DICCIONARIO MÉDICO
Asplenia
La asplenia designa la ausencia del bazo o la pérdida completa de su función. Puede ser congénita, quirúrgica (tras esplenectomía) o funcional, cuando el órgano existe pero ha dejado de cumplir su papel inmunológico. La consecuencia clínica común a las tres formas es una vulnerabilidad permanente frente a infecciones por bacterias con cápsula polisacárida, sobre todo Streptococcus pneumoniae. Formada a partir del griego ἀ- (a-, privativo, «sin») y σπλήν (splḗn, «bazo»), la palabra significa literalmente «sin bazo». El término griego σπλήν dio lugar también a las voces médicas esplénico, esplenomegalia y esplenectomía, todas referidas al mismo órgano. En castellano, «asplenia» se documenta en textos médicos desde la segunda mitad del siglo XIX, tomado directamente del latín científico asplenia. Conviene distinguir tres situaciones que el término abarca. La asplenia anatómica congénita es rara (se estima un caso por cada 10 000 nacimientos, según series pediátricas) y suele acompañarse de cardiopatías congénitas complejas dentro del llamado síndrome de heterotaxia con isomerismo derecho. La asplenia quirúrgica, con diferencia la más frecuente, se produce cuando el bazo se extirpa tras un traumatismo abdominal, por hiperesplenismo o en el contexto de determinadas enfermedades hematológicas. Y la asplenia funcional, también llamada hipoesplenismo, ocurre cuando el bazo conserva su localización anatómica pero pierde progresivamente su capacidad de filtración; el ejemplo clásico es la anemia drepanocítica, en la que infartos repetidos acaban por destruir el tejido esplénico, un proceso que se conoce como autoesplenectomía. El bazo filtra la sangre y retira de la circulación las células envejecidas, las partículas opsonizadas y, sobre todo, las bacterias recubiertas por cápsula polisacárida. Es el principal lugar de producción de inmunoglobulinas frente a antígenos polisacáridos, aquellos que las bacterias encapsuladas utilizan como escudo frente al sistema inmunitario. Sin este filtro, organismos como Streptococcus pneumoniae, Neisseria meningitidis y Haemophilus influenzae tipo b encuentran una vía más libre para multiplicarse en el torrente sanguíneo. Ese riesgo de infección invasiva persiste toda la vida, no solo los primeros años tras la pérdida del bazo. Se ha documentado sepsis fulminante incluso varias décadas después de una esplenectomía. La mortalidad de ese cuadro, cuando se instaura, se sitúa entre el 50 y el 70 % en algunas series pediátricas. Es un dato que explica la insistencia de todas las guías clínicas en la vacunación y, en determinados grupos de edad, en la profilaxis antibiótica continuada. La sangre periférica de una persona sin bazo funcional presenta alteraciones reconocibles en el frotis. La más conocida es la aparición de cuerpos de Howell-Jolly, inclusiones redondeadas de cromatina nuclear dentro de los hematíes que normalmente el bazo retira con eficacia. También pueden verse células en diana, acantocitos y siderocitos. Aparece trombocitosis reactiva, dado que el bazo almacena cerca de un tercio de la masa plaquetaria circulante y su ausencia libera esas plaquetas al torrente. Son hallazgos de laboratorio que ayudan a detectar hiposplenismos no diagnosticados previamente, algo que no es infrecuente en la enfermedad de células falciformes infantil. Fuera del ámbito especializado, la confusión terminológica entre asplenia, esplenomegalia e hiperesplenismo es frecuente. La esplenomegalia designa el aumento de tamaño del bazo, que puede ser secundario a infecciones, hepatopatías o neoplasias hematológicas. El hiperesplenismo es un concepto funcional: el bazo agrandado atrapa y destruye células sanguíneas en exceso, produciendo citopenias. Son, en cierto modo, situaciones opuestas a la asplenia: en ellas el bazo está presente y, si acaso, trabaja de más. Paradójicamente, un hiperesplenismo grave puede ser indicación de esplenectomía, lo que convierte al paciente en asplénico. Del griego: el prefijo privativo ἀ- (a-, «sin») y σπλήν (splḗn, «bazo»). La raíz σπλήν está en el origen de todo el vocabulario médico relacionado con el bazo: esplénico, esplenomegalia, esplenectomía. En castellano, la palabra se usa desde el siglo XIX en la literatura médica. No. La esplenectomía es la intervención quirúrgica en sí; la asplenia es el estado resultante. Una persona puede tener asplenia sin haber sido operada nunca, por ejemplo si nació sin bazo o si su bazo dejó de funcionar a causa de una enfermedad como la drepanocitosis. Sí, con precauciones. La mayoría de las personas asplénicas desarrollan sus actividades habituales sin restricciones importantes. Lo que cambia es la necesidad de mantener al día ciertas vacunaciones (antineumocócica, antimeningocócica, contra Haemophilus influenzae tipo b y antigripal anual), consultar con rapidez ante cualquier episodio febril y, en el caso de niños, recibir profilaxis antibiótica durante los primeros años. También deben extremar las precauciones frente a la malaria si viajan a zonas endémicas. Estrecha. En la drepanocitosis, los hematíes falciformes se acumulan en los sinusoides esplénicos y provocan infartos repetidos que van destruyendo el tejido del bazo. Hacia los cinco o seis años de edad, muchos niños con anemia de células falciformes han perdido ya la función esplénica por completo, proceso que se denomina autoesplenectomía. Es una de las razones por las que esta enfermedad conlleva un riesgo elevado de sepsis neumocócica en la infancia. Si desea profundizar en conceptos asociados a la asplenia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la asplenia
Función inmunológica del bazo y consecuencias de su ausencia
Marcadores hematológicos de la asplenia
Diferenciación con la esplenomegalia y el hiperesplenismo
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «asplenia»?
¿Es lo mismo asplenia que esplenectomía?
¿Las personas sin bazo pueden llevar una vida normal?
¿Qué relación tiene la asplenia con la anemia drepanocítica?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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