DICCIONARIO MÉDICO

Quemadura

Una quemadura es una lesión de la piel y, en ocasiones, de los tejidos profundos, causada por la acción del calor, sustancias químicas, electricidad, radiación o fricción, cuya gravedad depende de su profundidad y extensión.

La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano, con una superficie media de aproximadamente 2 metros cuadrados en el adulto. Cumple funciones esenciales: actúa como barrera protectora frente a las infecciones, regula la temperatura corporal, previene la pérdida de líquidos y participa en la percepción sensorial. Cuando la piel sufre una quemadura, estas funciones se ven comprometidas en mayor o menor medida según la profundidad y la extensión de la lesión. Las quemaduras constituyen un problema de salud significativo a nivel mundial y pueden variar desde una lesión leve que se resuelve con cuidados básicos hasta una emergencia médica con riesgo vital que requiere tratamiento especializado en una unidad de quemados. Un conocimiento adecuado de qué son las quemaduras, cómo se clasifican, qué primeros auxilios aplicar y cuándo es necesario buscar atención médica resulta fundamental para cualquier persona.

Qué es una quemadura

Una quemadura es una lesión tisular causada por la transferencia de energía a la piel y, potencialmente, a los tejidos subyacentes (grasa subcutánea, músculo, hueso). Esa energía puede proceder de diversas fuentes: calor (llamas, líquidos calientes, superficies calientes, vapor), sustancias químicas (ácidos, álcalis, disolventes), electricidad (corriente eléctrica o descargas de rayo), radiación (radiación solar ultravioleta, radioterapia, radiación ionizante) o fricción (abrasión mecánica).

El daño que produce una quemadura depende de varios factores:

  • Temperatura o intensidad del agente causal y duración de la exposición: cuanto mayor sea la temperatura o la intensidad y más prolongado el contacto, mayor será la profundidad de la lesión.
  • Tipo de agente: el calor húmedo (escaldaduras) transmite más energía que el calor seco (llamas) a la misma temperatura, por lo que puede producir un daño más profundo.
  • Grosor de la piel: las zonas con piel más fina (párpados, cara interna de los antebrazos, genitales) son más vulnerables que las zonas con piel gruesa (palmas, plantas).
  • Edad del paciente: los niños pequeños y las personas mayores tienen una piel más delgada y frágil, lo que aumenta la gravedad de la quemadura ante el mismo estímulo.

Tipos de quemaduras según su causa

Las quemaduras se clasifican, en primer lugar, según el agente que las produce:

  • Quemaduras térmicas: son las más frecuentes. Se producen por contacto con llamas, líquidos calientes (escaldaduras), superficies calientes, vapor o gases calientes. Las escaldaduras son la causa más común de quemaduras en niños pequeños.
  • Quemaduras químicas: causadas por el contacto con sustancias corrosivas como ácidos fuertes (ácido sulfúrico, ácido clorhídrico), álcalis (lejía, sosa cáustica, cemento húmedo) o disolventes industriales. Los álcalis tienden a causar lesiones más profundas que los ácidos porque penetran más en los tejidos.
  • Quemaduras eléctricas: producidas por el paso de la corriente eléctrica a través del organismo. El daño visible en la piel puede ser mínimo, pero las lesiones internas (en músculos, nervios, vasos sanguíneos y órganos) pueden ser muy extensas. El rayo es una forma de quemadura eléctrica de altísima energía.
  • Quemaduras por radiación: la más común es la quemadura solar, causada por la exposición excesiva a la radiación ultravioleta. También pueden producirse quemaduras por exposición a radiación ionizante (radioterapia, accidentes nucleares).
  • Quemaduras por fricción: causadas por el roce intenso de la piel contra una superficie (por ejemplo, abrasiones por asfalto en accidentes de moto o por cintas de correr).
  • Quemaduras por frío (congelaciones): aunque su mecanismo es diferente, la exposición a temperaturas extremadamente bajas produce una lesión tisular que comparte características con las quemaduras térmicas.

