DICCIONARIO MÉDICO
Esplenectomía parcial
La esplenectomía parcial es la resección quirúrgica de un segmento del bazo conservando un remanente de parénquima con irrigación arterial propia. Su objetivo es resolver la lesión local sin suprimir la función inmunitaria que el órgano aporta frente a bacterias capsuladas. Se trata de una variante de la esplenectomía en la que el cirujano retira solo la porción del bazo afectada por una lesión (quiste, tumor benigno, zona infartada, foco traumático), dejando in situ al menos un 25 % del parénquima esplénico con su pedículo vascular intacto. Esa fracción conservada basta para mantener la capacidad de filtrado de hematíes defectuosos y, sobre todo, la producción de opsoninas y la respuesta frente a Streptococcus pneumoniae, Neisseria meningitidis y Haemophilus influenzae tipo b. El término comparte la raíz griega de esplenectomía (σπλήν, splḗn, "bazo", y ἐκτομή, ektomḗ, "corte"), a la que se antepone el adjetivo "parcial" para indicar que la resección no abarca la totalidad del órgano. En la bibliografía quirúrgica anglófona también se designa como partial splenectomy o subtotal splenectomy, según la extensión del tejido conservado. Desde que King y Shumacker describieron en 1952 la sepsis fulminante postesplenectomía en niños, la comunidad quirúrgica ha buscado formas de preservar el bazo siempre que sea posible. La infección fulminante postesplenectomía (OPSI, por sus siglas en inglés) es rara en términos absolutos, pero su mortalidad resulta devastadora cuando se presenta. En la población infantil el riesgo es todavía más acusado, porque el sistema inmunitario no ha completado su maduración. Los estudios experimentales de Morgenstern, publicados en la década de 1960, demostraron que un remanente esplénico conserva actividad fagocítica siempre que mantenga su conexión vascular con una rama segmentaria de la arteria esplénica. Conservar ese pedículo es la diferencia que separa la esplenectomía parcial del autotrasplante de pulpa esplénica (técnica en la que se reimplantan fragmentos de bazo en el epiplón o en la musculatura abdominal, con resultados funcionales más modestos). El bazo recibe su irrigación a través de la arteria esplénica, rama del tronco celíaco, que se divide al llegar al hilio en dos ramas principales (superior e inferior) y, en ocasiones, en varias ramas segmentarias. Cada una de esas ramas nutre un territorio relativamente independiente del parénquima, con escasas anastomosis entre segmentos. Esa distribución "terminal" permite resecar un polo (superior o inferior) ligando sus vasos segmentarios sin comprometer la perfusión del polo restante. La transección del parénquima es el paso técnicamente más exigente, porque el tejido esplénico es friable y muy vascularizado. Se han empleado distintas estrategias para controlar la hemorragia en la superficie de corte: ligaduras, selladores de energía bipolar, dispositivos ultrasónicos y, en los últimos años, dispositivos de radiofrecuencia bipolar que solidifican el tejido antes de seccionarlo. En la esplenectomía total el órgano se extirpa por completo: el paciente queda en situación de asplenia adquirida y requiere vacunación y, en determinados casos, profilaxis antibiótica de por vida. La parcial evita esa situación cuando la anatomía lo permite. No es aplicable, sin embargo, a lesiones centrales que afecten al hilio ni a enfermedades hematológicas que requieran la retirada completa del órgano para corregir la destrucción celular (como algunas formas de hiperesplenia refractaria). En población pediátrica con esferocitosis hereditaria o crisis de secuestro esplénico por drepanocitosis, la esplenectomía parcial ofrece un equilibrio razonable: reduce la destrucción eritrocitaria sin eliminar la protección frente a infecciones capsuladas, un riesgo que resulta particularmente grave en los primeros años de vida. En la práctica clínica, ambos términos se usan a menudo de forma intercambiable, aunque algunos autores reservan "subtotal" para resecciones que conservan menos del 25 % del parénquima. La diferencia, cuando se establece, es cuantitativa, no conceptual. Los datos experimentales y clínicos indican que un remanente de al menos el 25 % del volumen esplénico original, con irrigación segmentaria propia, mantiene capacidad fagocítica y producción de opsoninas suficientes para reducir el riesgo de sepsis postesplenectomía. Sí. La esplenectomía parcial laparoscópica se practica desde la década de 2000. Exige mayor destreza técnica que la esplenectomía total laparoscópica, especialmente en la transección del parénquima y la hemostasia de la superficie de corte, pero varios centros han publicado series con resultados comparables a los de la vía abierta. Si desea profundizar en conceptos asociados a la esplenectomía parcial, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la esplenectomía parcial
Fundamento: por qué conservar parénquima esplénico
Anatomía vascular que la hace posible
Diferenciación con la esplenectomía total
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo esplenectomía parcial que esplenectomía subtotal?
¿Cuánto parénquima hay que conservar para que el remanente sea funcional?
¿Se puede hacer por laparoscopia?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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