DICCIONARIO MÉDICO

Inmunodeficiencia secundaria

Una inmunodeficiencia secundaria es un fallo del sistema inmunitario que no tiene un origen genético, sino que aparece como consecuencia de una causa externa: fármacos, infecciones, enfermedades crónicas o estados carenciales. A diferencia de las inmunodeficiencias primarias, en las que el defecto es congénito, en las secundarias el sistema funcionaba con normalidad hasta que algo lo dañó o lo suprimió. Son mucho más frecuentes que las primarias y constituyen la mayoría de los estados de inmunodeficiencia que se ven en la práctica clínica.

Qué es una inmunodeficiencia secundaria

El adjetivo "secundaria" indica que la inmunodeficiencia es consecuencia de otra causa identificable, no un defecto intrínseco del propio sistema inmunitario. Esa causa puede ser transitoria —un ciclo de quimioterapia, una infección viral aguda— o permanente —la infección crónica por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), una esplenectomía—. En algunos casos, el sistema inmunitario se recupera al desaparecer el factor causal; en otros, el daño es irreversible o requiere reposición de por vida.

Es importante no confundir el concepto con dos términos que a menudo se usan como si fueran intercambiables. La inmunosupresión designa la reducción deliberada de la respuesta inmunitaria mediante fármacos —por ejemplo, para evitar el rechazo de un trasplante—. La inmunodepresión se emplea de forma más general para cualquier disminución de la respuesta, sea intencionada o no. Un paciente inmunodeprimido tiene, por definición, una inmunodeficiencia secundaria, pero no toda inmunodeficiencia secundaria es consecuencia de una inmunodepresión farmacológica: puede deberse a una infección, a la malnutrición o a una neoplasia.

Causas principales agrupadas por mecanismo

Las causas de inmunodeficiencia secundaria son heterogéneas, pero se pueden agrupar según el mecanismo por el que dañan la respuesta inmunitaria.

Los fármacos constituyen la causa más frecuente en los países con infraestructura sanitaria desarrollada. Los corticoides a dosis altas suprimen tanto la inmunidad celular como la humoral. La quimioterapia citotóxica destruye precursores hematopoyéticos en la médula ósea, lo que produce una neutropenia transitoria pero potencialmente grave. Anticuerpos monoclonales como el rituximab eliminan selectivamente los linfocitos B y pueden causar una hipogammaglobulinemia prolongada.

La infección por el VIH es el paradigma de inmunodeficiencia secundaria de causa infecciosa. El virus infecta y destruye los linfocitos T CD4+, que son los coordinadores centrales de la respuesta inmunitaria adaptativa, hasta que su recuento cae por debajo de un umbral crítico y aparece el sida. A escala global, la infección por VIH sigue siendo la causa individual más importante de inmunodeficiencia adquirida.

Las neoplasias hematológicas dañan el sistema inmunitario por mecanismos distintos. El mieloma múltiple produce una proliferación clonal de células plasmáticas que desplaza a las normales y reduce la producción de anticuerpos funcionales. La leucemia linfática crónica invade el compartimento de linfocitos B y causa una hipogammaglobulinemia progresiva. Los linfomas pueden alterar tanto la inmunidad celular como la humoral.

La malnutrición proteico-calórica es, a nivel mundial, la causa más extendida de inmunodeficiencia secundaria, aunque en los países desarrollados tiende a infravalorarse. Afecta sobre todo a la inmunidad celular: los linfocitos T disminuyen en número y función, las barreras mucosas se deterioran y la respuesta a las vacunas se debilita. Déficits específicos de micronutrientes —zinc, vitamina D, hierro— agravan el cuadro. Otras causas frecuentes son la pérdida de proteínas por vía renal (síndrome nefrótico) o intestinal, la esplenectomía (que deja al organismo sin la capacidad del bazo para filtrar bacterias encapsuladas de la sangre), la diabetes mal controlada y el envejecimiento (inmunosenescencia).

Preguntas frecuentes

¿Qué significa "secundaria" en inmunodeficiencia secundaria?

Que el fallo inmunitario no es congénito ni genético, sino adquirido: el sistema funcionaba y algo externo lo ha dañado. "Secundaria" se contrapone a "primaria", donde el defecto es intrínseco al sistema inmunitario desde el nacimiento.

¿Inmunodeficiencia secundaria y estar inmunodeprimido son lo mismo?

Están muy relacionados pero no son exactamente lo mismo. Todo paciente inmunodeprimido tiene una inmunodeficiencia secundaria, pero el término "inmunodepresión" se usa con más frecuencia para la supresión causada por fármacos. La inmunodeficiencia secundaria abarca también las causas no farmacológicas: infecciones, neoplasias, malnutrición, esplenectomía.

¿La inmunodeficiencia secundaria se puede revertir?

Depende de la causa. Si el factor desencadenante se puede eliminar o corregir —retirar un fármaco inmunosupresor, tratar eficazmente una infección por VIH, corregir una malnutrición—, el sistema inmunitario puede recuperarse en mayor o menor grado. Pero cuando la causa es permanente (esplenectomía, por ejemplo) o cuando el daño ha sido extenso e irreversible, la inmunodeficiencia persiste y exige medidas preventivas de por vida.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Enfermedades por inmunodeficiencia. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Manual MSD, versión para profesionales. Generalidades sobre las inmunodeficiencias. Inmunología y trastornos alérgicos.
  3. Manual MSD, versión para público general. Introducción a las inmunodeficiencias. Trastornos inmunológicos.
  4. Real Academia Española. Inmunodeficiencia. Diccionario de la lengua española.

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Si desea profundizar en conceptos asociados a la inmunodeficiencia secundaria, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

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