DICCIONARIO MÉDICO
Laringitis
La laringitis es la inflamación de la laringe, el órgano del cuello que aloja las cuerdas vocales. Su signo más reconocible es el cambio en la voz: ronquera, voz apagada o, cuando la inflamación aprieta, pérdida del sonido. Se llama aguda si dura poco y crónica si se prolonga, y detrás de cada forma hay causas distintas. En sentido estricto, se llama laringitis a cualquier proceso inflamatorio que afecte a la mucosa de la laringe. No es una enfermedad única, sino una familia de cuadros que arrancan del mismo punto: la mucosa se inflama, se hincha y deja de comportarse como debería. El nombre reúne dos piezas griegas. La raíz λάρυγξ (lárynx) nombraba la garganta en sentido amplio y ya figura en los escritos hipocráticos del siglo V a.C.; el sufijo -ῖτις (-itis) marca inflamación, el mismo que reconocemos en artritis, bronquitis o hepatitis. La voz francesa laryngite se documenta hacia 1801, y el castellano la recogió en 1823, en una reseña de las Décadas de Medicina y Cirugía Prácticas publicadas en Madrid. Para producir sonido, las cuerdas vocales vibran al paso del aire espirado. Esa vibración solo sale limpia si su superficie está lisa y su borde bien definido. La inflamación rompe el equilibrio: el tejido retiene líquido, las cuerdas se engrosan y vibran de forma irregular. Aparece entonces la disfonía, la voz ronca o entrecortada (el motivo por el que una laringitis se nota antes al hablar que al tragar), y si el edema es marcado las cuerdas apenas vibran y se instala la afonía. La frontera entre ambas es temporal y se sitúa en tres semanas. Por debajo, laringitis aguda; por encima, crónica. La aguda es con mucho la más común y casi siempre vírica: acompaña a un catarro o a una gripe y cede sola en pocos días. Los mismos virus que provocan el resfriado son sus responsables habituales. La forma crónica obedece a causas más variadas y menos ruidosas. El reflujo del ácido gástrico hacia la laringe, el tabaco, el abuso mantenido de la voz o los irritantes del ambiente sostienen una irritación que no termina de ceder. Por eso obliga a descartar otras lesiones de las cuerdas vocales, desde nódulos hasta tumores, que producen ronquera parecida pero piden un abordaje propio. Conviene no confundirla con la faringitis. La faringe queda por encima de la laringe y su inflamación duele sobre todo al tragar; la laringe, más abajo, guarda las cuerdas vocales, así que su inflamación se delata en la voz. Pueden coincidir en un mismo catarro, pero no son el mismo proceso. En los niños pequeños la inflamación laríngea cambia de cara. Cuando se concentra bajo las cuerdas vocales recibe el nombre de laringitis subglótica, un cuadro con reglas propias que se aparta de la laringitis corriente del adulto. De la unión de λάρυγξ (lárynx), "laringe", y el sufijo griego -itis, que señala inflamación. La misma terminación bautiza decenas de dolencias inflamatorias. El francés la empleó primero, hacia 1801; el español la adoptó dos décadas más tarde. Cuando dura más de tres semanas. Ese es el límite convencional que la separa de la forma aguda. No. La aguda suele serlo, casi siempre por virus, pero la crónica nace con frecuencia de causas no infecciosas: reflujo ácido, humo del tabaco, alergias o el desgaste de quienes fuerzan la voz por oficio. Puede instalarse sin que intervenga germen alguno. En el lugar. La faringitis inflama la faringe y su molestia dominante es el dolor al tragar; la laringitis afecta a la laringe y golpea la voz. Un mismo resfriado puede desencadenar las dos a la vez.Qué es la laringitis
Cómo la inflamación cambia la voz
Formas aguda y crónica
Laringitis, faringitis y otros parecidos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra laringitis?
¿Cuándo se considera crónica una laringitis?
¿La laringitis se debe siempre a una infección?
¿En qué se distingue de la faringitis?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026