DICCIONARIO MÉDICO

Esplenectomía

La esplenectomía es la intervención quirúrgica mediante la cual se extirpa el bazo, de forma total o parcial. Se indica en situaciones muy diversas: desde traumatismos abdominales con rotura esplénica hasta determinadas enfermedades hematológicas en las que el bazo destruye células sanguíneas a un ritmo superior al normal. Puede realizarse por vía abierta o mediante abordaje laparoscópico.

Qué es la esplenectomía

El término procede del griego σπλήν (splḗn, "bazo") y ἐκτομή (ektomḗ, "escisión" o "corte"), y designa la extirpación quirúrgica del bazo. Como sucede con otras voces formadas con el sufijo -ectomía (nefrectomía, tiroidectomía, apendicectomía), el nombre del órgano precede al componente que indica resección. La Real Academia Española la recoge con la definición concisa "extirpación quirúrgica, total o parcial, del bazo".

Situado en el hipocondrio izquierdo, protegido por las últimas costillas, el bazo es un órgano linfoide y hematológico. Sus funciones abarcan el filtrado de hematíes envejecidos o defectuosos, la producción de opsoninas y anticuerpos frente a bacterias capsuladas, y el almacenamiento de plaquetas. Precisamente porque reúne competencias inmunitarias y hemáticas, su extirpación no se plantea de forma ligera; se recurre a ella cuando el beneficio supera al riesgo derivado de perder esas funciones.

Contexto histórico de la intervención

Las primeras esplenectomías documentadas se remontan al siglo XIX. Adriano Zaccarella la practicó en Nápoles en 1549 según algunos relatos, aunque el dato es controvertido. Quien la consolidó como procedimiento reproducible fue Jules Péan en 1867, en París, durante una intervención por un quiste esplénico voluminoso. La paciente falleció varios días después, pero el caso sentó las bases de la técnica. A lo largo del siglo XX, la indicación fue ampliándose desde los traumatismos a las enfermedades hematológicas, y hacia la década de 1990 la vía laparoscópica transformó el perfil de recuperación.

La relación entre la ausencia de bazo y las infecciones graves se describió con claridad en 1952, cuando King y Shumacker publicaron una serie de niños esplenectomizados que desarrollaron sepsis fulminante por gérmenes capsulados. Ese hallazgo reorientó la práctica: se pasó de considerar el bazo como un órgano prescindible a reconocer su papel protector, y se empezaron a buscar alternativas que conservaran al menos parte del parénquima.

Vías de abordaje

La esplenectomía abierta se realiza a través de una incisión subcostal izquierda o mediana. Sigue siendo la vía preferente cuando existe esplenomegalia masiva, rotura con hemorragia activa incontrolable o necesidad de explorar simultáneamente otras estructuras abdominales. El acceso amplio facilita el control del hilio esplénico y la ligadura de la arteria y la vena esplénicas.

En la esplenectomía laparoscópica, el cirujano trabaja con tres o cuatro trocares y una cámara. El bazo se diseca de sus ligamentos (gastroesplénico, esplenorrenal, esplenocólico), se ligan los vasos del hilio con dispositivos de sellado vascular y el órgano se introduce en una bolsa extractora para fragmentarlo y retirarlo por una de las incisiones. La recuperación es más rápida, con estancias hospitalarias de uno o dos días en muchos centros. No todas las situaciones permiten este abordaje (un bazo que pese más de 1.500 gramos complica la maniobra), pero cuando las condiciones lo hacen posible, se ha convertido en la técnica de elección.

Consecuencias inmunitarias de la pérdida del bazo

Tras la esplenectomía total, el organismo pierde su principal filtro frente a bacterias capsuladas: Streptococcus pneumoniae, Neisseria meningitidis y Haemophilus influenzae tipo b. El cuadro conocido en la literatura anglosajona como overwhelming post-splenectomy infection (OPSI) consiste en una sepsis fulminante que puede progresar en pocas horas desde una fiebre inespecífica hasta un shock séptico con coagulación intravascular diseminada. La mortalidad comunicada oscila entre el 50 % y el 80 % una vez instaurado el cuadro completo.

