DICCIONARIO MÉDICO
Codo
El codo es la articulación sinovial que conecta el húmero con el cúbito y el radio. Funciona como nexo biomecánico entre los movimientos amplios del hombro y la motricidad fina de la mano, y reúne tres articulaciones dentro de una cápsula única: la humerocubital, la humeroradial y la radiocubital proximal. La palabra codo procede del latín cubĭtus, término que en Roma designaba tanto la articulación como una unidad de longitud equivalente a la distancia entre el codo y la punta de los dedos (entre 42 y 50 cm, según la fuente). El vocablo latino, a su vez, se relaciona con la raíz indoeuropea *keu(b)-, que expresa la idea de doblar, la misma que subyace en cubare (acostarse, reclinarse sobre el codo). La forma culta cúbito pervive en la nomenclatura anatómica para designar el hueso medial del antebrazo. La evolución fonética del acusativo cubĭtum al castellano codo está documentada ya en 1250. Desde el punto de vista anatómico, el codo no es una articulación simple. Tres articulaciones comparten una sola cápsula sinovial y actúan de forma coordinada para permitir dos familias de movimientos distintas: la flexión-extensión del antebrazo y la pronación-supinación, es decir, el giro del antebrazo para orientar la palma hacia arriba o hacia abajo. La articulación humerocubital se forma entre la tróclea del húmero y la escotadura troclear del cúbito. Es la que permite doblar y estirar el antebrazo, y la que la mayoría de personas identifican como «el codo». La tróclea tiene forma de polea, con una garganta central ligeramente en espiral que guía al cúbito durante el movimiento. La extensión completa queda limitada por el choque del olécranon contra la fosa olecraniana del húmero; forzarla más allá de ese tope puede provocar la fractura del propio olécranon. Junto a ella, la articulación humeroradial conecta el cóndilo (o capítulo) del húmero con la cabeza del radio. Participa tanto en la flexión-extensión como en la pronación-supinación, porque la cabeza del radio rota sobre el cóndilo cuando el antebrazo gira. La tercera articulación, la radiocubital proximal, une las epífisis proximales del radio y el cúbito. Su contribución a la flexión es mínima, pero resulta indispensable para la pronosupinación: el radio pivota alrededor del cúbito, y el ligamento anular lo mantiene en su sitio envolviendo la cabeza radial como un anillo. Dos ligamentos colaterales refuerzan la cápsula articular. El colateral cubital (medial) se extiende en abanico desde el epicóndilo medial hasta la apófisis coronoides y el olécranon; consta de tres bandas (anterior, posterior y oblicua), de las cuales la anterior es la más resistente y limita la extensión del codo. El colateral radial (lateral) va desde el epicóndilo lateral hasta el ligamento anular del radio y protege la articulación frente a fuerzas en varo. En extensión completa, el eje del antebrazo no se alinea exactamente con el del brazo: forma un ángulo abierto hacia fuera de entre 5 y 15 grados, denominado ángulo de carga o valgo fisiológico. Es más pronunciado en mujeres y se observa con facilidad al colocar el brazo recto con la palma hacia delante. Este valgo no es un defecto, sino una adaptación que facilita cargar objetos sin que rocen la cadera. El arco de flexión-extensión del codo oscila normalmente entre 0 grados (extensión completa) y unos 145-150 grados de flexión. Algunos sujetos presentan una hiperextensión de 5 a 10 grados sin que ello constituya patología. Para la mayoría de las actividades cotidianas (comer, asearse, teclear) basta con un arco funcional de 30 a 130 grados; perder movilidad fuera de ese rango limita menos la vida diaria de lo que cabría suponer. La pronación alcanza unos 75 grados y la supinación alrededor de 85. Ambos movimientos dependen de la articulación radiocubital proximal y de su homóloga distal, a la altura de la muñeca, y están gobernados por el músculo pronador redondo (pronación) y el bíceps braquial junto con el supinador corto (supinación). El bíceps, además de flexor del codo, es el supinador más potente del antebrazo. Del latín cubĭtus, que significaba a la vez la articulación del codo y una medida de longitud basada en el antebrazo. La raíz indoeuropea *keu(b)- expresa la idea de doblar. En español la palabra está documentada desde mediados del siglo XIII. No. Son tres articulaciones (humerocubital, humeroradial y radiocubital proximal) encerradas en una misma cápsula sinovial. Funcionan de manera coordinada, pero cada una aporta movimientos distintos. Porque el nervio cubital cruza la cara posterior del epicóndilo medial en un surco muy superficial, protegido apenas por piel y tejido subcutáneo. Un golpe directo en esa zona comprime el nervio contra el hueso y produce una descarga eléctrica característica que se irradia hacia el antebrazo y los dedos anular y meñique. El nombre coloquial varía según el país, pero el fenómeno es siempre el mismo: irritación mecánica transitoria del nervio cubital. Son nombres populares para dos tendinopatías de la región del codo. El codo de tenista corresponde a la epicondilitis lateral (dolor en la cara externa), y el codo de golfista a la epitrocleitis o epicondilitis medial (dolor en la cara interna). Ninguna de las dos es exclusiva de deportistas. Si desea profundizar en conceptos asociados al codo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el codo
Las tres articulaciones del codo
Estabilidad ligamentosa y ángulo de carga
Movimientos y arco funcional
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra codo?
¿El codo es una sola articulación?
¿Por qué duele el codo al golpear el «hueso de la risa»?
¿Qué significa «codo de tenista» o «codo de golfista»?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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