DICCIONARIO MÉDICO
Trompa de Eustaquio
La trompa de Eustaquio es el conducto que comunica el oído medio con la nasofaringe. Su función principal es ventilar el oído medio y mantener equilibrada la presión del aire a ambos lados del tímpano. La nomenclatura anatómica internacional la llama tuba auditiva o tuba faringotimpánica; el nombre popular procede del anatomista italiano del siglo XVI que la describió por primera vez, Bartolomeo Eustachi. La trompa de Eustaquio es un tubo estrecho de unos 35-40 milímetros de longitud que comunica la pared anterior de la caja timpánica con la pared lateral de la nasofaringe, a la altura del cornete nasal inferior. Discurre en sentido oblicuo hacia abajo, hacia delante y hacia dentro, atravesando el peñasco del hueso temporal y desembocando en una abertura ovalada llamada orificio faríngeo, rodeada por una prominencia cartilaginosa fácilmente visible en la nasofaringe y conocida como rodete tubárico o torus tubarius. El término "trompa de Eustaquio" es un epónimo. Lo describió por primera vez de forma rigurosa Bartolomeo Eustachi (c. 1500/1513-1574), médico y anatomista italiano nacido en San Severino y profesor en la Universidad de Roma La Sapienza, donde fue además médico papal. Su descripción se publicó en 1562 dentro del tratado De auditus organis, que formó parte de los Opuscula Anatomica editados en Venecia en 1564. Eustachi era contemporáneo de Vesalio y mantuvo con él una conocida disputa intelectual: defendía la anatomía galénica clásica frente al revisionismo vesaliano. Sus mayores láminas anatómicas, las Tabulae Anatomicae, no llegaron a publicarse en vida y permanecieron en la Biblioteca Vaticana hasta que Lancisi las recuperó y editó en 1714, casi siglo y medio después de su muerte. La nomenclatura anatómica internacional moderna prefiere los nombres tuba auditiva (del latín tuba, "tubo", "trompa") o tuba faringotimpánica, que describen mejor la geometría de la estructura sin recurrir al epónimo. Sin embargo, en el uso clínico y divulgativo el nombre histórico sigue siendo el predominante en castellano. La trompa de Eustaquio tiene dos segmentos bien diferenciados. La porción ósea, que ocupa el tercio lateral próximo al oído medio, está excavada en el hueso temporal y mide unos 12-13 milímetros. Sus paredes son rígidas y su luz se mantiene abierta de manera permanente. La porción cartilaginosa, que ocupa los dos tercios mediales próximos a la nasofaringe, mide unos 23-25 milímetros y está formada por una placa de fibrocartílago en forma de gancho que se apoya en una ranura entre el ala mayor del esfenoides y el peñasco del temporal. Sus paredes son flexibles y su luz, en condiciones normales, está colapsada. El punto donde ambas porciones se encuentran es el más estrecho del conducto y se denomina istmo. La luz tubárica tiene aquí apenas 1-2 milímetros de diámetro. Por encima y a lo largo de la porción cartilaginosa, la trompa está rodeada por dos músculos peritubáricos —el músculo tensor del velo del paladar y el músculo elevador del velo del paladar— que son los que activamente la abren con cada deglución, cada bostezo o cada maniobra de descongestión. La trompa, por sí misma, no se abre: necesita la tracción de esos dos músculos cada vez que el oído medio necesita ventilarse. La trompa de Eustaquio cumple tres funciones que se entrelazan. La primera es la ventilación del oído medio y, derivada de ella, la igualación de presiones a ambos lados del tímpano. El oído medio es una cavidad cerrada llena de aire; ese aire se reabsorbe lentamente por la mucosa que tapiza sus paredes, de modo que sin un sistema de reposición se generaría un vacío relativo. La trompa abre esa cavidad a la nasofaringe varias veces por minuto —típicamente con cada deglución— y permite que el aire se renueve. Cuando la presión exterior cambia bruscamente, como en un avión, en un ascensor rápido o al sumergirse en el agua, la trompa permite además igualar la presión de los dos lados del tímpano para que la membrana mantenga su posición óptima de vibración. La segunda función es el drenaje: las secreciones que produce la mucosa del oído medio fluyen hacia la nasofaringe a través del conducto y son deglutidas. La tercera es la protección: el cierre habitual de la porción cartilaginosa actúa como barrera contra el reflujo de moco, alimentos o bacterias desde la nasofaringe hacia el oído medio, y atenúa los ruidos corporales (la propia voz, la respiración, la masticación) que de otro modo llegarían amplificados al tímpano por vía interna. Cualquier alteración del calibre o de la apertura de la trompa de Eustaquio se denomina disfunción tubárica. La forma más frecuente es la obstrucción: la trompa permanece cerrada y no consigue ventilar el oído medio. Las causas más habituales son la inflamación de la mucosa por infecciones víricas o bacterianas de las vías aéreas superiores, las rinitis alérgicas, la hipertrofia de las adenoides en la infancia, los tumores nasofaríngeos y los cambios bruscos de presión externa. El mecanismo es siempre el mismo. Si la trompa no se abre, el aire del oído medio no se renueva, se reabsorbe progresivamente y se genera una presión negativa que succiona el tímpano hacia dentro. Esa presión negativa atrae a su vez líquido seroso desde la mucosa, y la cavidad se rellena. Es la fisiopatología de la otitis seromucosa y la otitis serosa. Si el episodio se prolonga, el líquido puede sobreinfectarse y derivar en una otitis media aguda; si se cronifica, en una otitis media crónica con sus complicaciones (perforación timpánica, otitis media fibroadhesiva, atelectasia, colesteatoma). El otro escenario, mucho menos conocido y opuesto