DICCIONARIO MÉDICO
Xenotrasplante
El xenotrasplante es el procedimiento de trasplantar órganos, tejidos o células de una especie animal a otra, con especial relevancia en el trasplante de órganos de cerdo genéticamente modificado a seres humanos como respuesta a la escasez de órganos donados. El xenotrasplante representa una de las fronteras más avanzadas de la medicina del trasplante y ha experimentado un progreso sin precedentes en los últimos años. La creciente brecha entre la demanda de órganos para trasplante y la disponibilidad de donantes humanos ha impulsado la investigación en el uso de órganos de cerdo genéticamente modificado como fuente alternativa de trasplante. En 2025, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó los primeros ensayos clínicos formales de xenotrasplante renal en humanos, marcando un hito histórico en este campo. El xenotrasplante (del griego xenos, extranjero, y del latín transplantare, trasplantar) es el procedimiento quirúrgico mediante el cual se trasplantan órganos, tejidos o células de un individuo de una especie a otro individuo de una especie diferente. En el contexto médico actual, el término se refiere casi exclusivamente al trasplante de órganos y tejidos de cerdo a ser humano, dado que el cerdo es la especie donante que ha demostrado mayor viabilidad por sus similitudes anatómicas y fisiológicas con el ser humano. Es importante distinguir el xenotrasplante del concepto más amplio de xenoinjerto. Mientras que el xenoinjerto es el material biológico que se trasplanta (el órgano o tejido en sí), el xenotrasplante es el procedimiento de implantarlo. Además, en la práctica clínica habitual ya se utilizan xenoinjertos procesados (válvulas cardíacas biológicas, injertos óseos bovinos), pero el término xenotrasplante se reserva habitualmente para el trasplante de órganos vivos y funcionales entre especies. La escasez de órganos humanos para trasplante es un problema de salud pública de dimensiones mundiales. Solo en Estados Unidos, más de 100.000 personas se encuentran en la lista de espera para un trasplante de órgano, y cada día fallecen personas esperando un órgano que no llega. En el caso del trasplante renal, más de 90.000 estadounidenses están en lista de espera, pero menos de 29.000 logran recibir un trasplante cada año. Esta brecha entre oferta y demanda ha impulsado la búsqueda de fuentes alternativas de órganos, y el xenotrasplante se ha posicionado como la opción con mayor potencial para resolver esta crisis, dado que la cría controlada de cerdos genéticamente modificados podría, en teoría, proporcionar un suministro ilimitado de órganos compatibles. El cerdo es la especie elegida como fuente principal de órganos para el xenotrasplante por múltiples razones: El avance más determinante para la viabilidad del xenotrasplante ha sido la modificación genética de los cerdos donantes. Las dos principales empresas que desarrollan cerdos genéticamente editados para xenotrasplante son United Therapeutics y eGenesis, con estrategias de edición genética distintas: El progreso del xenotrasplante hacia la realidad clínica ha sido gradual pero acelerado en los últimos años: A pesar de las modificaciones genéticas, la respuesta inmunitaria del receptor sigue siendo el principal obstáculo. Los estudios clínicos han revelado episodios de rechazo mediado por células T y por anticuerpos que requirieron tratamiento inmunosupresor intensivo. La búsqueda de regímenes de inmunosupresión óptimos que sean eficaces sin comprometer excesivamente las defensas del paciente es una prioridad de la investigación actual. La posibilidad de transmisión de patógenos porcinos al receptor humano (xenozoonosis) es una preocupación que se aborda mediante la cría de los cerdos donantes en instalaciones bioseguras, la eliminación de los PERV mediante edición genética y la vigilancia virológica estrecha de los receptores. Los estudios realizados hasta la fecha no han detectado transmisión de retrovirus endógenos porcinos a los receptores humanos. Determinar cuánto tiempo puede funcionar un riñón o corazón porcino en un receptor humano es una de las preguntas clave que los ensayos clínicos en curso intentan responder. Los resultados actuales sugieren que la función del órgano puede mantenerse durante meses, pero la consistencia y la durabilidad a largo plazo están aún por demostrar. Para que el xenotrasplante se convierta en una solución real a la crisis de la donación de órganos, será necesario producir cientos o miles de órganos porcinos al año de forma segura y a un coste accesible. Los expertos señalan que la viabilidad económica será un factor determinante para la implantación generalizada de esta tecnología. El xenotrasplante plantea