DICCIONARIO MÉDICO
Quemadura
Una quemadura es una lesión de la piel, y en ocasiones de los tejidos situados debajo de ella, causada por el calor, sustancias químicas, electricidad, radiación o fricción. La Organización Mundial de la Salud la considera uno de los traumatismos con mayor carga de mortalidad a escala global, concentrada de forma desigual en los países de renta baja y media. Su gravedad depende de dos variables que se valoran por separado: la profundidad del daño en el tejido y la proporción de superficie corporal afectada. Definir la quemadura en términos clínicos exige ampliar la fórmula de la Real Academia Española, que la describe como la descomposición de un tejido orgánico producida por el contacto con fuego o con una sustancia cáustica o corrosiva. Cualquier agente capaz de transferir energía suficiente a la piel (térmica, eléctrica, química o radiante) puede producir el mismo tipo de lesión, con independencia de que exista o no llama de por medio. Por eso una plancha, un ácido de laboratorio, una descarga eléctrica y el sol del mediodía provocan, en términos histológicos, la misma familia de daño tisular. El sustantivo procede de quemar, verbo que desciende de un supuesto latín vulgar *caimare, variante de cremare (incinerar, dar fuego) influida por el griego tardío káima, voz que los médicos griegos de Occidente empleaban para nombrar el calor de los cauterios. Sobre quemar actúa el sufijo -dura, que en castellano forma sustantivos de resultado a partir de verbos: no el acto de quemar, sino la marca que deja en el tejido. El cambio de cr- a qu- es un fenómeno fonético documentado en otras voces romances derivadas del mismo verbo latino. Desde el punto de vista nosológico, la quemadura no se clasifica como enfermedad sino como lesión traumática aguda de causa externa, al igual que una fractura o una herida por arma blanca. Esa condición determina buena parte de su abordaje conceptual: lo relevante no es un proceso patológico interno, sino la cantidad de energía que el tejido ha recibido y cómo se ha distribuido en profundidad. En 1947, el cirujano Douglas Jackson, en Birmingham, describió mediante estudios experimentales que el daño de una quemadura no es homogéneo, sino que se organiza en tres zonas concéntricas alrededor del punto de máximo contacto con el agente causal. En el centro se sitúa la zona de coagulación, donde las proteínas celulares se desnaturalizan de forma irreversible y el tejido queda necrosado desde el primer instante. Rodeándola aparece la zona de estasis, caracterizada por una perfusión sanguínea muy reducida: el tejido sigue vivo, pero su viabilidad es incierta y depende de la evolución de los fenómenos vasculares en las horas siguientes. Es la región que decide, en buena medida, si una quemadura se queda superficial o progresa hacia mayor profundidad. Por último, la zona de hiperemia, la más externa, presenta vasodilatación reactiva sin muerte celular y recupera su aspecto normal en torno a diez días. Este modelo de tres zonas, formulado hace más de siete décadas, sigue siendo hoy la base fisiopatológica de referencia para explicar por qué una misma quemadura puede tener un aspecto distinto a las pocas horas de producirse que al segundo o tercer día. El criterio más utilizado es la profundidad del daño. La terminología clásica de primer, segundo y tercer grado convive hoy con una nomenclatura más descriptiva, adoptada por buena parte de la literatura médica reciente: quemadura superficial (equivalente al primer grado, limitada a la quemadura de primer grado), quemadura de espesor parcial (segundo grado, con dos subtipos según alcance a la dermis papilar o a la reticular, propios de la quemadura de segundo grado) y quemadura de espesor total (tercer grado, desarrollada en la quemadura de tercer grado). Existe además un cuarto grado, poco frecuente, en el que el daño alcanza estructuras situadas bajo la piel. Un segundo criterio es el agente causal. Las quemaduras térmicas, las más frecuentes, incluyen tanto el contacto con llama como la escaldadura por líquidos calientes o el contacto con sólidos calientes. Junto a ellas se distinguen las quemaduras químicas, producidas por ácidos o álcalis; las eléctricas, en