DICCIONARIO MÉDICO
Laringe
La laringe es un órgano tubular musculocartilaginoso situado en la parte anterior del cuello, entre la faringe y la tráquea. Cumple tres funciones fundamentales: conducir el aire hacia las vías respiratorias inferiores, proteger la tráquea durante la deglución para que los alimentos no lleguen a los pulmones, y producir la voz mediante la vibración de las cuerdas vocales. Su esqueleto está formado por nueve cartílagos articulados entre sí, y su interior se divide en tres pisos: supraglotis, glotis y subglotis. La laringe es un órgano hueco, impar y situado en la línea media del cuello, a la altura de las vértebras cervicales C3 a C6. Comunica la faringe con la tráquea y se encuentra por delante del esófago, suspendida del hueso hioides por membranas y ligamentos. En el lenguaje cotidiano se la conoce como "caja de la voz", una denominación que, siendo descriptiva, resulta incompleta: la fonación es solo una de las tres funciones que desempeña. La laringe es, ante todo, una válvula. Su tarea más antigua desde el punto de vista evolutivo consiste en cerrar la entrada de la tráquea cuando el bolo alimenticio cruza la faringe, impidiendo que partículas de comida o líquidos se desvíen hacia los pulmones. La producción de voz fue una adquisición posterior, ligada al desarrollo del lenguaje articulado en la especie humana. El término procede del griego λάρυγξ (lárynx), genitivo λάρυγγος (láryngos), que designaba la garganta en sentido amplio. La raíz es probablemente protohelénica, sin una etimología indoeuropea transparente. El uso clínico de la palabra está atestiguado ya en Hipócrates en el siglo V a.C., lo que la convierte en uno de los términos anatómicos más antiguos de la medicina occidental. La forma latina larynx aparece documentada en textos médicos renacentistas desde 1490 (Niccolò Falcucci, Sermo septimus de cirugia), y en castellano se registra por primera vez en 1575, en el Compendio de chirurgia de Francisco Díaz, cirujano de Felipe II. La Real Academia Española la recoge formalmente desde el Diccionario de autoridades de 1734. No obstante, la descripción anatómica moderna de la laringe fue mérito de Andrés Vesalio, cuya De humani corporis fabrica (1543) presentó por primera vez las estructuras laríngeas con un nivel de detalle y precisión que superaba ampliamente lo que habían dejado Galeno y Herófilo. A partir de Vesalio, la laringe pasó de ser un concepto vago —algo así como "la garganta por donde sale la voz"— a un órgano con cartílagos nombrados, articulaciones definidas y músculos con funciones diferenciadas. El esqueleto de la laringe está formado por nueve cartílagos: tres impares y medios —el cartílago tiroides, el cartílago cricoides y la epiglotis— y tres pares —los cartílagos aritenoides, los corniculados y los cuneiformes—. El cartílago tiroides es el más grande y forma la prominencia laríngea, conocida coloquialmente como nuez de Adán, más marcada en los varones adultos porque el ángulo de fusión de sus dos láminas es de unos 90° en el hombre frente a 120° en la mujer. El cricoides, con forma de anillo de sello, constituye la base sobre la que descansa toda la estructura. Y la epiglotis, un cartílago elástico con aspecto de hoja o de cuchara, se abate hacia atrás durante la deglución para sellar la entrada de la laringe. Internamente, la laringe se divide en tres pisos delimitados por las cuerdas vocales. La supraglotis (o vestíbulo de la laringe) va desde el orificio superior laríngeo hasta las cuerdas vocales falsas, o pliegues vestibulares. La glotis es el espacio más estrecho: comprende las cuerdas vocales verdaderas y la rima de la glotis, la hendidura que se abre durante la respiración y se cierra durante la fonación. La subglotis se extiende desde el borde inferior de las cuerdas vocales hasta el cartílago cricoides, donde la laringe se continúa con la tráquea. Esta división en pisos no es solo un detalle académico: en la práctica clínica, la localización de una lesión en uno u otro piso condiciona su comportamiento y su abordaje. Función respiratoria. Durante la respiración normal, las cuerdas vocales se separan (se abducen) para permitir el paso libre del aire entre la faringe y la tráquea. La laringe actúa como un conducto abierto que regula el flujo aéreo. En la inspiración profunda, la apertura glótica alcanza su máxima amplitud. Función protectora o esfinteriana. Al tragar, la laringe se eleva y se desplaza hacia delante bajo la base de la lengua, la epiglotis se pliega hacia atrás cubriendo la entrada laríngea y las cuerdas vocales se cierran con fuerza. Todo este mecanismo dura una fracción de segundo y evita que el bolo alimenticio entre en la tráquea, dirigiéndolo hacia