DICCIONARIO MÉDICO
Bolsa sinovial
Una bolsa sinovial (o bursa) es un saco aplanado, revestido por membrana sinovial y relleno de una pequeña cantidad de líquido viscoso, que se interpone entre estructuras del aparato locomotor (huesos, tendones, músculos, piel) para reducir la fricción durante el movimiento. En el cuerpo humano existen más de 150 bursas constantes, y pueden formarse otras adicionales en zonas sometidas a presión o roce repetidos. «Bursa» es la forma latina de un término que se remonta al griego βύρσα (býrsa), «cuero curtido», «odre». El vocablo pasó al latín medieval con el significado de «bolsa» o «saco» y se conserva en castellano tanto en la forma culta «bursa» como en la patrimonial «bolsa». «Sinovial» deriva de synovia, un latinismo acuñado por Paracelso en el siglo XVI para nombrar el líquido articular, posiblemente a partir del griego σύν (syn, «con, junto a») y del latín ovum («huevo»), por el parecido del líquido con la clara de huevo. Cada bursa consta de dos capas de membrana sinovial separadas por una película de líquido. En reposo, la cantidad de líquido es mínima (a veces apenas unas gotas), pero basta para crear una superficie de deslizamiento casi sin resistencia. La membrana sintetiza y reabsorbe el líquido sinovial de forma continua, lo que permite adaptarse a las demandas mecánicas cambiantes de la articulación. Bursas subcutáneas. Se sitúan entre la piel y una prominencia ósea superficial: el olécranon del codo, la rótula, la tuberosidad isquiática. Son las más accesibles a la exploración clínica y las que con mayor frecuencia se inflaman por presión directa (arrodillarse, apoyar el codo). Bursas subtendinosas. Ocupan el espacio entre un tendón y el hueso sobre el que se desliza. La bursa subacromial del hombro es probablemente la más relevante desde el punto de vista clínico: facilita el paso del tendón del manguito rotador bajo el acromion. Cuando se inflama, cada elevación del brazo genera dolor. Bursas submusculares y subfasciales. Se interponen entre planos musculares profundos o entre una fascia y el tejido subyacente. Menos conocidas fuera de la anatomía descriptiva, su inflamación puede confundirse con procesos articulares o musculares más profundos. Existe también una categoría de bursas adventicias (o adquiridas), que no están presentes al nacer sino que se desarrollan a lo largo de la vida en zonas de fricción anómala. Los calzados inadecuados, por ejemplo, pueden generar bursas adventicias sobre el primer metatarsiano en pacientes con hallux valgus. La función de la bolsa sinovial es, en esencia, proteger los tejidos blandos del desgaste mecánico. Donde un tendón se desliza repetidamente sobre un relieve óseo, la ausencia de bursa provocaría un rozamiento directo que acabaría erosionando las fibras tendinosas. La bursa convierte ese contacto sólido-sólido en un contacto sólido-líquido-sólido, con una reducción drástica del coeficiente de fricción. Algunas bursas comunican con la cavidad articular adyacente (la bursa del gastrocnemio-semimembranoso en la rodilla, por ejemplo, puede comunicar con la articulación de la rodilla y dar lugar al quiste de Baker). Otras permanecen independientes. La distinción tiene importancia clínica porque la infección o la inflamación de una bursa comunicante puede extenderse a la articulación y viceversa. La bursitis es la inflamación de una bolsa sinovial y constituye uno de los motivos de consulta más frecuentes en reumatología y traumatología. Puede tener origen mecánico (sobrecarga, presión repetida), infeccioso (sobre todo por Staphylococcus aureus en bursas superficiales), microcristalino (gota, condrocalcinosis) o inflamatorio sistémico (artritis reumatoide). El diccionario recoge varias formas específicas, desde la bursitis prerrotuliana hasta la bursitis olecraniana, cada una con sus particularidades. Del griego βύρσα (býrsa), «cuero curtido, odre», que pasó al latín como bursa con el significado de «bolsa». La misma raíz da nombre a la Bolsa de valores (en varias lenguas europeas), al barrio de la Bourse en Bruselas y, en anatomía, a la bolsa de Fabricio de las aves. Se describen más de 150 bursas constantes, pero el número total puede superar esa cifra porque las bursas adventicias se forman en función de los hábitos mecánicos de cada persona. La rodilla, por ejemplo, alberga al menos once bursas por sí sola. No. La articulación sinovial (diartrosis) es la unión entre dos superficies óseas recubiertas de cartílago, con cápsula articular y líquido sinovial. La bolsa sinovial es un saco cerrado, sin superficies articulares, que reduce la fricción en zonas adyacentes a las articulaciones o a otras estructuras. Comparten el mismo tipo de membrana y de líquido, pero son entidades anatómicas distintas. Si desea profundizar en conceptos asociados a la bolsa sinovial, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la bolsa sinovial
Clasificación según la localización
Función mecánica de la bursa
La inflamación de la bursa: bursitis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra bursa?
¿Cuántas bolsas sinoviales tiene el cuerpo humano?
¿Es lo mismo una bolsa sinovial que una articulación sinovial?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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