DICCIONARIO MÉDICO

Aloinjerto

Un aloinjerto es un tejido u órgano trasplantado entre dos individuos de la misma especie que poseen dotación genética diferente. El término abarca desde fragmentos óseos procesados en un banco de tejidos hasta órganos completos vascularizados, y es sinónimo de homoinjerto en la nomenclatura clásica.

Qué es un aloinjerto

La voz procede del prefijo griego ἄλλος (állos, «otro», «distinto») combinado con el castellano injerto, que a su vez deriva del latín insertus (participio de inserere, «introducir», «plantar dentro»). La Real Academia Nacional de Medicina registra aloinjerto como sinónimo de alotrasplante, aunque en la práctica quirúrgica ambos términos se han ido diferenciando: aloinjerto suele reservarse para porciones de tejido (hueso, piel, tendón, cartílago, córnea) frecuentemente procesadas en un banco de tejidos, mientras que alotrasplante designa más a menudo el trasplante de órganos vascularizados completos.

Conviene situar el aloinjerto dentro de la clasificación general de los injertos según la relación genética entre donante y receptor. En un extremo se encuentra el autoinjerto, que procede del propio paciente y no plantea problema inmunológico alguno. El isoinjerto proviene de un individuo genéticamente idéntico (gemelos monocigóticos) y tampoco desencadena rechazo. El aloinjerto, en cambio, introduce antígenos del sistema HLA ajenos al receptor, lo que activa mecanismos de respuesta inmunitaria. Y en el extremo opuesto, el xenoinjerto procede de otra especie, con una distancia antigénica todavía mayor.

El problema inmunológico

Que un tejido ajeno sobreviva en el organismo receptor depende, en gran medida, de la disparidad entre los antígenos de histocompatibilidad del donante y los del receptor. Las moléculas HLA de clase I y clase II, expresadas en la superficie celular del injerto, son reconocidas como extrañas por los linfocitos T del receptor, y ese reconocimiento puede desembocar en lo que clínicamente se denomina rechazo.

No todos los aloinjertos provocan la misma respuesta. Un fragmento óseo liofilizado carece prácticamente de células vivas; funciona como andamiaje sobre el que los osteoblastos del receptor depositan hueso nuevo, y la inmunogenicidad residual es baja. Una córnea trasplantada, por su ubicación avascular, goza de cierto privilegio inmunológico que reduce la probabilidad de rechazo. Pero un riñón o un hígado trasplantados, con su rica vascularización y su alta densidad celular, presentan al sistema inmunitario del receptor una carga antigénica considerable, de ahí que estos procedimientos requieran un control inmunológico estricto y sostenido en el tiempo.

Aloinjertos celulares y acelulares

Una distinción operativa en la práctica quirúrgica separa los aloinjertos que conservan células viables de los que han sido sometidos a procesos de decelularización, liofilización o irradiación. Los primeros aportan factores de crecimiento y capacidad osteogénica o condrogénica directa, pero mantienen antígenos de superficie capaces de activar la respuesta del receptor. Los segundos pierden esa capacidad biológica activa a cambio de reducir notablemente su inmunogenicidad; su función es predominantemente estructural.

En traumatología, por ejemplo, se emplean con frecuencia aloinjertos óseos procesados para rellenar defectos tras resecciones tumorales o para apuntalar fracturas complejas. La matriz ósea liofilizada actúa como soporte mecánico y, a la vez, como estímulo osteoconductor: no produce hueso por sí misma, pero favorece que las células del receptor lo colonicen y generen tejido nuevo. Esa es la diferencia con el autoinjerto, que además de conducir, induce formación ósea gracias a las células y proteínas del propio paciente.

Contexto histórico de los bancos de tejidos

Los primeros intentos documentados de trasplantar tejido de un individuo a otro se remontan al siglo XVI, pero carecían de cualquier fundamento inmunológico. Fue a mediados del siglo XX cuando confluyeron tres avances que hicieron viable el aloinjerto moderno: la comprensión del sistema HLA (Jean Dausset recibió el Nobel en 1980 por sus trabajos sobre histocompatibilidad), el desarrollo de técnicas de criopreservación que permitían almacenar tejidos durante meses sin pérdida relevante de propiedades, y la aparición de los primeros bancos de hueso en Estados Unidos y Europa. A partir de la década de 1950, la actividad de estos bancos se fue normalizando y, con ella, la disponibilidad de aloinjertos para la cirugía reconstructiva.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra aloinjerto?

Del griego ἄλλος (állos, «otro») y el castellano injerto (del latín insertus). El equivalente inglés es allograft. La nomenclatura antigua empleaba homoinjerto (del griego ὁμός, «igual», referido a la misma especie), pero la terminología internacional ha ido sustituyéndolo por aloinjerto para evitar la ambigüedad con «idéntico».

¿Es lo mismo aloinjerto que alotrasplante?

En sentido estricto, sí: ambos designan material biológico trasplantado entre individuos genéticamente distintos de la misma especie. En la práctica, aloinjerto se emplea más para tejidos procesados (hueso, piel, tendón), y alotrasplante para órganos vascularizados completos, aunque la frontera no es rígida y depende de la tradición de cada especialidad.

¿Todo aloinjerto requiere control inmunológico?

No necesariamente. Los aloinjertos acelulares (hueso liofilizado, tendón irradiado) apenas contienen antígenos capaces de activar al sistema inmunitario del receptor, y en la mayoría de los casos se implantan sin necesidad de medidas inmunológicas adicionales. Los aloinjertos que conservan células viables o los órganos trasplantados, en cambio, requieren un seguimiento inmunológico riguroso.

¿En qué se diferencia un aloinjerto de un xenoinjerto?

En el origen del donante. El aloinjerto procede de un individuo de la misma especie; el xenoinjerto, de una especie diferente. Las válvulas cardiacas de origen porcino son un ejemplo habitual de xenoinjerto. La distancia antigénica entre especies es mucho mayor, lo que plantea desafíos inmunológicos adicionales.

Referencias

  1. Real Academia Nacional de Medicina. Alotrasplante. Diccionario de términos médicos.
  2. Manual MSD versión para profesionales. Trasplante tisular.
  3. MedlinePlus en español. Trasplante de aloinjerto meniscal.
  4. Manual MSD versión para profesionales. Generalidades sobre el trasplante.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al aloinjerto, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Alotrasplante: trasplante de órganos o tejidos entre individuos genéticamente distintos de la misma especie, sinónimo estricto de aloinjerto.
  • Homoinjerto: denominación clásica del aloinjerto, todavía empleada en cirugía cardiovascular para referirse a válvulas o conductos de origen humano.
  • Autoinjerto: tejido obtenido del propio paciente y reimplantado en otra localización de su organismo.
  • Xenoinjerto: injerto procedente de una especie distinta a la del receptor.
  • Heteroinjerto: sinónimo clásico de xenoinjerto, designa tejido trasplantado entre especies diferentes.
  • Isoinjerto: injerto entre individuos genéticamente idénticos, como gemelos monocigóticos.
  • Rechazo: respuesta inmunitaria del receptor contra los antígenos del tejido trasplantado.
  • Trasplante: procedimiento mediante el cual se transfiere un órgano, tejido o células de un donante a un receptor.
  • Injerto: concepto general que designa cualquier tejido u órgano trasplantado, independientemente de su origen.

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