Clasificación de las quemaduras según su profundidad

La clasificación por profundidad es la más relevante desde el punto de vista clínico, ya que determina el pronóstico de la herida y la necesidad de tratamiento. Las quemaduras se clasifican en tres grados principales según las capas de la piel y los tejidos afectados:

  • Quemaduras de primer grado (superficiales): afectan únicamente a la epidermis, la capa más externa de la piel. Se manifiestan con enrojecimiento, dolor y leve hinchazón, sin formación de ampollas. Suelen curar espontáneamente en unos pocos días sin dejar cicatriz.
  • Quemaduras de segundo grado (espesor parcial): afectan a la epidermis y a una porción variable de la dermis. Se subdividen en superficiales y profundas. Generalmente se caracterizan por la aparición de ampollas (flictenas), dolor intenso y aspecto húmedo de la herida. La curación y el riesgo de cicatriz dependen de la profundidad del daño dérmico.
  • Quemaduras de tercer grado (espesor total): destruyen la totalidad de la epidermis y la dermis, y pueden afectar a tejidos más profundos (grasa subcutánea, músculo, hueso). La piel aparece blanca, acartonada, oscura o carbonizada, y no duele al tacto porque se han destruido las terminaciones nerviosas. No cicatrizan por sí solas y requieren tratamiento quirúrgico.

La valoración precisa de la profundidad de una quemadura requiere la evaluación por un profesional sanitario, ya que el aspecto de la lesión puede cambiar en las primeras 48-72 horas y una quemadura inicialmente catalogada como superficial puede progresar a una mayor profundidad.

Valoración de la extensión de la quemadura

Además de la profundidad, la extensión de la quemadura (es decir, el porcentaje de superficie corporal total afectada, o SCT) es un factor determinante de la gravedad y del riesgo de complicaciones sistémicas. Los métodos más utilizados para estimar la extensión son:

  • Regla de los nueves de Wallace: divide la superficie corporal del adulto en áreas que representan múltiplos de 9 %: cabeza y cuello (9 %), cada miembro superior (9 %), cara anterior del tronco (18 %), cara posterior del tronco (18 %), cada miembro inferior (18 %) y periné (1 %). En niños, las proporciones se ajustan porque la cabeza representa una proporción mayor de la superficie corporal.
  • Regla de la palma de la mano: la superficie de la palma de la mano del paciente (incluyendo los dedos) equivale aproximadamente al 1 % de su superficie corporal total. Es un método rápido y útil para estimar quemaduras pequeñas o dispersas.
  • Tabla de Lund y Browder: es el método más preciso, especialmente en niños, ya que ajusta las proporciones corporales según la edad del paciente.

Las quemaduras que afectan a más del 10 % de la SCT en niños o más del 15-20 % en adultos se consideran quemaduras graves que pueden generar una respuesta sistémica con pérdida masiva de líquidos, alteraciones metabólicas e hipotermia, y requieren manejo hospitalario urgente con reposición intravenosa de líquidos.

Fisiopatología de la quemadura

La quemadura no es solo una lesión local de la piel. En quemaduras extensas, se desencadena una respuesta inflamatoria sistémica que puede afectar a todo el organismo. La lesión inicial produce la liberación masiva de mediadores inflamatorios (citoquinas, histamina, prostaglandinas) que aumentan la permeabilidad de los capilares sanguíneos, provocando la fuga de líquido desde los vasos hacia los tejidos (edema). En quemaduras extensas, esta pérdida de líquido puede ser tan importante que comprometa la volemia (volumen de sangre circulante), lo que puede derivar en un estado de shock hipovolémico si no se instaura una reposición de líquidos adecuada.

Además, la destrucción de la barrera cutánea abre la puerta a la invasión microbiana, lo que convierte la infección de la herida en una de las principales complicaciones de las quemaduras y una causa importante de mortalidad en pacientes grandes quemados. En las quemaduras graves, se produce también un estado de hipermetabolismo que aumenta significativamente las necesidades calóricas y proteicas del paciente, lo que exige un soporte nutricional intensivo.