Ese riesgo, que acompaña al paciente de por vida (con mayor incidencia en los dos primeros años tras la cirugía), obliga a una estrategia preventiva rigurosa que incluye vacunación frente a los tres microorganismos mencionados antes de la intervención, siempre que sea posible. En la población pediátrica, algunos protocolos añaden profilaxis antibiótica prolongada. Este es uno de los motivos por los que se ha desarrollado la esplenectomía parcial, cuyo objetivo es conservar un remanente funcional de parénquima esplénico que mantenga cierta competencia inmunitaria.

Diferenciación con conceptos relacionados

Esplenectomía parcial. Consiste en la resección de un segmento del bazo conservando al menos un 25 % del parénquima con su irrigación. La intención es resolver el problema local (quiste, tumor benigno, lesión traumática limitada) sin abolir la función inmunitaria del órgano.

Asplenia. Designa la ausencia anatómica o funcional del bazo. Puede ser congénita (rara, asociada a cardiopatías complejas) o adquirida tras la esplenectomía. También existe una asplenia funcional, como la que se observa en la drepanocitosis avanzada, donde el bazo está presente pero ha dejado de cumplir su papel de filtro.

Hiperesplenia. Situación en la que el bazo destruye células sanguíneas (hematíes, linfocitos, plaquetas) de forma excesiva. No es sinónimo de esplenomegalia, aunque con frecuencia coexisten. La hiperesplenia puede ser, precisamente, una de las razones que conduzcan a indicar la esplenectomía.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra esplenectomía?

Del griego σπλήν (splḗn, "bazo") y ἐκτομή (ektomḗ, "corte" o "extirpación"). El patrón es idéntico al de otros nombres de procedimientos quirúrgicos: el primer componente identifica el órgano y el segundo indica que se retira total o parcialmente.

¿Se puede vivir sin bazo?

Sí. El hígado y la médula ósea asumen buena parte de las funciones que desempeñaba el bazo, especialmente el filtrado de hematíes envejecidos. Lo que no se recupera por completo es la capacidad de respuesta frente a bacterias capsuladas, de ahí la necesidad de vacunación y, en algunos casos, de profilaxis antibiótica.

¿Es lo mismo esplenectomía que extirpación del bazo?

Exactamente. "Extirpación del bazo" es la forma coloquial en castellano; "esplenectomía" es el término técnico grecolatino. Ambas expresiones designan la misma intervención.

¿Qué diferencia hay entre esplenectomía total y parcial?

En la total se retira el órgano entero. En la parcial se reseca solo el segmento afectado, conservando un remanente con irrigación propia que sigue cumpliendo funciones inmunitarias. La parcial se reserva para situaciones en las que la lesión es localizada y la anatomía vascular del bazo lo permite.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Extirpación del bazo. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Mayo Clinic. Esplenectomía. Mayo Clinic en español.
  3. Real Academia Española. Esplenectomía. Diccionario de la lengua española, 23.ª edición.
  4. Instituto Nacional del Cáncer. Definición de esplenectomía. Diccionario de cáncer del NCI.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la esplenectomía, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Bazo: órgano linfoide y hematológico del hipocondrio izquierdo cuya extirpación constituye la esplenectomía.
  • Esplenectomía parcial: resección de un segmento del bazo conservando parénquima funcional con irrigación propia.
  • Esplenectomía pretrasplante: variante histórica propuesta como preparación para el trasplante renal, hoy en desuso general.
  • Esplénico: adjetivo que designa lo relativo o perteneciente al bazo.
  • Asplenia: ausencia anatómica o funcional del bazo, ya sea congénita o adquirida tras la esplenectomía.
  • Esplenomegalia: aumento patológico del tamaño del bazo, que puede motivar la indicación quirúrgica.
  • Hiperesplenia: actividad excesiva del bazo con destrucción acelerada de células sanguíneas.
  • Hemólisis: destrucción de eritrocitos que el bazo puede acelerar en determinadas enfermedades hematológicas.

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