DICCIONARIO MÉDICO
Cóndilo
Un cóndilo es una eminencia ósea redondeada, de contorno elipsoidal, situada en el extremo de un hueso y destinada a encajar en la cavidad correspondiente de otro hueso para formar una articulación. Los cóndilos más relevantes en la práctica clínica son el cóndilo femoral (medial y lateral), el cóndilo mandibular y el cóndilo del húmero. Su morfología condiciona el tipo de movimiento que cada articulación permite. El término procede del griego κόνδυλος (kóndylos), que en los textos hipocráticos del siglo V a. C. designaba el nudillo o la prominencia de una articulación. El latín renacentista lo adoptó como condylus, y la primera documentación con sentido anatómico moderno se registra en 1517. En español, su uso se consolidó durante el siglo XVIII con la llegada de los tratados de anatomía traducidos del francés. Desde el punto de vista morfológico, un cóndilo se describe como un segmento de elipsoide: su superficie articular es convexa en dos direcciones, mientras que la del hueso receptor resulta cóncava en esas mismas dos direcciones. Esa geometría lo diferencia de otras superficies articulares, como la esfera de una diartrosis esférica (enartrosis) o el cilindro de una tróclea. Un detalle que a veces genera confusión: la palabra «cóndilo» designa la prominencia ósea en sí, no la articulación completa que forma. La forma elipsoidal del cóndilo permite movimientos en torno a dos ejes. El eje transversal gobierna la flexión y la extensión; el eje sagital, la abducción y la aducción. Cuando ambos ejes se combinan, se produce un movimiento compuesto que recibe el nombre de circunducción. La rotación pura, sin embargo, queda excluida en las articulaciones puramente condíleas. En la práctica, pocas articulaciones del cuerpo son condíleas estrictas. La articulación radiocarpiana (muñeca) es el ejemplo más clásico: la superficie convexa del cóndilo formado por los huesos escafoides y semilunar encaja en la cavidad del radio. Algunos tratados clasifican también como condílea la articulación temporomandibular, si bien la presencia de un disco interpuesto y la capacidad de traslación anterior del cóndilo mandibular la convierten en un caso biomecánicamente más complejo que el modelo teórico puro. Cóndilos del fémur. El extremo distal del fémur presenta dos grandes cóndilos, uno medial y otro lateral, que articulan con la meseta tibial y la rótula para formar la rodilla. La escotadura intercondílea, situada entre ambos, da paso a los ligamentos cruzados. Las fracturas condíleas del fémur son frecuentes en traumatismos de alta energía y en personas mayores con hueso osteoporótico. Cóndilo mandibular. Ocupa la porción superior de la rama ascendente de la mandíbula y se articula con la fosa glenoidea del hueso temporal. Su forma varía considerablemente entre individuos. Cuando este cóndilo crece de forma asimétrica (hiperplasia condilar), se produce una desviación progresiva de la línea media facial que puede requerir una condilectomía. Cóndilo del húmero. Se encuentra en el extremo distal del húmero y articula con la cabeza del radio. Justo por encima de él se sitúan los epicóndilos, prominencias óseas que sirven de inserción a los músculos del antebrazo y que dan nombre a la epicondilitis. Cóndilos del occipital. Situados a ambos lados del agujero magno, se articulan con las carillas superiores del atlas (primera vértebra cervical). Son los responsables de los movimientos de flexión y extensión de la cabeza sobre el cuello. Del griego κόνδυλος (kóndylos), que significaba «nudo» o «nudillo de una articulación». Hipócrates ya empleaba la palabra en el siglo V a. C. para referirse a las prominencias articulares palpables bajo la piel. El latín médico del Renacimiento la tomó prestada como condylus, y desde ahí pasó al español y a las demás lenguas romances. No. El cóndilo es la prominencia articular propiamente dicha, con superficie revestida de cartílago, que participa en la articulación. El epicóndilo es una saliente ósea situada por encima del cóndilo, no articular, que sirve de punto de inserción para músculos y ligamentos. La más representativa es la articulación radiocarpiana (muñeca). Las articulaciones metacarpofalángicas de los dedos también se clasifican como condíleas. La articulación temporomandibular se incluye a menudo en este grupo, aunque su biomecánica es más compleja por la presencia de un disco articular y la posibilidad de movimientos de traslación. Depende de la localización. Las fracturas del cóndilo mandibular suelen tener buen pronóstico cuando se manejan de forma conservadora. Las fracturas condíleas del fémur, en cambio, afectan a una articulación de carga y requieren con frecuencia reducción y fijación interna para restaurar la congruencia articular de la rodilla. Si desea profundizar en conceptos vinculados al cóndilo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el cóndilo
Biomecánica de la superficie condilar
Principales cóndilos del esqueleto humano
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «cóndilo»?
¿Es lo mismo un cóndilo que un epicóndilo?
¿Qué articulaciones del cuerpo son condíleas?
¿Las fracturas de cóndilo son graves?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026