DICCIONARIO MÉDICO

Resistencia

Resistencia es la oposición que un organismo, un tejido, una célula o un microorganismo ejercen frente a una fuerza, un agente externo o una exigencia de cambio. No existe una única definición médica del término, porque la medicina no lo acuñó: lo tomó prestado de la física y lo fue aplicando, con adaptaciones propias, a fenómenos tan distintos como la circulación de la sangre, la respuesta a un fármaco o la reacción de una persona ante el estrés sostenido.

Origen del término y su préstamo entre disciplinas

La palabra procede del latín resistentia, derivado del verbo resistere: mantenerse firme, oponerse de forma reiterada sin ceder terreno. El verbo se forma con el prefijo re-, que aquí indica reiteración, y sistere, "tomar posición, plantarse", a su vez emparentado con stare, "estar de pie". La Real Academia Española recoge hasta nueve acepciones distintas para el sustantivo, y entre ellas figuran usos tan alejados entre sí como la oposición de un circuito eléctrico al paso de la corriente, la fuerza que frena el movimiento de una máquina y, en psicoanálisis, la oposición del paciente a reconocer sus propios impulsos inconscientes.

La medicina se apoyó sobre todo en el primero de esos préstamos, el eléctrico: así como un cable opone más resistencia cuanto mayor es el voltaje necesario para sostener una misma corriente, un vaso sanguíneo opone más resistencia cuanto mayor es la presión necesaria para sostener un mismo flujo de sangre. Esa misma lógica de "oposición a algo que fluye o que actúa" se extendió después a otros terrenos: la de un microorganismo frente a un fármaco, la de una célula frente a una hormona, o la de una persona frente a una exigencia sostenida.

Los principales usos médicos del término

En el aparato circulatorio, la resistencia designa la oposición que los vasos sanguíneos oponen al paso de la sangre, generada sobre todo por las arteriolas, los llamados vasos de resistencia. El fenómeno tiene dos circuitos con cifras muy distintas: la resistencia vascular periférica del circuito sistémico y la resistencia vascular pulmonar del circuito pulmonar.

Farmacología y microbiología comparten otro uso del término: la pérdida de sensibilidad de un microorganismo, una célula o un tejido a un fármaco antes eficaz. El fenómeno general se trata en la entrada de resistencia farmacológica; su forma más estudiada, la que desarrollan las bacterias frente a los antibióticos, tiene entrada propia en resistencia antibacteriana.

La endocrinología, en cambio, reserva el término para algo bien distinto: la resistencia a la insulina no es la evasión de un fármaco, sino la atenuación de la respuesta de las células a una hormona propia del organismo, y constituye el sustrato de la diabetes tipo 2.

Un cuarto uso, propio de la psicología y de la fisiología del estrés, da nombre a la resistencia al estrés: tanto la fase intermedia del síndrome general de adaptación de Hans Selye como un rasgo de personalidad, estudiado desde los años setenta, que hace a unas personas más capaces que otras de sostener esa fase sin enfermar.

Otros dos usos, más restringidos a una especialidad, completan el mapa: la corticorresistencia, la falta de respuesta terapéutica a los corticoides, y la radiorresistencia, la capacidad de una célula, ya sea radiorresistente por naturaleza o por adaptación, de sobrevivir a dosis de radiación ionizante que destruirían a otra sensible.

Un uso no fisiológico: la resistencia en psicoanálisis

Antes de que la fisiología del siglo XX afinara el uso circulatorio del término, ya existía un sentido puramente psicológico. En la teoría psicoanalítica, la resistencia es la oposición, casi siempre inconsciente, que el paciente ejerce durante la terapia frente al acceso a sus propios recuerdos, deseos o conflictos reprimidos. La Real Academia Española sigue recogiendo esta acepción como una entrada propia, distinta de todas las anteriores.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la palabra resistencia se usa en tantas especialidades médicas distintas?

Porque no nació como término médico. La medicina adoptó una palabra de la física, la electricidad y la mecánica para describir cualquier fenómeno en el que algo se opone al paso de otra cosa, ya sea la sangre, un fármaco o una exigencia psicológica, y cada especialidad terminó dándole su propio contenido técnico.

¿Es lo mismo resistencia que tolerancia a un fármaco?

No. La tolerancia es una adaptación del propio organismo del paciente, generalmente reversible. La resistencia reside en el microorganismo o en la célula diana y suele tener una base genética más estable. La diferencia se desarrolla con más detalle en la entrada de resistencia farmacológica.

¿Qué es la resistencia en psicoanálisis?

La oposición inconsciente del paciente a reconocer sus propios impulsos o contenidos reprimidos durante el proceso terapéutico. Es una de las acepciones más antiguas del término en el ámbito de la salud mental.

¿Qué relación tiene con la resistencia eléctrica?

Es la fuente original de la metáfora. La fisiología cardiovascular calcula la resistencia de un vaso sanguíneo igual que un ingeniero calcula la de un circuito: dividiendo una diferencia de presión, o de voltaje, entre el flujo, o la corriente, que la atraviesa.

¿Toda resistencia médica es un problema de salud?

No. La resistencia inmunitaria de un organismo frente a una infección, o la resistencia cardiorrespiratoria que mejora con el entrenamiento aeróbico, son formas deseables del mismo concepto. Solo algunos usos, como la resistencia bacteriana o la resistencia a la insulina, describen fenómenos que la medicina busca prevenir o revertir.

Referencias

  1. Real Academia Española. Resistencia. Diccionario de la lengua española.
  2. «Resistencia». Diccionario etimológico de Chile.
  3. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Resistencia a los antibióticos. MedlinePlus en español.
  4. Universidad de Murcia, Departamento de Fisiología. El sistema cardiovascular.

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