DICCIONARIO MÉDICO

Quemadura de tercer grado

La quemadura de tercer grado, o quemadura de espesor total, es la forma más profunda de quemadura dentro de la clasificación clásica por grados: destruye la epidermis y la dermis en todo su espesor, sin que quede ningún resto de tejido dérmico viable a partir del cual pueda regenerarse la piel por sí sola.

Qué es la quemadura de tercer grado

A diferencia de la quemadura de segundo grado, en la que siempre persiste algún anejo cutáneo capaz de reepitelizar la herida, en la de tercer grado desaparecen por completo los folículos pilosos, las glándulas sudoríparas y los vasos sanguíneos de la dermis. La lesión puede extenderse, además, hasta el tejido celular subcutáneo. Su aspecto característico es una piel blanquecina, cérea, marrón oscuro o directamente carbonizada, con una textura acartonada muy distinta de la piel sana circundante.

Por qué no suele doler

Uno de los rasgos más señalados de la quemadura de tercer grado es paradójico: cuanto más grave la lesión, menos dolor refiere quien la sufre en el punto exacto de la quemadura. La explicación es sencilla. Las terminaciones nerviosas responsables de transmitir la sensación dolorosa se sitúan en la dermis, y en esta profundidad han quedado destruidas junto con el resto del tejido. Puede persistir una sensación de presión profunda, pero no el dolor agudo característico de las quemaduras más superficiales. Las quemaduras rara vez son homogéneas: es habitual que una zona de tercer grado esté rodeada de anillos de segundo grado, dolorosos, y de primer grado, en los bordes más externos.

La escara

El tejido necrótico y deshidratado que se forma sobre una quemadura de tercer grado recibe el nombre de escara. Bajo ella pueden observarse en ocasiones vasos sanguíneos trombosados, visibles a través de la superficie. El vello de la zona se desprende con facilidad al traccionarlo, un signo indirecto de que los folículos pilosos han sido destruidos.

Diferenciación con el segundo y el cuarto grado

Frente al segundo grado, la ausencia de ampollas y de dolor al tacto superficial son los signos que con más claridad orientan hacia el tercer grado. Existe además un cuarto grado, mucho menos frecuente, en el que el daño no se detiene en la piel sino que alcanza estructuras situadas debajo de ella: tejido adiposo, tendones, músculo o incluso hueso. La distinción entre tercer y cuarto grado no depende del aspecto superficial, sino de la profundidad real del tejido destruido.

Una numeración que no siempre significó lo mismo

La expresión "tercer grado" tiene una historia menos lineal de lo que su uso actual sugiere. En 1832, Guillaume Dupuytren clasificó las quemaduras en seis grados, y en su sistema el tercer grado correspondía a una afectación parcial de la dermis, no a su destrucción completa. Pocos años más tarde, en 1839, Alexis Boyer propuso otra escala de seis grados en la que el tercer grado ya designaba la presencia de escara. Dos autores, el mismo número, dos profundidades distintas. Esa falta de consenso se prolongó durante buena parte del siglo XIX y explica por qué algunos tratados históricos resultan difíciles de interpretar sin conocer qué escala seguía cada cirujano.

Preguntas frecuentes

¿Por qué a veces se habla de "espesor total" en lugar de tercer grado?

Porque describe con más precisión el hallazgo anatómico: la destrucción alcanza el espesor completo de la piel, epidermis y dermis, y no se detiene en un punto intermedio como sucede en el segundo grado.

¿Puede una quemadura de tercer grado no doler en absoluto?

En el punto central de la lesión, donde el daño es más profundo, sí es frecuente la ausencia de dolor al tacto. Sin embargo, la zona periférica de la quemadura suele incluir tejido de menor profundidad, con terminaciones nerviosas conservadas, por lo que la experiencia global rara vez es indolora.

¿Se regenera la piel sola en una quemadura de tercer grado?

No. Al haberse destruido todos los anejos cutáneos, la reepitelización espontánea desde el centro de la herida no es posible. El primer y el segundo grado, en cambio, conservan estructuras desde las que la piel puede regenerarse por sí misma.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Evaluación de quemaduras. MedlinePlus.
  2. Manual MSD, versión para público general. Quemaduras.
  3. Universidad Complutense de Madrid. Quemaduras térmicas: concepto, fisiopatología y clasificación.
  4. Revista Argentina de Quemaduras. Contribución a la identificación de las quemaduras según su profundidad.

Entradas relacionadas

  • Quemadura. Lesión de la piel causada por calor, sustancias químicas, electricidad, radiación o fricción.
  • Quemadura de segundo grado. Afecta a la epidermis y a la dermis, sin destruirla por completo.
  • Quemadura de cuarto grado. El daño sobrepasa la piel y alcanza estructuras más profundas.
  • Escara. Tejido necrótico característico de la quemadura de tercer grado.

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