DICCIONARIO MÉDICO
Trasplante
El trasplante es el procedimiento terapéutico mediante el cual se extrae un órgano, un tejido o un conjunto de células de un individuo, el donante, para implantarlo en otro, el receptor, con el fin de restituir una función que se ha perdido de forma irreversible. En ocasiones el donante y el receptor son la misma persona. El término agrupa procedimientos muy distintos entre sí, desde la cirugía mayor que exige un trasplante de corazón hasta la simple infusión intravenosa de un trasplante de médula ósea, y cada uno tiene su propia clasificación, su propia técnica y sus propios riesgos. La palabra procede del latín transplantare, formado sobre trans, "al otro lado", y plantare, "plantar". El verbo original describía el traslado de una planta de un terreno a otro; su aplicación quirúrgica es una extensión figurada que arraigó en el vocabulario médico del siglo XIX, cuando empezaron a experimentarse los primeros injertos de piel y hueso de un punto del cuerpo a otro. No es una enfermedad ni un síndrome: es un procedimiento terapéutico de último recurso, indicado cuando el órgano dañado no responde a ningún tratamiento médico ni farmacológico y su pérdida de función pone en riesgo la vida o la calidad de vida del paciente. Cada célula del organismo expone en su superficie un conjunto de proteínas conocido como sistema HLA (antígeno leucocitario humano), que el sistema inmunitario del receptor emplea para distinguir lo propio de lo ajeno. Jean Dausset describió en 1958 el primer antígeno de este sistema, entonces llamado MAC y hoy conocido como HLA-A2; el hallazgo le valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1980, compartido con Baruj Benacerraf y George Snell. Cuanta mayor disparidad HLA existe entre donante y receptor, mayor es el riesgo de que el injerto sea reconocido como extraño y atacado. El fenómeno tiene nombre propio: rechazo. El control de esa respuesta tardó años en llegar. Roy Calne introdujo la 6-mercaptopurina en 1959 y poco después su derivado, la azatioprina, combinada con corticoides; Jean Borel aisló la ciclosporina en el laboratorio Sandoz a comienzos de los años setenta, y los ensayos clínicos que Calne publicó en 1978 cambiaron el pronóstico de cualquier trasplante de órgano sólido. Antes de todo esto, en 1953, Peter Medawar ya había descrito en ratones el fenómeno opuesto: la tolerancia inmunológica adquirida, la posibilidad de que un organismo acepte un injerto sin rechazarlo si se le expone a los antígenos del donante antes de nacer. Según la relación genética entre donante y receptor se distingue el autotrasplante, el isotrasplante entre gemelos idénticos, el alotrasplante entre individuos genéticamente distintos de la misma especie y el xenotrasplante entre especies diferentes. Según la técnica quirúrgica empleada, el órgano puede colocarse en su posición anatómica habitual, lo que se conoce como trasplante ortotópico, o en una posición distinta, el trasplante heterotópico. Y según lo que se trasplanta, cabe hablar de órganos sólidos, de trasplante de tejidos como la córnea o el hueso, o de células, como ocurre en el trasplante hemopoyético. Los experimentos de Alexis Carrel con la sutura de vasos sanguíneos, que le valieron el Nobel en 1912, hicieron técnicamente posible unir el injerto a la circulación del receptor. En 1933, el cirujano soviético Yuri Voronoy realizó el primer intento de trasplante renal humano; el riñón, incompatible en el grupo sanguíneo, fue rechazado a los dos días. Habría que esperar hasta el 23 de diciembre de 1954 para el primer éxito duradero, cuando Joseph Murray trasplantó un riñón entre los gemelos univitelinos Richard y Ronald Herrick en el hospital Peter Bent Brigham de Boston, una operación que no precisó inmunosupresión alguna porque donante y receptor compartían una genética idéntica. El resto de los órganos tardaría más. Thomas Starzl intentó en Denver el primer trasplante hepático humano en 1963, aunque la primera supervivencia prolongada no llegó hasta 1967. Ese mismo año, el 3 de diciembre, Christiaan Barnard trasplantó en Ciudad del Cabo el primer corazón humano a Louis Washkansky, que sobrevivió dieciocho días; en 1974, junto con Jacques Losman, Barnard desarrollaría además la variante heterotópica de la misma cirugía. E. Donnall Thomas, que ya en 1956 había ensayado la infusión de médula ósea en Cooperstown, logró en 1969 el primer trasplante hematopoyético con éxito entre personas sin parentesco gemelar; por ese conjunto de hallazgos, Murray y Thomas compartieron el Premio Nobel de 1990. Injerto es el término más amplio: cualquier tejido trasladado de un punto a otro, incluidos los trasplantes entre dos personas y los autoinjertos de piel o hueso dentro del mismo individuo. Todo trasplante es, en ese sentido, un tipo de injerto, pero no todo injerto exige un donante distinto del paciente. Implante, por su parte, designa la colocación de un material, biológico o no, sin que medie necesariamente tejido vivo humano, como ocurre con una prótesis articular o una lente intraocular; el trasplante, salvo en el caso experimental del xenotrasplante, procede siempre de tejido humano vivo o recién fallecido. España realizó 6.335 trasplantes de órganos en 2025, con una tasa de 51,9 donantes fallecidos por millón de población, la más alta del mundo por trigésimo cuarto año consecutivo. El riñón concentra la mayor parte de la actividad, con 3.999 intervenciones, seguido del hígado con 1.276; el páncreas, con 103, y el intestino, con 11, siguen siendo los trasplantes de órgano sólido menos frecuentes. Del latín transplantare, "plantar al otro lado". El verbo nombraba en origen el traslado de una planta de una tierra a otra; el uso médico es una traslación metafórica que se consolidó en el siglo XIX. No. Injerto es el término más general; trasplante se reserva casi siempre para el intercambio entre dos personas o, en el caso del xenotrasplante, entre especies distintas. Depende de si es viable, técnica o anatómicamente, retirar el órgano enfermo antes de colocar el nuevo. Cuando no lo es, o cuando conviene dejar el órgano original en su sitio, el injerto se ubica en una posición distinta de la habitual. Sí. El sistema inmunitario del receptor no deja nunca de reconocer el injerto como ajeno, de modo que el riesgo de rechazo, aunque decrece con los años, no llega a desaparecer del todo. Es la causa más frecuente de pérdida tardía de un órgano trasplantado. Es el xenotrasplante, todavía en fase experimental salvo en el caso de algunas válvulas cardíacas de origen porcino. Los ensayos más recientes utilizan riñones y corazones de cerdo modificados genéticamente para reducir el rechazo hiperagudo.Qué es un trasplante
Bases inmunológicas
Clasificación
Desarrollo histórico
Diferenciación con injerto e implante
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra trasplante?
¿Es lo mismo un trasplante que un injerto?
¿Por qué algunos trasplantes son heterotópicos y otros ortotópicos?
¿Puede rechazarse un trasplante años después de realizado?
¿Puede trasplantarse un órgano de un animal a una persona?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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