DICCIONARIO MÉDICO

Bursitis

La bursitis es la inflamación de una o varias bolsas sinoviales (bursas), pequeñas estructuras saculares rellenas de líquido que reducen la fricción entre tendones, músculos y prominencias óseas en las articulaciones. Se han descrito unas 150 bursas en el organismo humano, y las localizaciones que con mayor frecuencia se inflaman son el hombro, la rodilla, el codo, la cadera y la región aquílea.

Qué es la bursitis

La bursitis designa el proceso inflamatorio que afecta a las bursas, estructuras tapizadas por membrana sinovial y rellenas de una fina película de líquido sinovial. Estas bolsas se interponen entre superficies que necesitan deslizarse unas sobre otras: un tendón sobre un relieve óseo, la piel sobre una apófisis prominente o un músculo sobre la cápsula articular. Cuando la bursa se irrita, su membrana produce un exceso de líquido, la cavidad se distiende y aparecen dolor y limitación funcional.

El término procede del griego βύρσα (býrsa), que significaba originalmente "piel curtida" o "cuero", y que pasó al latín medieval como bursa con el sentido de "bolsa". El anatomista Bernhard Siegfried Albinus empleó bursa en su sentido anatómico moderno en 1734, dentro de su obra Historia Musculorum Hominis, para designar las pequeñas almohadillas sinoviales que observaba entre tendones y huesos. Al raíz se le añade el sufijo griego -ῖτις (-itis), indicativo de inflamación. Curiosamente, la misma raíz griega dio origen a la palabra "bolsa" en las lenguas romances y, por extensión, a la bourse francesa, la bolsa de comercio.

Se presenta con mayor frecuencia a partir de los 40 años, cuando el tejido conectivo que forma la pared de la bursa pierde capacidad de absorber microtraumas repetidos. Afecta a ambos sexos, con un ligero predominio en mujeres para ciertas localizaciones como la cadera, y en hombres para la bursitis del codo.

La bursa como estructura anatómica

Una bolsa sinovial es, en su estado normal, una cavidad virtual: sus dos paredes están prácticamente adosadas y contienen apenas unas gotas de líquido lubricante. Existen bursas superficiales, situadas entre la piel y prominencias óseas como el olécranon o la rótula, y bursas profundas, localizadas entre músculos y hueso o entre tendones y cápsula articular. Algunas de estas bolsas profundas comunican con la cavidad articular adyacente; la bursa del iliopsoas, por ejemplo, se comunica con la articulación de la cadera en un 15 % de los individuos sanos.

Lo que conviene retener es que no todas las bursas son iguales: su tamaño, profundidad y relación con las estructuras vecinas condicionan tanto la forma en que se inflaman como la facilidad con que se accede a ellas para explorarlas. Las bursas superficiales (olécranon, prerrotuliana) producen tumefacciones visibles y palpables, mientras que las profundas (subacromial, iliopectínea, poplítea) se manifiestan sobre todo por dolor y limitación del arco de movimiento.

Clasificación según localización y mecanismo

La clasificación más práctica agrupa las bursitis por la articulación afectada. En el hombro, la más frecuente es la bursitis subacromial o subdeltoidea, habitualmente asociada a tendinopatía del manguito rotador. En la rodilla se reconocen varias: la bursitis prerrotuliana (superficial, delante de la rótula), la infrarrotuliana y la de la pata de ganso. El codo alberga la bursitis olecraniana, mientras que en la cadera destacan la trocantérea y la bursitis iliopectínea. En el tobillo, la región del tendón de Aquiles presenta dos bursas diferenciadas que dan lugar a la bursitis aquílea.

Según el mecanismo, cabe distinguir tres grandes grupos. La bursitis mecánica, la más habitual, resulta de presión o fricción repetidas: es la de quien se arrodilla a diario, apoya los codos sobre la mesa durante horas o realiza gestos deportivos con el hombro por encima de la cabeza. La bursitis séptica se produce cuando bacterias (sobre todo Staphylococcus aureus) invaden la cavidad de una bursa superficial, generalmente a través de una solución de continuidad en la piel. Y la bursitis microcristalina aparece en el contexto de enfermedades por depósito de cristales de urato o pirofosfato cálcico, que irritan la membrana sinovial de la bursa del mismo modo que lo hacen en la artritis gotosa articular.

