DICCIONARIO MÉDICO
Epicóndilo
El epicóndilo es una prominencia ósea localizada por encima de un cóndilo, presente en el extremo distal del húmero y del fémur. Sirve como punto de inserción para músculos y ligamentos que participan en la movilidad del codo, la muñeca y la rodilla. La anatomía actual describe cuatro epicóndilos en el cuerpo humano: lateral y medial del húmero, lateral y medial del fémur. El término proviene del griego ἐπί (epí, "sobre") y κόνδυλος (kóndylos, "nudillo", "articulación redondeada"). Designa, por tanto, una eminencia ósea que se sitúa justo encima de la superficie articular de un cóndilo. En la nomenclatura anatómica clásica, la palabra se reservaba exclusivamente para el epicóndilo lateral del húmero, la prominencia palpable en la cara externa del codo. La terminología anatómica internacional vigente (Terminologia Anatomica, 1998) amplió el uso del vocablo a cuatro relieves óseos: dos en el húmero y dos en el fémur. Conviene no confundir el epicóndilo con el cóndilo propiamente dicho. El cóndilo es la superficie articular redondeada que encaja con otro hueso para formar la articulación; el epicóndilo, en cambio, queda fuera de la zona articular y sirve de anclaje a tejidos blandos. No articula con nada. En el extremo inferior del húmero se distinguen dos epicóndilos, ambos palpables bajo la piel cuando el codo está relajado. El epicóndilo lateral (o radial) se localiza en la cara externa, dos o tres centímetros por encima del olécranon. Da origen a seis músculos extensores del antebrazo (ancóneo, extensor radial corto del carpo, extensor común de los dedos, extensor del meñique, extensor cubital del carpo y supinador corto) y al ligamento colateral radial de la articulación del codo. Su sobrecarga por movimientos repetitivos de extensión de la muñeca origina la epicondilitis lateral, conocida popularmente como "codo de tenista". El epicóndilo medial (o cubital) ocupa la cara interna del codo, es más voluminoso que el lateral y se proyecta ligeramente hacia atrás. En la terminología clásica castellana se denomina epitróclea, voz que sigue empleándose en la práctica médica española. Presta inserción al ligamento colateral cubital y al tendón común de cinco músculos flexores y pronadores (pronador redondo, palmar mayor, palmar menor, flexor superficial de los dedos y cubital anterior). En su cara posterior discurre el nervio cubital, alojado en un surco poco profundo que lo deja expuesto a traumatismos directos (de ahí la sensación de "descarga eléctrica" al golpear esa zona). Los dos epicóndilos femorales se sitúan en el extremo distal del fémur, por encima de los cóndilos que articulan con la tibia y la rótula. El epicóndilo lateral del fémur presta inserción al ligamento colateral peroneo y al tendón del músculo poplíteo; el medial, al ligamento colateral tibial y, parcialmente, al tendón del aductor mayor. En el fémur, la patología más habitual no es la tendinopatía de inserción sino el traumatismo directo y la fractura periarticular de rodilla, lo que explica que estos epicóndilos se mencionen menos fuera del ámbito quirúrgico. Pese a quedar fuera de la superficie articular propiamente dicha, los epicóndilos condicionan la mecánica de las articulaciones vecinas. Cada uno actúa como polea fija: multiplica el brazo de momento de los músculos que en él se insertan, aumentando la eficacia del movimiento sin incrementar la masa muscular. Esto resulta especialmente notorio en el húmero, donde la musculatura extensora (anclada al epicóndilo lateral) y la flexora (anclada al medial) trabajan en equilibrio para estabilizar la muñeca durante actividades de prensión y rotación del antebrazo. La consecuencia clínica de esta disposición es que cualquier desequilibrio, sea por sobrecarga repetitiva o por debilidad muscular, repercute directamente sobre el epicóndilo correspondiente. La sobrecarga de los extensores se traduce en epicondilalgia lateral; la de los flexores, en epitrocleítis. Del griego ἐπί (epí, "sobre, encima de") y κόνδυλος (kóndylos, "nudillo"). Literalmente: la prominencia que se sitúa sobre el nudillo articular. El vocablo pasó al latín científico como epicondylus y de ahí al castellano. No exactamente. En la nomenclatura internacional actual, la epitróclea corresponde al epicóndilo medial del húmero. Son dos nombres para la misma estructura: epicóndilo medial es el término de la Terminologia Anatomica y epitróclea es el nombre tradicional castellano, todavía vigente en la práctica clínica y en muchos textos de referencia españoles. Depende. El dolor en el epicóndilo lateral suele deberse a una tendinopatía de los extensores de la muñeca (epicondilitis lateral o "codo de tenista"). En el medial, a una tendinopatía de los flexores (epitrocleítis o "codo de golfista"). En ambos casos, el problema no está en el hueso en sí, sino en los tendones que se insertan en él. Los estudios histológicos muestran que, en la mayoría de las tendinopatías crónicas, el hallazgo dominante es la degeneración del colágeno (tendinosis) y no la inflamación aguda que sugiere el sufijo "-itis". Sí. El fémur presenta un epicóndilo lateral y otro medial, ambos en su extremo inferior. Son puntos de inserción de los ligamentos colaterales de la rodilla. Aunque menos mencionados en el lenguaje cotidiano, tienen relevancia quirúrgica en fracturas periarticulares y en la planificación de prótesis de rodilla. Si desea profundizar en conceptos asociados al epicóndilo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el epicóndilo
Epicóndilos del húmero
Epicóndilos del fémur
Función biomecánica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra epicóndilo?
¿Es lo mismo epicóndilo que epitróclea?
¿Por qué duele el epicóndilo?
¿El fémur también tiene epicóndilos?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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