DICCIONARIO MÉDICO
Antirretroviral
Un antirretroviral es todo fármaco diseñado para inhibir la replicación de los retrovirus, un grupo de virus cuya particularidad biológica consiste en copiar su material genético de ARN a ADN mediante una enzima llamada transcriptasa inversa. En la práctica clínica, el término se aplica casi exclusivamente a los compuestos activos frente al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida. Constituyen un subgrupo especializado dentro de los antivíricos. La palabra combina el prefijo griego ἀντί (antí, «contra») con el adjetivo retroviral, derivado de retrovirus. Este último término se acuñó en la década de 1970 a partir del latín retro («hacia atrás») y el latín científico virus («veneno, agente infeccioso»): un retrovirus es, literalmente, un virus que transcribe «al revés», convirtiendo su ARN en ADN en lugar de seguir el flujo habitual de la información genética (ADN a ARN a proteína) que Francis Crick había formulado como «dogma central» de la biología molecular en 1958. Howard Temin y David Baltimore describieron la transcriptasa inversa de forma independiente en 1970, un hallazgo que les valió el Nobel de Medicina en 1975. Sin esa enzima, el retrovirus no puede integrar su genoma en el ADN de la célula hospedadora, y sin esa integración no hay infección persistente. Comprender ese paso fue la premisa para diseñar los primeros fármacos capaces de interferirlo. Los antirretrovirales se clasifican por la etapa del ciclo vital del VIH que interrumpen. Un primer grupo impide que la transcriptasa inversa copie el ARN viral a ADN: son los inhibidores de esta enzima, subdivididos a su vez en análogos de nucleósido (o nucleótido) y no nucleósidos, según que imiten o no los componentes naturales del ADN. Un segundo grupo bloquea la proteasa del VIH, la enzima que corta las poliproteínas virales en fragmentos funcionales; sin ese corte, los viriones resultantes son inmaduros e incapaces de infectar nuevas células. Más recientemente se han incorporado los inhibidores de la integrasa, que impiden la inserción del ADN proviral en el genoma de la célula hospedadora, y los inhibidores de entrada, que interfieren con la fusión del virus a la membrana del linfocito T CD4. Cada familia explota una vulnerabilidad distinta del ciclo replicativo, lo que permite combinarlas para multiplicar la eficacia y dificultar la aparición de resistencias. El primer antirretroviral aprobado para uso clínico fue la zidovudina (AZT), un análogo de nucleósido sintetizado originalmente en 1964 como posible antitumoral y recuperado dos décadas después cuando se demostró su actividad frente al VIH. La FDA estadounidense lo autorizó en marzo de 1987, apenas dos años después de que se confirmara que el VIH era el agente causal del sida. La eficacia de la zidovudina en monoterapia resultó limitada: el virus desarrollaba resistencia con rapidez. Fue en 1996 cuando llegó el cambio de paradigma, con la introducción de la terapia antirretroviral de gran actividad (conocida por sus siglas TARGA, o HAART en inglés). Combinar tres o más fármacos de familias distintas atacaba al virus en varios puntos de su ciclo simultáneamente y reducía la probabilidad de que una sola mutación bastase para escapar al control farmacológico. Los resultados fueron inmediatos: la mortalidad por sida descendió de forma drástica en los países con acceso a estos compuestos, y la infección por VIH pasó de ser una condena a convertirse, con el paso de los años, en una enfermedad crónica controlable. Antivírico es el término de mayor extensión: engloba cualquier compuesto activo frente a virus, sean estos retrovirus o no. Los fármacos contra la gripe, el herpes o la hepatitis C son antivíricos, pero no antirretrovirales. Antirretroviral queda reservado para los compuestos cuya diana es un retrovirus, y en la práctica actual eso equivale casi siempre al VIH. La relación entre ambos conceptos es de inclusión: todo antirretroviral es un antivírico, pero la inversa no se cumple. Dentro de la jerarquía más amplia de los antimicrobianos, los antirretrovirales ocupan un nicho muy especializado. Del griego ἀντί («contra»), el latín retro («hacia atrás») y el latín científico virus. El compuesto retrovirus se acuñó en los años setenta del siglo XX para designar a los virus que transcriben su material genético en sentido inverso al habitual (de ARN a ADN). Antirretroviral es, por tanto, el agente que actúa contra esos virus de transcripción inversa. No. Antivírico abarca todos los fármacos activos frente a virus, con independencia de su tipo. Antirretroviral se refiere exclusivamente a los dirigidos contra retrovirus. En la práctica, eso significa casi siempre fármacos contra el VIH. En marzo de 1987. Fue la zidovudina (AZT), un inhibidor de la transcriptasa inversa que se había sintetizado originalmente en 1964 con fines oncológicos. Su autorización, apenas dos años después de confirmarse que el VIH causaba el sida, fue una de las más rápidas en la historia de la regulación farmacéutica estadounidense. Terapia antirretroviral de gran actividad. Es la estrategia, introducida en 1996, de combinar tres o más antirretrovirales de familias distintas para atacar el ciclo replicativo del VIH en varios puntos simultáneamente. La TARGA transformó la infección por VIH de una enfermedad letal a una condición crónica manejable en los países con acceso a estos fármacos. Si desea profundizar en conceptos asociados al término antirretroviral, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un antirretroviral
Categorías según la diana molecular
De la zidovudina a la terapia combinada
Diferenciación con antivírico
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra antirretroviral?
¿Es lo mismo antirretroviral que antivírico?
¿Cuándo se aprobó el primer antirretroviral?
¿Qué significa TARGA?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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