Formas aguda y crónica

En su presentación aguda, la bursitis produce dolor localizado que se intensifica al movilizar la articulación o al comprimir la zona, junto con tumefacción y, en las bursas superficiales, calor y enrojecimiento. No siempre duele igual: en la bursitis olecraniana, por ejemplo, la hinchazón puede llamar más la atención que la molestia.

Cuando la causa persiste o el episodio agudo no se resuelve, la bursa evoluciona hacia una forma crónica. La pared se engrosa, pueden aparecer tabicaciones internas o depósitos de calcio, y la molestia se vuelve sorda pero constante. En ese punto la bursa ha dejado de cumplir su función amortiguadora y se ha convertido, paradójicamente, en una fuente de fricción.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra bursitis?

Del griego býrsa (βύρσα), que significaba "piel curtida" o "cuero", pasado al latín medieval como bursa ("bolsa"). El anatomista Albinus lo utilizó en 1734 para nombrar las pequeñas bolsas sinoviales del aparato locomotor, y el sufijo -itis marca la inflamación. La misma raíz ha dado "bolsa" en español y bourse en francés.

¿Es lo mismo bursitis que tendinitis?

No. La tendinitis afecta al tendón propiamente dicho, mientras que la bursitis afecta a la bolsa sinovial que amortigua ese tendón o la articulación vecina. Es frecuente que coexistan, porque la inflamación de una estructura irrita a la contigua, pero son procesos distintos desde el punto de vista anatómico.

¿Cuántas bolsas sinoviales tiene el cuerpo humano?

Se han descrito aproximadamente 150, repartidas en las principales articulaciones y en puntos donde tendones o músculos se deslizan sobre prominencias óseas. No todas tienen la misma relevancia clínica: la mayoría nunca se inflaman. Las que más problemas causan son un puñado, concentradas en el hombro, el codo, la cadera, la rodilla y el tobillo.

¿La bursitis puede ser infecciosa?

Sí, y conviene distinguirla pronto de la bursitis mecánica. La forma séptica se ve sobre todo en bursas superficiales (olécranon y prerrotuliana), donde una erosión cutánea o una herida permite la entrada de bacterias. Suele haber calor franco, enrojecimiento intenso y, en ocasiones, fiebre. La distinción es relevante porque una bursitis séptica puede requerir drenaje y antibioticoterapia.

Referencias

  1. MedlinePlus. Bursitis. Enciclopedia médica en español.
  2. Manual MSD (versión para profesionales). Bursitis.
  3. NIAMS (Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel). Lesiones deportivas: bursitis y tendinitis.
  4. Colegio Estadounidense de Reumatología (ACR). Tendinitis y bursitis. Información para pacientes en español.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la bursitis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Bolsa sinovial: estructura sacular rellena de líquido lubricante que reduce la fricción en las articulaciones.
  • Bursitis prerrotuliana: inflamación de la bursa situada delante de la rótula, asociada a la presión prolongada sobre la rodilla.
  • Bursitis olecraniana: inflamación de la bolsa sinovial de la cara posterior del codo.
  • Bursitis del tendón de Aquiles: proceso inflamatorio que afecta a las bursas de la región posterior del talón.
  • Bursitis iliopectínea: inflamación de la bursa situada entre el músculo iliopsoas y la articulación coxofemoral.
  • Bursitis poplítea: afectación inflamatoria de la bursa del hueco poplíteo, en la cara posterior de la rodilla.
  • Bursopatía: término genérico que engloba el conjunto de afecciones de las bolsas sinoviales.
  • Bursectomía: extirpación quirúrgica de una bursa cuando la inflamación se cronifica o no responde al manejo conservador.
  • Sinovitis: inflamación de la membrana sinovial que tapiza articulaciones y bursas.
  • Membrana sinovial: tejido que recubre internamente las articulaciones y las bolsas sinoviales, responsable de la producción del líquido lubricante.

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