el esófago. Cuando el mecanismo falla —por ejemplo, en pacientes con lesiones neurológicas o debilidad muscular laríngea— se producen aspiraciones que pueden desencadenar neumonías. La tos refleja, otra función protectora, también depende de la laringe: las cuerdas se cierran momentáneamente, se acumula presión de aire por debajo y se liberan de golpe para expulsar un cuerpo extraño o secreciones. Función fonatoria. Es la que da a la laringe su apodo de "caja de la voz". Las cuerdas vocales —técnicamente denominadas pliegues vocales— son dos bandas de mucosa que recubren el ligamento y el músculo vocal, extendidas entre el cartílago tiroides por delante y los cartílagos aritenoides por detrás. Cuando el aire espirado las empuja desde abajo mientras están próximas entre sí, vibran, y esa vibración genera un sonido fundamental que después es modulado por las cavidades de la faringe, la boca y las fosas nasales. La altura tonal depende de la longitud y la tensión de los pliegues: en el hombre adulto miden entre 17 y 21 mm, en la mujer entre 11 y 15 mm, y esa diferencia explica en gran parte la voz más grave del varón. La laringe no es un órgano estático a lo largo de la vida. En el recién nacido ocupa una posición alta en el cuello —a la altura de las primeras vértebras cervicales—, lo que permite al bebé respirar por la nariz y mamar al mismo tiempo. A partir de los dos años, la laringe comienza a descender hasta alcanzar su posición definitiva en torno a la sexta vértebra cervical, y ese descenso es, paradójicamente, lo que hace posible la articulación del habla: al bajar, la laringe amplía el tracto vocal supraglótico y permite la variedad de sonidos que caracterizan el lenguaje humano. En la pubertad se produce un segundo cambio notable, sobre todo en los varones. Bajo el estímulo de la testosterona, los cartílagos laríngeos crecen con rapidez, los pliegues vocales se alargan y engrosan y la voz desciende aproximadamente una octava en pocos meses: es la "muda vocal". En las mujeres el cambio puberal es más discreto, y la voz desciende solo unas dos o tres notas. A lo largo de la vida adulta, los cartílagos laríngeos se van calcificando progresivamente, un proceso fisiológico normal que puede dificultar ciertas maniobras como la intubación endotraqueal en personas de edad avanzada. Del griego λάρυγξ (lárynx), que significaba "garganta" en sentido amplio. La raíz es probablemente protohelénica, sin un étimo indoeuropeo claro. El término ya aparece en los escritos hipocráticos del siglo V a.C. Pasó al latín renacentista como larynx y al castellano en 1575, en una obra del cirujano Francisco Díaz. La Academia lo recoge desde 1734. No, aunque a menudo se confunden y están anatómicamente próximas. La faringe es el conducto muscular que conecta las fosas nasales y la boca con la laringe y el esófago; es un paso común para el aire y para los alimentos. La laringe, en cambio, es un órgano cartilaginoso situado por delante de la faringe, dedicado exclusivamente a la vía aérea y a la fonación. El aire que respiramos atraviesa primero la faringe y después entra en la laringe camino de la tráquea; los alimentos, en cambio, pasan por la faringe pero no deben entrar en la laringe: la epiglotis se cierra precisamente para impedirlo. Es la prominencia que forma el cartílago tiroides en la cara anterior del cuello. Se palpa y se ve con facilidad, especialmente en los varones adultos, porque en ellos las dos láminas del cartílago tiroides se fusionan formando un ángulo más agudo (alrededor de 90°) que en las mujeres (unos 120°). No tiene una función propia: es simplemente la consecuencia geométrica de la forma del cartílago más grande de la laringe. Porque la testosterona estimula el crecimiento de los cartílagos laríngeos y el alargamiento de las cuerdas vocales. En los varones, los pliegues vocales pasan de medir unos 8 mm antes de la pubertad a 17-21 mm en el adulto. Unas cuerdas más largas y gruesas vibran a una frecuencia más baja, y eso produce un tono más grave. El cambio se nota especialmente en los chicos porque su crecimiento laríngeo es mucho más marcado que el de las chicas, lo que explica las quiebras y "gallos" característicos de la muda vocal. Si desea profundizar en conceptos asociados a la laringe, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la laringe
Estructura anatómica: cartílagos y pisos
Las tres funciones de la laringe
Diferencias según sexo y edad
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "laringe"?
¿Es lo mismo la laringe que la faringe?
¿Qué es la "nuez de Adán"?
¿Por qué la voz cambia en la pubertad?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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