consideraciones éticas significativas que deben ser abordadas de forma rigurosa: Los expertos coinciden en que el xenotrasplante ha entrado en una nueva era tras la autorización de los primeros ensayos clínicos formales. Las perspectivas a corto y medio plazo incluyen la expansión de los ensayos clínicos a múltiples centros, la optimización de los protocolos de inmunosupresión, el desarrollo de nuevos fármacos inmunomoduladores específicos para el xenotrasplante y la ampliación de las indicaciones a otros órganos (corazón, hígado). Algunos investigadores anticipan que el xenotrasplante podría convertirse inicialmente en una terapia puente, similar a los dispositivos de asistencia ventricular en la insuficiencia cardíaca, proporcionando función orgánica temporal mientras el paciente espera un órgano humano. A más largo plazo, si los ensayos demuestran durabilidad y seguridad suficientes, el xenotrasplante podría convertirse en una alternativa definitiva al trasplante de órganos humanos. Las líneas de investigación más prometedoras incluyen el desarrollo de nuevos fármacos inmunosupresores específicos para el xenotrasplante, como los anticuerpos monoclonales dirigidos contra la vía de coestimulación CD40/CD154, que han demostrado los mejores resultados en modelos preclínicos con primates. También se investigan abordajes de tolerancia inmunológica, que buscarían que el sistema inmunitario del receptor acepte el órgano porcino sin necesidad de inmunosupresión crónica, un objetivo que transformaría radicalmente el campo del trasplante. El xenotrasplante cardíaco ha sido otro de los grandes campos de desarrollo. En enero de 2022, el equipo de la Universidad de Maryland realizó el primer trasplante de un corazón de cerdo genéticamente modificado (con 10 ediciones genéticas) a un paciente adulto, David Bennett, que sobrevivió dos meses. Un segundo trasplante cardíaco porcino fue realizado posteriormente por el mismo equipo, con una función inicial excelente del injerto, aunque se detectaron signos de rechazo mediado por anticuerpos y complemento en las semanas posteriores. Estos casos han proporcionado información invaluable sobre la respuesta inmunitaria específica del corazón porcino en el receptor humano. Los análisis multiómicos han identificado la activación del factor nuclear NF-κB como un mediador central del fallo del injerto, asociado a inflamación miocárdica y depósito de anticuerpos. Los conocimientos obtenidos están guiando el diseño de futuros ensayos con regímenes de inmunosupresión optimizados. El progreso del xenotrasplante hacia la clínica humana se ha sustentado en décadas de investigación preclínica en primates no humanos. Los estudios en babuinos y monos han demostrado que los riñones porcinos genéticamente modificados pueden mantener la función renal en primates inmunodeprimidos durante periodos superiores a un año, aunque esta consistencia no se ha logrado aún de forma regular. Un modelo de investigación complementario que ha cobrado relevancia en los últimos años es el modelo de donante fallecido (decedent model), en el que los órganos porcinos se trasplantan a pacientes humanos en muerte cerebral con consentimiento de sus familias. Estos estudios han proporcionado datos clave sobre la respuesta inmunitaria humana al xenotrasplante en condiciones reales y han servido como paso intermedio entre la experimentación animal y los ensayos clínicos en pacientes vivos. Los regímenes de inmunosupresión utilizados en el xenotrasplante son más intensivos que los empleados en el alotrasplante convencional, dado que la barrera inmunológica entre especies es considerablemente mayor. Los protocolos actuales incluyen combinaciones de fármacos como tacrolimus, micofenolato mofetilo, corticosteroides y agentes de inducción como la timoglobulina o el rituximab. Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación clínica ha sido que los regímenes convencionales de inmunosupresión, cuando se ajustan cuidadosamente, pueden ser eficaces para controlar el rechazo del xenoinjerto. Sin embargo, la inmunosupresión intensiva aumenta la susceptibilidad a las infecciones, lo que ha sido un factor contribuyente en las complicaciones observadas en algunos receptores. El equilibrio entre la supresión suficiente del rechazo y el mantenimiento de una respuesta inmunitaria protectora frente a las infecciones es uno de los retos terapéuticos más complejos del xenotrasplante actual. A fecha de 2025, el xenotrasplante de órganos se encuentra en fase de ensayos clínicos y no está disponible como tratamiento estándar. Los ensayos clínicos autorizados por la FDA están reclutando a un número limitado de pacientes con enfermedad renal terminal que cumplen criterios específicos