Primeros auxilios ante una quemadura

La actuación correcta en los primeros minutos tras una quemadura puede marcar una diferencia significativa en la evolución de la lesión. Las medidas básicas de primeros auxilios recomendadas por las guías internacionales son:

  1. Garantizar la seguridad: retirar a la persona de la fuente de la quemadura y asegurarse de que el entorno sea seguro antes de intervenir.
  2. Detener el proceso de quemadura: retirar la ropa quemada o empapada en líquido caliente (salvo que esté adherida a la piel), joyas y anillos de la zona afectada antes de que se produzca la inflamación.
  3. Enfriar la quemadura con agua: aplicar agua corriente fresca (no helada) sobre la lesión durante un mínimo de 20 minutos. Existe evidencia sólida de que este enfriamiento, incluso aplicado hasta 4 horas después de la lesión, reduce la profundidad de la quemadura, mejora la cicatrización y disminuye la formación de cicatrices. No se debe utilizar hielo, mantequilla, pasta de dientes ni remedios caseros, ya que pueden agravar la lesión.
  4. Cubrir la quemadura: una vez enfriada, cubrir la herida con un apósito no adherente o, en su defecto, con film plástico transparente limpio. Esto protege la herida de la contaminación y reduce el dolor al evitar el contacto con el aire.
  5. Prevenir la hipotermia: especialmente en quemaduras extensas, en niños y en personas mayores. Mientras se enfría la quemadura, se debe mantener al paciente abrigado en el resto del cuerpo.
  6. No reventar las ampollas: las ampollas intactas actúan como un vendaje biológico natural que protege la herida. Su manipulación aumenta el riesgo de infección.

Tratamiento general de las quemaduras

El tratamiento de una quemadura depende de su profundidad, su extensión, su localización y las características del paciente. El plan terapéutico debe ser establecido por el profesional sanitario, ya que los resultados varían en función de cada caso individual.

  • Quemaduras leves (primer grado y segundo grado superficial de pequeña extensión): pueden tratarse de forma ambulatoria con cuidados locales (limpieza de la herida, apósitos, analgesia oral) y seguimiento para vigilar la correcta evolución.
  • Quemaduras moderadas y graves: requieren hospitalización. El tratamiento incluye reposición intravenosa de líquidos (guiada por fórmulas como la de Parkland), manejo del dolor (que puede requerir analgésicos potentes, incluyendo opioides), cuidado local de la herida (desbridamiento, apósitos especializados, agentes antimicrobianos tópicos como la sulfadiazina argéntica), soporte nutricional y prevención de complicaciones (infección, trombosis, hipotermia).
  • Tratamiento quirúrgico: las quemaduras de espesor total y las de espesor parcial profundo que no cicatrizan requieren la escisión del tejido quemado y su cobertura mediante injertos de piel (autólogos del propio paciente, homoinjertos o sustitutos dérmicos). Las guías actuales recomiendan la escisión precoz del tejido necrótico, idealmente en los primeros 5 días, para reducir la infección y mejorar los resultados funcionales y estéticos.

Complicaciones de las quemaduras

Las quemaduras pueden dar lugar a complicaciones tanto a corto como a largo plazo:

  • Infección: es la complicación más frecuente y una causa principal de mortalidad en pacientes con quemaduras extensas. La pérdida de la barrera cutánea facilita la colonización bacteriana y fúngica.
  • Shock hipovolémico: por pérdida masiva de líquidos a través de la herida y hacia los tejidos.
  • Lesión por inhalación: en quemaduras producidas en espacios cerrados, la inhalación de humo, gases tóxicos y partículas puede causar daño en las vías respiratorias y los pulmones, lo que constituye una urgencia vital.
  • Cicatrices hipertróficas y queloides: la cicatrización anómala puede producir cicatrices elevadas, rígidas y dolorosas que limitan la movilidad si se localizan sobre articulaciones.
  • Contracturas cicatriciales: retracción del tejido cicatricial que puede restringir el movimiento de las articulaciones afectadas y requerir cirugía reconstructiva.
  • Impacto psicológico: las quemaduras, especialmente las visibles o extensas, pueden generar ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático y problemas de adaptación social.