las que el daño interno puede ser mucho mayor que el visible en la piel; las causadas por radiación, entre las que se incluye la quemadura solar; y las friccionales, menos habituales, resultado del roce mecánico sostenido sobre la piel. La extensión constituye un tercer criterio, complementario a los dos anteriores. Para estimarla se recurre al concepto de superficie corporal quemada, expresado como porcentaje del total, y a herramientas de cálculo rápido como la conocida regla de los nueves, que asigna múltiplos de nueve por ciento a las grandes regiones anatómicas. Profundidad y extensión son variables independientes. Una quemadura puede ser muy profunda y muy pequeña, o muy extensa y relativamente superficial. Es frecuente encontrar ambos términos utilizados de forma intercambiable, pero el diccionario distingue uno de otro. La lesión térmica es el concepto más amplio: engloba tanto el daño por calor, es decir, la quemadura, como el daño por frío, la congelación. Toda quemadura es una lesión térmica cuando su origen es el calor, pero no toda lesión térmica es una quemadura. La clasificación por grados que hoy se emplea en la práctica clínica tiene raíces del siglo XVII. En 1607, el cirujano alemán Wilhelm Fabry de Hilden, en su obra De combustionibus, fue el primero en distinguir tres grados de profundidad, un esquema muy próximo al actual. Dos siglos más tarde, en 1832, el cirujano parisino Guillaume Dupuytren propuso una clasificación más detallada, de seis grados, que durante décadas convivió con otras propuestas (como la de Boyer, de 1839) sin que los números coincidieran en su significado entre unos autores y otros. La terminología moderna de tres grados, con sus variantes de espesor parcial y total, es en gran medida una simplificación de aquel debate decimonónico. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, las quemaduras causan cada año alrededor de 180.000 muertes en el mundo. La mayoría de estos fallecimientos se concentra en países de ingreso mediano y bajo, y casi dos tercios se producen en las regiones de África y de Asia Sudoriental. Entre la población infantil, las quemaduras figuran entre las cinco causas más frecuentes de lesión no mortal, y una proporción relevante de los casos pediátricos está relacionada con una supervisión doméstica insuficiente. Del verbo quemar más el sufijo -dura, que en español convierte un verbo en el nombre de su resultado. No. La escaldadura es un tipo concreto de quemadura térmica, la producida por el contacto con líquidos o vapores calientes. Toda escaldadura es una quemadura, pero el término quemadura incluye también las causadas por llama, contacto sólido, electricidad, sustancias químicas, radiación o fricción. Porque la nomenclatura clásica, de primer a tercer grado, sigue siendo la más reconocible fuera del ámbito clínico especializado. La literatura médica reciente prefiere hablar de quemadura superficial, de espesor parcial y de espesor total, términos que describen con mayor precisión el plano anatómico afectado. Ambos sistemas conviven en la práctica y se traducen el uno en el otro sin dificultad, algo poco habitual cuando coexisten dos nomenclaturas médicas para un mismo fenómeno. Es un método de estimación rápida de la superficie corporal afectada por una quemadura. La idearon Pulaski y Tennison en 1947 y la publicó Alexander Wallace en 1951, motivo por el que también se conoce como regla de Wallace. Divide el cuerpo en regiones a las que asigna porcentajes múltiplos de nueve (cabeza, cada brazo, cada pierna, tronco anterior, tronco posterior), de modo que la suma total equivale al cien por cien de la superficie corporal.Qué es una quemadura
Qué ocurre en el tejido: las tres zonas de Jackson
Cómo se clasifican las quemaduras
Quemadura y lesión térmica no son sinónimos
Antecedentes históricos
Frecuencia del problema
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede exactamente la palabra "quemadura"?
¿Es lo mismo una quemadura que una escaldadura?
¿Por qué se sigue hablando de "grados" si la terminología ha cambiado?
¿Qué mide exactamente la regla de los nueves?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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