de elegibilidad. Las decisiones sobre la participación en estos ensayos corresponden al equipo médico especializado en trasplantes. Los órganos más estudiados para el xenotrasplante son el riñón y el corazón, que son los que han alcanzado la fase clínica. También se están investigando el trasplante de hígado, islotes pancreáticos y córneas porcinas. No todos los órganos porcinos son igualmente viables para el xenotrasplante: la compatibilidad anatómica, fisiológica e inmunológica varía según el órgano, y cada aplicación requiere estrategias de modificación genética y de inmunosupresión específicas. Como cualquier procedimiento experimental, el xenotrasplante conlleva riesgos que el equipo médico explica detalladamente al paciente antes del procedimiento. Los principales riesgos incluyen el rechazo del órgano, las complicaciones de la inmunosupresión, la posibilidad teórica de transmisión de patógenos porcinos y las complicaciones quirúrgicas propias de cualquier trasplante. Los resultados de los primeros casos clínicos han sido prometedores pero también han revelado desafíos que la investigación en curso busca resolver. El xenotrasplante tiene el potencial de transformar radicalmente el panorama del trasplante de órganos, dado que la cría controlada de cerdos genéticamente modificados podría ofrecer una fuente prácticamente ilimitada de órganos. Sin embargo, aún es prematuro afirmar que resolverá por completo la crisis de la donación. Para ello será necesario demostrar la durabilidad y seguridad a largo plazo de los órganos trasplantados, desarrollar protocolos de inmunosupresión más eficaces y menos tóxicos, resolver los retos de escalabilidad y coste, y abordar las cuestiones éticas y regulatorias pendientes. Los resultados de los ensayos clínicos en curso serán determinantes para el futuro de esta tecnología. Los primeros ensayos clínicos de xenotrasplante renal se están realizando en centros hospitalarios de referencia en Estados Unidos, incluyendo NYU Langone Health (Nueva York), el Massachusetts General Hospital (Boston) y la Universidad de Alabama en Birmingham, entre otros. Se prevé que los ensayos se amplíen a centros adicionales a medida que se acumulen datos sobre seguridad y eficacia. Fuera de Estados Unidos, varios centros en Europa y Asia están también desarrollando programas de xenotrasplante, aunque los ensayos clínicos regulados se concentran actualmente en Estados Unidos. El récord mundial de duración de un riñón porcino funcional en un receptor humano se ha establecido en 271 días, alcanzado con un riñón de cerdo con 69 ediciones genéticas de eGenesis, antes de ser retirado por proteinuria continua. Otro caso notable fue el de una paciente que vivió sin necesidad de diálisis durante 130 días con un riñón porcino de United Therapeutics. Estos datos representan hitos significativos pero aún preliminares. Los ensayos clínicos formales en curso proporcionarán datos más robustos sobre la durabilidad y la función a largo plazo de los riñones porcinos en receptores humanos. Sí, en el estado actual del conocimiento, los receptores de un xenotrasplante de órgano vivo necesitan tratamiento inmunosupresor crónico para prevenir el rechazo del órgano, de forma similar a lo que ocurre con el alotrasplante convencional entre humanos. Los regímenes utilizados en el xenotrasplante son incluso más intensivos que los del alotrasplante debido a la mayor barrera inmunológica entre especies. La investigación futura busca desarrollar estrategias de tolerancia inmunológica que podrían, eventualmente, reducir o incluso eliminar la necesidad de inmunosupresión crónica, pero este objetivo aún no se ha alcanzado en la práctica clínica. Referencias: © Clínica Universidad de Navarra 2026Qué es el xenotrasplante
La crisis de la donación de órganos como contexto
El cerdo como animal donante
Ingeniería genética del cerdo donante
Hitos clínicos del xenotrasplante
Desafíos actuales del xenotrasplante
Rechazo inmunitario
Bioseguridad
Durabilidad del órgano trasplantado
Escalabilidad y coste
Aspectos éticos y regulatorios
Futuro del xenotrasplante
Xenotrasplante de corazón
El papel de la investigación preclínica
Inmunosupresión en el xenotrasplante
Preguntas frecuentes sobre el xenotrasplante
¿El xenotrasplante está disponible para los pacientes en la actualidad?
¿Se puede trasplantar cualquier órgano de cerdo a un ser humano?
¿Es peligroso recibir un órgano de cerdo?
¿El xenotrasplante resolverá la escasez de órganos?
¿En qué centros se realizan xenotrasplantes actualmente?
¿Cuánto tiempo puede funcionar un riñón de cerdo en un ser humano?
¿Se necesita tomar inmunosupresión de por vida después de un xenotrasplante?
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