DICCIONARIO MÉDICO

Autotrasplante

El autotrasplante, también denominado trasplante autólogo o autoinjerto, es la intervención quirúrgica en la que se extrae un tejido, un órgano o un grupo de células del propio paciente y se reimplanta en su cuerpo. Al coincidir donante y receptor, se elimina el riesgo de rechazo inmunológico.

Qué es el autotrasplante

El prefijo griego αὐτός (autós, "uno mismo") se une aquí al latín transplantare ("plantar de un lugar a otro"). La palabra expresa con precisión la naturaleza del procedimiento: mover tejido dentro del mismo organismo. El concepto aparece ya en la medicina india de los siglos V y VI a. C., donde los textos atribuidos a Sushruta describen la reconstrucción nasal con colgajos de piel de la frente, una técnica que seguía siendo, en esencia, un autotrasplante cutáneo.

En Europa, el cirujano italiano Gaspare Tagliacozzi retomó la idea en el siglo XVI, utilizando piel del antebrazo para reconstruir la nariz de pacientes mutilados. El procedimiento cayó en desuso hasta que el cirujano militar británico Joseph Carpue lo reintrodujo a finales del siglo XVIII, inspirándose precisamente en la tradición india. Ya en el siglo XIX, el suizo Jacques-Louis Reverdin perfeccionó la técnica de autotrasplante de piel con colgajos gruesos que se revascularizan con mayor facilidad, un principio que sigue vigente.

Tipos de autotrasplante según la localización del injerto

Ortotópico. El tejido se reimplanta en su posición anatómica habitual. Un ejemplo clásico es el reimplante de un diente avulsionado en su propio alvéolo.

Heterotópico. El injerto se coloca en una localización distinta de la original. La cirugía de derivación coronaria (bypass) lo ilustra bien: se extrae un segmento de vena safena o de arteria mamaria interna y se implanta en las arterias coronarias, una posición ajena a su anatomía nativa.

Algunos autores añaden el término paratópico para los casos en que el injerto se sitúa en la vecindad inmediata de su localización original, como ocurre en ciertos colgajos pediculados de cirugía plástica.

Tejidos y células utilizados

Los autotrasplantes abarcan un espectro muy amplio de materiales biológicos. La piel es, históricamente, el más frecuente: se emplea en quemaduras extensas y en reconstrucciones tras resecciones oncológicas. El hueso autólogo se utiliza en cirugía ortopédica y maxilofacial, con injertos que pueden proceder de la cresta ilíaca o del peroné. Los vasos sanguíneos del propio paciente constituyen la base de las intervenciones de bypass.

En hematología, el autotrasplante de células progenitoras hematopoyéticas ocupa un lugar central. Se extraen células madre de la sangre periférica (menos frecuentemente, de la médula ósea) del paciente, se criopreservan y se reinfunden tras someter al paciente a quimioterapia mieloablativa. Edward Donnall Thomas, en la década de 1950, sentó las bases experimentales del procedimiento, y el primer autotrasplante exitoso en leucemia linfoide aguda se publicó en 1959. A diferencia del alotrasplante, no requiere buscar un donante compatible ni expone al receptor a la enfermedad de injerto contra huésped.

Cuando el material trasplantado es sangre completa o concentrados eritrocitarios, el procedimiento recibe el nombre específico de autotransfusión.

Diferenciación con otros tipos de trasplante

El criterio que clasifica los trasplantes es la relación genética entre donante y receptor. En el autotrasplante ambos coinciden. El aloinjerto procede de otro individuo de la misma especie con dotación genética diferente, lo que obliga al uso de inmunosupresión para prevenir el rechazo. El xenoinjerto proviene de una especie distinta; el isoinjerto, de un gemelo idéntico. En sentido estricto, solo el autotrasplante y el isotrasplante escapan al problema del rechazo inmunológico.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra autotrasplante?

Del griego αὐτός ("uno mismo") y el latín transplantare ("plantar en otro lugar"). La raíz latina planta significaba originalmente "brote" o "esqueje", y el verbo describía la acción de trasladar un vegetal de un terreno a otro. Aplicado a la cirugía, conserva esa lógica: mover tejido vivo de una ubicación a otra.

¿Es lo mismo autoinjerto que autotrasplante?

Sí. Son sinónimos. El uso de uno u otro depende sobre todo del contexto: autoinjerto predomina en cirugía plástica y ortopédica; autotrasplante, en hematología y cuando se habla de órganos.

¿Por qué no hay rechazo en un autotrasplante?

Porque el tejido trasplantado porta los mismos antígenos de histocompatibilidad que el receptor. El sistema inmunitario lo reconoce como propio y no desencadena una respuesta de rechazo. El reto quirúrgico deja de ser inmunológico y pasa a ser técnico: asegurar la viabilidad vascular del injerto.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Donación y trasplante de órganos. MedlinePlus en español.
  2. American Cancer Society. Tipos de trasplantes de células madre y médula ósea.
  3. Duarte-Romero M. Trasplante autólogo de médula ósea. Rev Col Hematol Oncol. 2012.
  4. Real Academia Española. Trasplante. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos vinculados al autotrasplante y los distintos tipos de injerto, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Trasplante: transferencia de un órgano, tejido o células de un lugar a otro.
  • Autoinjerto: sinónimo de autotrasplante; injerto de tejido procedente del propio paciente.
  • Autotransfusión: autotrasplante de sangre o hemoderivados.
  • Alotrasplante: trasplante entre individuos genéticamente distintos de la misma especie.
  • Xenotrasplante: trasplante entre individuos de especies diferentes.
  • Aloinjerto: injerto procedente de un donante de la misma especie pero genéticamente diferente.
  • Autoplastia: reconstrucción quirúrgica con tejidos del propio paciente.

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