído medio por líquido —típicamente otitis serosa con derrame—. El segundo es la perforación timpánica, en cuyo caso el volumen equivalente del conducto auditivo aparece anormalmente elevado porque la sonda mide también el volumen de la caja del tímpano. El tercero es la impactación de cerumen que sella el conducto antes de llegar al tímpano, con volumen equivalente reducido. La diferencia entre los tres se establece con el dato del volumen equivalente, que el timpanómetro aporta junto con la curva. Sí, pero con consideraciones técnicas específicas. El tono sonda canónico de 226 Hz es adecuado para el oído adulto, pero en lactantes —especialmente en menores de seis meses— la respuesta del oído medio difiere por la inmadurez de la cadena osicular y la mayor laxitud relativa del tímpano. En esos casos se recomienda el tono sonda de 1.000 Hz, que ofrece mejor sensibilidad y especificidad para detectar la presencia de derrame en oídos pediátricos. Los timpanómetros pediátricos modernos incluyen este modo de manera estándar. Consulte también la información clínica completa sobre los estudios de la audición Si busca información sobre indicaciones, preparación y procedimiento del estudio audiológico que incluye la timpanometría y la obtención del timpanograma, puede consultar la página completa de los estudios de la audición elaborada por el Departamento de Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados al timpanograma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el timpanograma
Etimología
La clasificación de Liden-Jerger: cinco tipos
Los cuatro parámetros que se leen
Diferenciación con la timpanometría
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "timpanograma"?
¿Es lo mismo que la timpanometría?
¿Qué significa cada tipo de timpanograma?
¿Qué es un timpanograma plano?
¿Es válido el timpanograma en bebés?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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