al anterior, es la trompa patulosa: la trompa permanece anómalamente abierta de forma permanente. El paciente percibe la propia voz amplificada y oye el ruido de su respiración dentro del oído. Es una forma de disfunción tubárica menos frecuente y más difícil de diagnosticar. Una causa específica de disfunción es el barotrauma: cuando la presión externa cambia de forma brusca y la trompa no consigue compensar a tiempo, la diferencia de presión a ambos lados del tímpano puede llegar a producir dolor, hipoacusia transitoria o incluso perforación de la membrana. Es el cuadro típico que describe la otitis barotraumática en buceadores y pasajeros de avión. La trompa de Eustaquio del lactante y del niño pequeño no es simplemente una versión más corta de la del adulto: es anatómicamente distinta. Mide la mitad —unos 17-18 milímetros frente a los 35-40 del adulto—, su luz es proporcionalmente más estrecha y, sobre todo, discurre prácticamente horizontal en lugar de oblicua. Esa horizontalidad es la clave: hace mucho más difícil el drenaje pasivo de las secreciones por gravedad y favorece el reflujo nasofaríngeo hacia el oído medio. Si a eso se suma la frecuencia de las hipertrofias adenoideas en esa franja de edad —que comprimen el orificio faríngeo de la trompa— se explica por qué la otitis media es la primera causa de consulta otorrinolaringológica pediátrica. La trompa va girando progresivamente hacia su orientación oblicua adulta a lo largo de la infancia, y completa la transición hacia los 6-7 años. A partir de esa edad, la incidencia de otitis media disminuye notablemente. La trompa cartilaginosa permanece cerrada en reposo y se abre activamente con tres tipos de movimiento. La deglución es el principal: cada vez que tragamos saliva, los músculos peritubáricos tiran de las paredes cartilaginosas y la luz se abre fugazmente. Es el mecanismo automático que renueva el aire del oído medio durante el día. El bostezo y la masticación ejercen el mismo efecto por contracción de los mismos músculos. Cuando la apertura espontánea no basta —típicamente en un avión durante el descenso, al subir o bajar montaña, o al bucear— se puede forzar la apertura con la maniobra de Valsalva: cerrar la boca, pinzarse la nariz e intentar exhalar suavemente; el aumento de presión en la nasofaringe vence la resistencia de la trompa y la abre con un "chasquido" característico. Otras maniobras menos conocidas, como la de Toynbee (deglutir con la nariz pinzada) o la de Frenzel, se utilizan en buceo y aeronáutica para descongestionar la cavidad sin sobrepresurizar el oído. Del médico y anatomista italiano Bartolomeo Eustachi (c. 1500/1513-1574), profesor de anatomía en la Universidad de Roma La Sapienza y médico papal. Eustachi describió la estructura por primera vez de forma sistemática en su tratado De auditus organis, publicado en 1562 dentro de los Opuscula Anatomica. La nomenclatura anatómica internacional moderna prefiere los términos tuba auditiva o tuba faringotimpánica, pero el epónimo histórico se ha conservado en el uso clínico y divulgativo. Porque la presión del aire en la cabina cambia rápidamente durante el ascenso y, sobre todo, durante el descenso, y la trompa de Eustaquio no siempre consigue abrirse al ritmo necesario para igualar las dos presiones. La diferencia entre la presión exterior y la del oído medio empuja el tímpano y produce sensación de oído tapado, hipoacusia transitoria y, en ocasiones, dolor. Suele resolverse tragando saliva, bostezando o ejecutando la maniobra de Valsalva, todas ellas formas de forzar la apertura de la trompa. Sí, son el mismo conducto. "Tuba auditiva" o "tuba faringotimpánica" es la denominación anatómica formal y la que prefiere la nomenclatura internacional. "Trompa de Eustaquio" es la forma popular y divulgativa, en honor al anatomista que la describió. Ambas designan la estructura que comunica el oído medio con la nasofaringe. Por la geometría de su trompa de Eustaquio. En el lactante y el niño pequeño la trompa es más corta, más estrecha y, sobre todo, prácticamente horizontal en lugar de oblicua. Esa horizontalidad dificulta el drenaje de las secreciones y favorece el reflujo desde la nasofaringe hacia el oído medio. Si además existe hipertrofia de las adenoides —muy frecuente en esa edad—, el orificio faríngeo de la trompa queda comprimido y la ventilación se compromete aún más. La trompa va inclinándose hacia su orientación adulta a lo largo de la infancia, y a partir de los 6-7 años las otitis disminuyen notablemente. El término genérico que designa cualquier alteración del funcionamiento de la trompa de Eustaquio. Engloba dos cuadros opuestos: la obstrucción, en la que la trompa no consigue abrirse y el oído medio queda mal ventilado (causa de otitis seromucosa, otitis serosa y otitis media de repetición), y la trompa patulosa, en la que la trompa permanece anormalmente abierta y el paciente percibe su propia voz amplificada en el oído. Si desea profundizar en conceptos asociados a la trompa de Eustaquio, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la trompa de Eustaquio
Anatomía: porción ósea y cartilaginosa
Para qué sirve: ventilación, drenaje y protección
Disfunción tubárica y obstrucción
Por qué los niños tienen más problemas tubáricos
Mecanismos de apertura tubárica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "trompa de Eustaquio"?
¿Por qué se taponan los oídos en un avión?
¿Es lo mismo "trompa de Eustaquio" que "tuba auditiva"?
¿Por qué los niños tienen más infecciones de oído?
¿Qué es la disfunción tubárica?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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