DICCIONARIO MÉDICO
Autoplastia
La autoplastia es un procedimiento quirúrgico consistente en reparar o reconstruir una zona del organismo mediante tejidos obtenidos del propio paciente. Sinónimo de autoinjerto, constituye la modalidad de injerto con menor riesgo de rechazo inmunitario. El término se acuñó en Francia en 1836. En cirugía, la autoplastia designa la transferencia de un tejido de una zona sana del cuerpo a otra dañada o defectuosa dentro del mismo individuo. La RAE la define como la "implantación de injertos orgánicos para restaurar partes enfermas o lesionadas del organismo por otras procedentes del mismo individuo". La ventaja principal reside en la compatibilidad inmunológica total: al ser donante y receptor la misma persona, no se desencadena respuesta de rechazo. La palabra procede del griego αὐτός (autós, "uno mismo, por sí mismo") y del sufijo -πλαστία (-plastía, "remodelación, reconstrucción"), que la medicina adoptó a través del francés. Fue el cirujano Pierre-Frédéric Blandin quien acuñó el neologismo autoplastie en 1836, en el contexto de los avances franceses en cirugía reconstructiva. En castellano el término aparece registrado en el Diccionario Histórico de la RAE desde el periodo 1933-1936. Los tejidos que con mayor frecuencia se emplean en autoplastia son la piel, el hueso, el cartílago, los tendones y los segmentos vasculares. Cada tipo de tejido presenta condiciones distintas de viabilidad tras el trasplante. Los injertos cutáneos, por ejemplo, dependen de la neovascularización desde el lecho receptor para sobrevivir, proceso que se completa en las primeras 48 a 72 horas; los injertos óseos, en cambio, funcionan en buena parte como armazón estructural que el organismo va remodelando a lo largo de semanas o meses (un mecanismo que los traumatólogos denominan creeping substitution, aunque en español no existe una traducción consolidada). Se recurre a autoplastia cuando la zona dañada necesita tejido vivo compatible y el paciente dispone de zonas donantes adecuadas. Las quemaduras extensas fueron históricamente una de las indicaciones más frecuentes, junto con la reconstrucción tras resecciones oncológicas y la reparación de defectos congénitos. No siempre es factible: si la superficie corporal comprometida es demasiado amplia, puede no haber tejido donante suficiente, y en esos casos se recurre a aloinjerto temporal o a sustitutos biosintéticos. La autoplastia se integra en una clasificación más amplia de los injertos según la relación genética entre donante y receptor. El isoinjerto procede de un individuo genéticamente idéntico (gemelos monocigóticos) y comparte con la autoplastia la ausencia de barrera inmunológica. El aloinjerto, también llamado homoinjerto, utiliza tejidos de otro individuo de la misma especie, lo cual exige considerar el rechazo inmunitario. Y el xenoinjerto (o heteroinjerto) proviene de otra especie, habitualmente porcina o bovina. Conviene no confundir autoplastia con colgajo. En la autoplastia el tejido se separa completamente de su zona de origen y se traslada al lecho receptor, donde debe establecer nuevas conexiones vasculares. El colgajo, por el contrario, conserva un pedículo vascular que mantiene la irrigación durante la transferencia (o se reconecta microquirúrgicamente en el colgajo libre). Fuera de la cirugía, el término autoplastia tiene un uso menor pero documentado en la tradición psicoanalítica. Sándor Ferenczi lo empleó para describir el proceso por el cual las estructuras internas de la personalidad se reorganizan para adaptarse a la realidad, en contraposición a la aloplastia, que implicaría modificar el entorno externo. Esta acepción, aunque poco frecuente en la literatura clínica actual, aparece recogida en diccionarios generales de psicología. Del griego αὐτός (autós, "uno mismo") y -πλαστία (-plastía, "remodelación quirúrgica"). La acuñó el cirujano francés Pierre-Frédéric Blandin en 1836 como autoplastie. En español se documenta al menos desde la primera mitad del siglo XX, cuando la RAE la incluyó en su Diccionario Histórico. Sí. Ambos términos designan el mismo procedimiento: la transferencia de tejido de una zona del cuerpo a otra del mismo individuo. Autoplastia es la voz clásica de raíz griega; autoinjerto es la forma más utilizada en la literatura quirúrgica contemporánea. También se emplea autotrasplante como sinónimo. No. Puede realizarse con piel, hueso, cartílago, tendones, fascia y segmentos de vasos sanguíneos, entre otros tejidos. La elección depende del defecto que se pretende reparar y de las zonas donantes disponibles en cada paciente. Si desea profundizar en conceptos asociados a la autoplastia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la autoplastia
Tejidos utilizados y contexto quirúrgico
Clasificación según la procedencia del tejido
La autoplastia en psicoanálisis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra autoplastia?
¿Es lo mismo autoplastia que autoinjerto?
¿La autoplastia se limita a la piel?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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