DICCIONARIO MÉDICO
Resistencia al estrés
La resistencia al estrés es la capacidad de un organismo o de una persona para mantener su funcionamiento mientras el agente estresante sigue presente, sin entrar todavía en una fase de agotamiento. El término designa dos cosas relacionadas pero distintas: la segunda fase del síndrome general de adaptación descrito por Hans Selye, y un rasgo de personalidad, estudiado desde la psicología, que hace a unas personas más capaces que otras de sostener esa fase sin enfermar. El mecanismo fisiológico por el que el organismo responde a una amenaza, con la activación del sistema simpático y el eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal, se trata en la entrada de estrés y en la de respuesta de estrés. La resistencia al estrés no es ese mecanismo en sí, sino la duración y la calidad con la que un organismo lo sostiene sin que aparezcan signos de deterioro. En 1936, el fisiólogo Hans Selye describió en una carta a la revista Nature un patrón de respuesta que llamó síndrome general de adaptación, con tres fases sucesivas. La primera, la fase de alarma, es la reacción inmediata al estresor: movilización de adrenalina y corticoides, aumento de la frecuencia cardíaca, preparación del cuerpo para actuar. Si el agente persiste, el organismo entra en la fase de resistencia, en la que buena parte de los signos agudos de la alarma desaparecen o se invierten mientras el cuerpo mantiene una activación sostenida, más discreta pero más prolongada, orientada a adaptarse a la amenaza continuada. Esta capacidad de adaptación no es infinita. Si el estresor se mantiene más allá de lo que el organismo puede sostener, sobreviene la tercera fase, la de agotamiento, en la que reaparecen los signos de la fase de alarma y el propio Selye documentó, en sus experimentos con ratas, alteraciones anatómicas como el aumento de la corteza suprarrenal y la aparición de úlceras gástricas. La psicóloga Suzanne Kobasa publicó en 1979 un estudio sobre directivos y ejecutivos sometidos a un nivel de estrés comparable, en el que unos conservaban la salud y otros desarrollaban enfermedades. Kobasa identificó un patrón de personalidad, al que llamó dureza psicológica o personalidad resistente, que actuaba como factor protector. Lo definió mediante tres componentes: el compromiso, entendido como la implicación activa en las propias actividades en lugar de la sensación de alienación; el control, la creencia de poder influir en lo que sucede en vez de percibirse como víctima pasiva de las circunstancias; y el desafío, la tendencia a interpretar el cambio como una oportunidad y no como una amenaza. Salvatore Maddi amplió después esta línea de trabajo junto a la propia Kobasa. En la literatura, este constructo también recibe el nombre de resistencia al estrés, aunque conviene no confundirlo ni con la fortaleza mental ni con la resiliencia, que describe más bien la capacidad de recuperarse una vez superada la adversidad. Tanto en el sentido fisiológico de Selye como en el psicológico de Kobasa, la resistencia tiene un límite. No es ausencia de estrés, sino la ventana temporal durante la cual el organismo, o la persona, sigue funcionando pese a él. Cuando esa ventana se cierra, el propio síndrome de Selye da nombre a lo que viene después: la fase de agotamiento. No. La resistencia al estrés describe la capacidad de seguir funcionando mientras el estresor está presente. La resiliencia se refiere más bien a la capacidad de recuperarse después de que la adversidad ya ha pasado. Son conceptos relacionados, pero la literatura psicológica los distingue con claridad. Es la segunda de las tres fases descritas por Hans Selye en 1936. Sigue a la fase de alarma, cuando el agente estresante persiste, y se caracteriza por una activación fisiológica sostenida que permite al organismo adaptarse mientras el estresor sigue actuando. La psicóloga Suzanne Kobasa, en un artículo de 1979 publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, a partir de un estudio con directivos y ejecutivos. Compromiso, control y desafío, las llamadas tres "ces" del modelo de Kobasa. Las personas con puntuaciones altas en los tres rasgos muestran, según su investigación original y los estudios posteriores de Kobasa y Maddi, una menor incidencia de enfermedad ante niveles de estrés comparables a los de otras personas. Se entra en la tercera fase del modelo de Selye, la de agotamiento, en la que los recursos adaptativos se agotan y reaparecen los signos propios de la fase de alarma inicial.Qué es la resistencia al estrés
La fase de resistencia en el síndrome general de adaptación
La personalidad resistente: el concepto de Suzanne Kobasa
Cuándo se agota la resistencia
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo resistencia al estrés que resiliencia?
¿Qué es la fase de resistencia del síndrome general de adaptación?
¿Quién acuñó el término personalidad resistente?
¿Qué tres características definen a la personalidad resistente?
¿Qué ocurre si el estrés supera la capacidad de resistencia?
Referencias
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