DICCIONARIO MÉDICO

Autotransfusión

La autotransfusión es el procedimiento mediante el cual un paciente recibe su propia sangre en lugar de sangre procedente de un donante externo. Puede realizarse mediante donación previa a la cirugía, recuperación intraoperatoria de la sangre del campo quirúrgico o reinfusión del drenaje postoperatorio. Se emplea fundamentalmente en cirugía cardíaca, ortopédica y vascular.

Qué es la autotransfusión

El término se compone del prefijo griego αὐτός (autós, "uno mismo") y del latín transfusio ("acción de trasvasar"), derivado de transfundere ("verter de un recipiente a otro"). En la práctica clínica designa cualquier técnica que permita al paciente recibir su propia sangre, ya sea almacenada antes de la intervención o recuperada durante ella.

La idea tiene raíces antiguas. William Highmore sugirió la posibilidad de reinfundir sangre autóloga en el siglo XVII, pero fue James Duncan quien en 1886 publicó la primera autotransfusión documentada en un paciente con amputación traumática de pierna: recogió la sangre con una jeringa y la inyectó en una vena del muñón. Grant realizó en 1921 la primera donación autóloga preoperatoria programada, en un paciente con un grupo sanguíneo infrecuente que debía ser intervenido de un tumor cerebral.

Modalidades del procedimiento

Donación autóloga preoperatoria. Es la modalidad más antigua y la más intuitiva. El paciente dona entre una y cuatro unidades de su propia sangre en las semanas previas a la cirugía, con un intervalo mínimo de tres a siete días entre extracciones y un límite de 35 días entre la primera extracción y la fecha quirúrgica. Se complementa con suplementación de hierro para favorecer la regeneración eritrocitaria. Requiere que el paciente tenga un estado general aceptable y que la intervención prevista conlleve una pérdida hemática significativa.

Hemodilución normovolémica aguda. Se practica inmediatamente antes de la cirugía o durante la inducción anestésica: se extraen una a tres unidades de sangre y se repone el volumen con soluciones cristaloides o coloides. La sangre extraída, con un hematocrito elevado, se reinfunde al final de la intervención o cuando el sangrado lo requiere. La pérdida intraoperatoria contiene, así, menos eritrocitos por mililitro.

Recuperación intraoperatoria. Dispositivos conocidos genéricamente como recuperadores celulares aspiran la sangre del campo quirúrgico, la filtran, la centrifugan y la devuelven al paciente en forma de concentrado eritrocitario lavado. Es la modalidad que permite manejar las mayores pérdidas hemáticas, y ha sido la que más se ha beneficiado de los avances tecnológicos de las últimas décadas.

Existe una cuarta variante, la recuperación postoperatoria, que recoge la sangre de los drenajes tras la intervención, la procesa mediante filtrado y la reinfunde. Se utiliza sobre todo en cirugía cardíaca y en artroplastias de rodilla y cadera.

Diferenciación con la transfusión alogénica

La diferencia fundamental es inmunológica. En la transfusión alogénica convencional, el receptor recibe sangre de otro individuo, con los riesgos inherentes de reacciones transfusionales, aloinmunización y transmisión de agentes infecciosos. La autotransfusión elimina por definición el riesgo de incompatibilidad de grupo y reduce drásticamente la posibilidad de transmisión infecciosa. Ninguna de las dos modalidades está exenta de complicaciones, pero el perfil de riesgo es cualitativamente distinto.

Un estudio multicéntrico europeo estimó que las autotransfusiones representan aproximadamente un 4,2 % del total de transfusiones realizadas en Europa, con variaciones notables entre países.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el término autotransfusión?

Del griego αὐτός ("uno mismo") y el latín transfusio, "acción de trasvasar un líquido". El concepto existe desde el siglo XVII, aunque la primera aplicación clínica documentada se atribuye a James Duncan en 1886.

¿Es lo mismo autotransfusión que autotrasplante de sangre?

Funcionalmente sí. El autotrasplante de sangre es, propiamente, una autotransfusión. El término autotrasplante se reserva habitualmente para tejidos sólidos o células progenitoras; cuando se trata de sangre completa o concentrados eritrocitarios, la denominación estándar es autotransfusión.

¿Cualquier paciente puede recibir una autotransfusión preoperatoria?

No. Se requiere un estado de salud aceptable y un hematocrito basal suficiente. En general no se indica en pacientes con anemia significativa, infección activa ni en cirugías donde la pérdida hemática prevista sea mínima.

¿Tiene ventajas respecto a la transfusión convencional?

Elimina el riesgo de reacciones por incompatibilidad de grupo, reduce el de transmisión de infecciones y evita la aloinmunización eritrocitaria. Ha resultado especialmente relevante para pacientes con grupos sanguíneos infrecuentes o con objeciones personales a recibir sangre ajena.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Transfusión de sangre. MedlinePlus en español.
  2. Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH). Autotransfusión. Información sobre hemoterapia.
  3. Brenes-Acuña D. Autotransfusión y terapia de componentes sanguíneos autólogos en cirugía cardíaca. Acta méd. costarric. 2003;45(1).
  4. Real Academia Española. Transfusión. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos vinculados a la autotransfusión y la medicina transfusional, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Transfusión: administración de sangre o hemoderivados por vía intravenosa.
  • Autotrasplante: trasplante en el que donante y receptor son el mismo individuo.
  • Hemoterapia: uso terapéutico de sangre y sus componentes.
  • Autoinjerto: injerto de tejido procedente del propio paciente.
  • Aloinjerto: injerto procedente de un donante genéticamente diferente de la misma especie.

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