Precauciones en el manejo de las quemaduras

Un manejo incorrecto de una quemadura puede empeorar la lesión o favorecer complicaciones. Las siguientes precauciones deben tenerse en cuenta:

  • No aplicar remedios caseros como mantequilla, aceite, pasta de dientes, clara de huevo o vinagre sobre una quemadura. Estos productos no tienen base científica, pueden contaminar la herida, dificultar la valoración médica posterior y agravar el daño tisular.
  • No retirar ropa que esté adherida a la piel quemada. Tirar de ella puede arrancar tejido y aumentar la lesión. Esa ropa debe ser retirada por personal sanitario.
  • No enfriar quemaduras extensas con agua durante demasiado tiempo sin proteger el resto del cuerpo, especialmente en niños y personas mayores, ya que la hipotermia (descenso excesivo de la temperatura corporal) es una complicación frecuente y potencialmente grave que puede empeorar el pronóstico.
  • En las quemaduras químicas, irrigar abundantemente con agua corriente durante al menos 20 minutos, retirando la ropa contaminada. No intentar neutralizar el agente químico con otra sustancia (por ejemplo, no aplicar ácido sobre una quemadura por álcali ni viceversa), ya que la reacción química generada puede producir más calor y más daño.
  • En las quemaduras eléctricas, no tocar a la persona afectada hasta asegurarse de que la fuente eléctrica ha sido desconectada, para evitar que el rescatador también sufra una descarga.
  • No subestimar la gravedad de una quemadura en las primeras horas. La profundidad real de la lesión puede tardar entre 48 y 72 horas en manifestarse completamente. Una quemadura que inicialmente parece superficial puede evolucionar hacia una mayor profundidad si no se maneja adecuadamente. Ante la duda, el médico determinará el grado real de la lesión.
  • Las personas con quemaduras en proceso de cicatrización deben proteger la zona del sol de forma estricta (con protector solar FPS 50+ o con cobertura física) durante al menos 12 meses para evitar la hiperpigmentación permanente de la cicatriz.

Cuándo acudir al médico

Se debe buscar atención médica urgente ante cualquiera de las siguientes situaciones:

  • Quemaduras que afecten a cara, ojos, oídos, manos, pies, genitales o articulaciones.
  • Quemaduras con ampollas extensas o con aspecto blanco, acartonado o carbonizado.
  • Quemaduras que rodeen completamente una extremidad (circunferenciales), ya que pueden comprimir los vasos y comprometer la circulación.
  • Quemaduras producidas por electricidad, sustancias químicas o radiación ionizante.
  • Quemaduras en niños pequeños, personas mayores o pacientes con enfermedades crónicas (diabetes, inmunodepresión, enfermedad vascular periférica).
  • Sospecha de inhalación de humo (ronquera, tos, hollín en boca o nariz, dificultad respiratoria).
  • Cualquier quemadura que muestre signos de infección (aumento del dolor, enrojecimiento que se extiende, supuración, fiebre).
  • Quemaduras que no cicatrizan en un plazo de 2 a 3 semanas.

Prevención de las quemaduras

La mayoría de las quemaduras son prevenibles. Las medidas de prevención más eficaces incluyen:

  • Regular la temperatura del agua caliente del hogar por debajo de 49 °C (120 °F) para prevenir escaldaduras.
  • Mantener los líquidos calientes y los mangos de las sartenes fuera del alcance de los niños.
  • Instalar detectores de humo en el hogar y revisarlos periódicamente.
  • No dejar nunca a un niño solo cerca de una fuente de calor, bañera con agua caliente o productos químicos.
  • Utilizar protección solar adecuada (FPS 30 o superior, ropa protectora, sombra) para prevenir las quemaduras solares.
  • Manipular los productos químicos y la electricidad con los equipos de protección personal adecuados.

