DICCIONARIO MÉDICO
Faringitis
La faringitis es la inflamación de la mucosa de la faringe. Constituye uno de los motivos de consulta más frecuentes en atención primaria y en servicios de urgencias, con un pico de incidencia durante los meses fríos. El término procede del griego φάρυγξ (phárynx, "faringe, garganta") con el sufijo -ῖτις (-itis), que en la terminología médica indica inflamación. La combinación está documentada en textos médicos europeos desde el siglo XVIII, y en español aparece con regularidad a partir de la primera mitad del XIX. Cuando un agente lesiona la mucosa faríngea, se desencadena una respuesta inflamatoria local: la mucosa se enrojece (hiperemia), los vasos se dilatan, se produce edema y afluyen células del sistema inmunitario. El resultado clínico es lo que coloquialmente se conoce como "dolor de garganta". Según la duración y la causa, la faringitis puede clasificarse en aguda o crónica, y cada una de ellas presenta mecanismos y perfiles distintos. La faringitis aguda es un proceso infeccioso de instauración rápida, habitualmente autolimitado en el plazo de una a dos semanas. Los virus (rinovirus, adenovirus, virus de Epstein-Barr, virus de la gripe, entre otros) causan la gran mayoría de los casos, tanto en niños como en adultos. Entre las bacterias, Streptococcus pyogenes (estreptococo betahemolítico del grupo A) es el agente más relevante, no tanto por su frecuencia como por las complicaciones que puede desencadenar si no recibe el manejo adecuado. No todas las faringitis agudas son infecciosas. La exposición a alérgenos, el reflujo gastroesofágico, la inhalación de irritantes ambientales (humo de tabaco, contaminantes) y la sequedad excesiva del aire pueden provocar cuadros similares sin que medie un microorganismo. En la faringitis crónica, la inflamación se perpetúa durante semanas o meses. No tiene un componente infeccioso activo; su origen suele ser irritativo o constitucional. Se reconocen varias formas: la faringitis crónica simple, la hiperplásica (o granulosa, con folículos linfoides engrosados en la pared posterior) y la atrófica (o seca, con adelgazamiento de la mucosa y sensación persistente de sequedad). Factores como el tabaquismo, la respiración bucal habitual, los ambientes laborales con polvo o gases irritantes y el goteo nasal posterior contribuyen a mantener la irritación. La faringe posee abundante tejido linfoide asociado a la mucosa (MALT), organizado en las amígdalas palatinas, la amígdala faríngea y los folículos de la pared posterior. Este tejido constituye la primera barrera inmunitaria que los patógenos encuentran al entrar por la boca o la nariz. Cuando la carga microbiana supera la capacidad defensiva local, o cuando un virus consigue infectar las células epiteliales, se activa una cascada de mediadores inflamatorios que dilatan los capilares, aumentan la permeabilidad vascular y reclutan neutrófilos y linfocitos hacia la zona afectada. El dolor, la hiperemia y el edema faríngeos son la traducción visible de esa respuesta. En las formas bacterianas estreptocócicas puede observarse un exudado blanquecino o grisáceo sobre las amígdalas, mientras que en la herpangina (causada por virus Coxsackie) aparecen vesículas y úlceras en el paladar blando y los pilares faríngeos. Literalmente, "inflamación de la faringe". El sufijo griego -itis se emplea en medicina para designar procesos inflamatorios de un órgano o tejido, como ocurre también en laringitis, gastritis o artritis. No, aunque la confusión es comprensible. La amigdalitis es la inflamación de las amígdalas palatinas, que forman parte de la faringe pero no la agotan. Cuando la inflamación afecta tanto a las amígdalas como a la mucosa faríngea circundante, se habla de faringoamigdalitis. En la práctica, la distinción estricta no siempre es posible porque ambas estructuras comparten mucosa y vascularización, y los procesos infecciosos rara vez respetan los límites anatómicos. El frío favorece la permanencia en espacios cerrados con poca ventilación, lo que facilita la transmisión de virus respiratorios por gotas y aerosoles. La calefacción reseca además la mucosa faríngea y reduce su capacidad defensiva. La aguda tiene un inicio brusco, suele ser infecciosa y se resuelve en una o dos semanas. La crónica carece de componente infeccioso activo, se mantiene durante semanas o meses y obedece a factores irritativos o constitucionales que perpetúan la inflamación de la mucosa. Consulte también la información clínica completa sobre la faringitis Si busca información sobre las formas agudas de faringitis, sus manifestaciones, valoración y manejo, puede consultar la ficha de faringitis aguda elaborada por el Departamento de Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra. Para las formas prolongadas, consulte la ficha de faringitis crónica.Qué es la faringitis
Clasificación
Mecanismo inflamatorio
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra faringitis?
¿Es lo mismo faringitis que amigdalitis?
¿Por qué son más frecuentes en invierno?
¿En qué se diferencian la faringitis aguda y la crónica?
Referencias
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