DICCIONARIO MÉDICO
Virus de la inmunodeficiencia humana
El virus de la inmunodeficiencia humana, conocido por sus siglas VIH, es un retrovirus que infecta y destruye progresivamente los linfocitos T CD4, piezas clave del sistema de defensa del organismo. Su nombre resume con precisión lo que hace: reduce, de forma paulatina, la capacidad inmunitaria de la persona infectada. Es el agente causante del sida, aunque conviene distinguir siempre entre el virus y el síndrome que puede provocar cuando la infección avanza sin control. Human immunodeficiency virus VIH Tipo: virus Estructura: ARN monocatenario de sentido positivo, con envoltura lipídica, retrotranscrito a ADN; familia Retroviridae, género Lentivirus Transmisión: sexual, parenteral y vertical, madre a hijo Reservorio: humano Patogenicidad: primario Enfermedades: sida Taxonómicamente pertenece a la familia Retroviridae y, dentro de ella, al género Lentivirus, un grupo de virus caracterizado por infecciones de curso lento y prolongado en el tiempo. Se conocen dos tipos, VIH-1 y VIH-2. El primero es responsable de la inmensa mayoría de los casos en todo el mundo; el segundo, mucho menos frecuente y algo menos agresivo, se concentra sobre todo en África occidental y guarda un parentesco genético más estrecho con el virus de la inmunodeficiencia de los simios. Su aislamiento se remonta a enero de 1983, cuando el equipo de Françoise Barré-Sinoussi, Jean-Claude Chermann y Luc Montagnier, en el Instituto Pasteur de París, obtuvo el virus a partir de una biopsia ganglionar de un paciente con linfadenopatía y lo bautizó, en un primer momento, como virus asociado a linfoadenopatía. En paralelo, el estadounidense Robert Gallo reclamó en 1984 el hallazgo de un retrovirus al que llamó HTLV-III, que resultó ser el mismo agente. El Subcomité de Retrovirus Humanos del propio ICTV zanjó la disputa de nomenclatura en 1986, adoptando el nombre virus de la inmunodeficiencia humana que se usa hoy. El premio Nobel de Medicina llegó en 2008, reconociendo únicamente a Barré-Sinoussi y a Montagnier. El virión es esférico, con un diámetro de entre 100 y 120 nanómetros, y está rodeado por una envoltura lipídica tomada de la célula que lo produjo, salpicada de la glucoproteína gp120. Esa proteína es la llave del virus: se une al receptor CD4 de la superficie celular y, con la ayuda de un correceptor, permite la fusión de las dos membranas y la entrada del material genético en la célula. En el interior, la enzima transcriptasa inversa, característica de todos los retrovirus, convierte el ARN vírico en una copia de ADN. Esa copia se integra en el genoma de la célula huésped gracias a una segunda enzima, la integrasa, y pasa a llamarse provirus. Ese provirus puede permanecer silencioso durante años antes de activarse y producir nuevas partículas víricas. Las células diana principales son los linfocitos T con receptor CD4, aunque el virus también puede infectar macrófagos y otras células del sistema inmunitario que expresan esa misma molécula en su superficie. La destrucción progresiva de estos linfocitos, célula a célula durante años, es lo que erosiona la capacidad del organismo para defenderse frente a infecciones y tumores que, en circunstancias normales, controlaría sin dificultad. El origen del VIH-1 se sitúa en el chimpancé de África central, cuyo virus de la inmunodeficiencia símica cruzó la barrera de especie hacia el ser humano en varias ocasiones independientes, probablemente por contacto con sangre infectada durante la caza. El análisis filogenético sitúa el salto más antiguo con capacidad de expansión sostenida en las primeras décadas del siglo XX, en la región de la actual República Democrática del Congo, mucho antes de que la enfermedad se reconociera clínicamente. El VIH-2, por su parte, procede de un salto independiente desde el mangabey gris ahumado, un mono del oeste africano. El VIH es el virus; el sida, síndrome de inmunodeficiencia adquirida, es la fase avanzada de la infección, en la que el deterioro del sistema inmunitario permite la aparición de infecciones oportunistas y ciertos tumores. No toda persona con VIH desarrolla sida. Porque invierte el flujo habitual de la información genética. En la mayoría de los seres vivos, el ADN se transcribe a ARN; los retrovirus hacen el camino inverso, del ARN al ADN, gracias a la transcriptasa inversa, enzima que Howard Temin y David Baltimore describieron por separado en 1970 y que les valió el premio Nobel de Medicina en 1975. Años. La capacidad del provirus de integrarse en el genoma celular y permanecer latente es, precisamente, uno de los mayores obstáculos para eliminarlo por completo del organismo, incluso cuando la replicación activa está bien controlada. No. Comparten estructura general y forma de actuar, pero difieren en origen geográfico, distribución mundial y velocidad de progresión. El VIH-2 tiende a progresar más lentamente y resulta, en conjunto, menos transmisible que el VIH-1. Para situar el VIH dentro de su contexto biológico, puede consultar:Qué es el virus de la inmunodeficiencia humana
Estructura y ciclo replicativo
De dónde procede
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre el VIH y el sida?
¿Por qué se llama retrovirus?
¿Cuánto tiempo puede permanecer inactivo el virus?
¿Son iguales el VIH-1 y el VIH-2?
Referencias
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