Preguntas frecuentes

¿Se debe poner hielo sobre una quemadura?

No. Aplicar hielo directamente sobre una quemadura puede agravar la lesión al provocar una vasoconstricción excesiva que reduce el riego sanguíneo al tejido ya dañado y puede causar una quemadura por frío adicional. Lo correcto es enfriar la quemadura con agua corriente fresca (a unos 15-20 °C) durante al menos 20 minutos. Esta medida tiene evidencia científica sólida de que reduce la profundidad de la quemadura y mejora la cicatrización.

¿Es cierto que las quemaduras eléctricas pueden ser más graves de lo que aparentan?

Sí. Las quemaduras eléctricas son especialmente engañosas porque el daño externo visible en la piel (la marca de entrada y de salida de la corriente) puede ser mínimo, mientras que la corriente eléctrica ha recorrido el interior del cuerpo causando lesiones graves en músculos, nervios, vasos sanguíneos y órganos internos. Además, la electricidad puede provocar arritmias cardíacas potencialmente mortales. Por este motivo, toda persona que haya sufrido una descarga eléctrica debe ser evaluada en un servicio de urgencias, incluso si la lesión cutánea parece menor. El médico determinará las pruebas necesarias para valorar el alcance real de la lesión.

¿Las quemaduras solares pueden ser peligrosas?

Sí. Una quemadura solar intensa puede alcanzar la categoría de quemadura de segundo grado superficial, con ampollas, dolor intenso e inflamación significativa. En casos extensos, puede provocar síntomas sistémicos como fiebre, escalofríos y deshidratación. Además, las quemaduras solares repetidas a lo largo de la vida constituyen un factor de riesgo bien establecido para el desarrollo de cáncer de piel (melanoma y carcinomas cutáneos). Por ello, la protección solar es una medida preventiva fundamental.

¿Se deben reventar las ampollas de una quemadura?

En general, no se recomienda reventar las ampollas de forma intencionada. La ampolla intacta actúa como una cobertura biológica estéril que protege la herida subyacente de la infección y reduce el dolor. Sin embargo, la decisión de drenar o no una ampolla depende de su tamaño, localización y del criterio del profesional sanitario que atienda al paciente. Ampollas muy grandes, a tensión, o que dificulten la movilidad pueden ser drenadas de forma aséptica por el personal sanitario en un entorno clínico controlado.

¿Cuándo se necesita un injerto de piel?

Un injerto de piel se considera necesario cuando la quemadura ha destruido completamente la dermis (quemadura de espesor total o de tercer grado) o cuando una quemadura de espesor parcial profundo no muestra signos de cicatrización espontánea tras un período razonable. La piel quemada se extirpa quirúrgicamente (escisión) y se sustituye por un injerto, que generalmente se obtiene de una zona sana del propio paciente (autoinjerto). La necesidad de injerto, el momento de la cirugía y la técnica empleada los determinará el equipo médico especializado en función del caso individual.

¿Las quemaduras dejan siempre cicatriz?

No necesariamente. Las quemaduras superficiales (de primer grado) suelen curar sin dejar cicatriz. Las quemaduras de segundo grado superficial, si cicatrizan en un plazo de dos a tres semanas, también suelen hacerlo con un resultado cosmético aceptable, aunque puede quedar un cambio transitorio de coloración en la piel. Las quemaduras más profundas, que tardan más en curar o que requieren injertos, tienen una mayor probabilidad de dejar cicatrices, que pueden ser hipertróficas o incluso queloides en personas predispuestas. El seguimiento de la cicatrización por parte del equipo médico, junto con medidas como la presoterapia, las láminas de silicona y la protección solar, puede contribuir a mejorar la calidad de las cicatrices, aunque los resultados varían de un paciente a otro.

Referencias para el paciente

© Clínica Universidad de Navarra 2026

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.

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