DICCIONARIO MÉDICO

Epitrocleitis

La epitrocleítis, conocida popularmente como codo de golfista, es una tendinopatía que afecta a la inserción de los músculos flexores y pronadores del antebrazo en la epitróclea del húmero. Se manifiesta con dolor en la cara interna del codo y es menos frecuente que su homóloga lateral, la epicondilitis.

Qué es la epitrocleítis

La epitrocleítis (también denominada epicondilitis medial) consiste en la degeneración o inflamación del tendón común que une los músculos epitrocleares a la cara anterior de la epitróclea. El cuadro se produce, en la mayor parte de los casos, por tracción repetida sobre esa inserción: las fibras del tendón sufren microdesgarros que desencadenan primero una respuesta inflamatoria y, si la agresión mecánica persiste, una degeneración progresiva del tejido tendinoso. Por eso la terminología actual tiende a hablar de tendinopatía más que de tendinitis, puesto que el proceso crónico suele ser degenerativo y no puramente inflamatorio.

El nombre compuesto reúne epitróclea (del griego ἐπί, epí, "sobre", y τροχιλία, trokhilía, "polea") con el sufijo -itis, que indica inflamación. Epicondilitis medial es la denominación equivalente en la nomenclatura anglosajona, donde se prefiere medial epicondylitis. En la práctica clínica conviven ambas formas sin ambigüedad.

Mecanismo de la lesión

Los músculos que se originan en la epitróclea (pronador redondo, flexor radial del carpo, palmar largo, flexor superficial de los dedos y flexor cubital del carpo) comparten un tendón de inserción común. Cuando la muñeca se flexiona contra resistencia o el antebrazo se prona de manera forzada y repetida, la carga mecánica se concentra en la zona de inserción ósea del tendón. La respuesta inicial del tejido es un engrosamiento reactivo. Si la carga no cede, las fibras de colágeno pierden su organización paralela habitual, se acumula sustancia mucoide entre ellas y aparecen focos de neovascularización desordenada.

Ese proceso no es exclusivo de deportistas. Mecánicos, carpinteros, operarios de cadenas de montaje y cualquier persona que realice movimientos de prensión y torsión del antebrazo de forma repetida puede desarrollar la lesión. Los datos epidemiológicos sitúan la prevalencia máxima entre los 30 y los 50 años, sin diferencia clara entre sexos, y la extremidad dominante es la más afectada.

Diferenciación con la epicondilitis lateral

La confusión más frecuente se da con el codo de tenista (epicondilitis lateral). Ambas son tendinopatías por sobreuso del codo, pero se localizan en lados opuestos de la articulación y afectan a grupos musculares distintos. La epicondilitis lateral duele en la cara externa del codo, sobre el epicóndilo lateral, y afecta a los músculos extensores de la muñeca; la epitrocleítis lo hace en la cara interna, sobre la epitróclea, e involucra a los flexores y pronadores. La epicondilitis lateral es, con diferencia, más frecuente: la proporción que se cita habitualmente en la literatura oscila entre cinco y diez casos de codo de tenista por cada caso de codo de golfista.

Otro dato diferencial es la proximidad del nervio cubital a la epitróclea. Hasta un 20 % de los pacientes con epitrocleítis refieren signos de irritación del nervio cubital (hormigueo o adormecimiento en el cuarto y quinto dedos), lo que puede complicar el cuadro y obliga a descartar un atrapamiento nervioso concomitante. Esa asociación no existe en la epicondilitis lateral.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre de codo de golfista?

De la flexión de muñeca que se produce al golpear la bola de golf. El gesto del swing carga repetidamente los tendones flexores del antebrazo en su inserción epitroclear. Pero el nombre es engañoso: la lesión no es exclusiva ni siquiera especialmente frecuente entre golfistas. Carpinteros, jugadores de béisbol y padel, trabajadores manuales y pianistas pueden desarrollarla por mecanismos biomecánicos comparables.

¿Epitrocleítis y epicondilitis medial son lo mismo?

Sí. Epicondilitis medial es el sinónimo empleado en la nomenclatura anatómica vigente, que denomina epicóndilo medial a la estructura que la anatomía clásica llamaba epitróclea. Ambos nombres se refieren a la misma tendinopatía en la misma localización.

¿Es la epitrocleítis una enfermedad grave?

No. Se trata de un cuadro benigno que, con reposo relativo y medidas conservadoras, se resuelve en la gran mayoría de los casos. Sin embargo, cuando no se modifica el gesto o la actividad que la provoca, el dolor puede cronificarse y limitar de forma significativa las actividades cotidianas que implican prensión o giro del antebrazo.

¿Puede afectar al nervio cubital?

Depende. En un porcentaje no despreciable de pacientes, la inflamación de la zona epitroclear irrita o comprime el nervio cubital, que discurre justo detrás de la epitróclea. Cuando esto ocurre, al dolor local se añaden parestesias (hormigueo, adormecimiento) en el borde cubital de la mano, en particular en el meñique y la mitad interna del anular.

Referencias

  1. MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Epicondilitis medial (codo de golfista).
  2. Manual MSD, versión para público general. Epitrocleítis.
  3. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). Trastornos musculoesqueléticos: epitrocleítis.
  4. Real Academia Nacional de Medicina de España. Epitróclea. Diccionario de términos médicos.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la epitrocleítis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Epitróclea: prominencia ósea del extremo distal del húmero donde se insertan los músculos flexores del antebrazo.
  • Epicondilitis: tendinopatía del epicóndilo lateral del húmero (codo de tenista).
  • Codo de golf: denominación popular de la epitrocleítis.
  • Codo de tenista: denominación popular de la epicondilitis lateral.
  • Epicondilalgia: dolor localizado en la región epicondílea del codo.
  • Nervio cubital: nervio del plexo braquial que discurre por la cara posterior de la epitróclea.
  • Tendón: estructura fibrosa que une el músculo al hueso y transmite la fuerza de contracción.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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