DICCIONARIO MÉDICO

Sinovitis

La sinovitis es la inflamación de la membrana sinovial, el tejido que reviste por dentro una articulación, la vaina de un tendón o una bolsa serosa. Puede deberse a un traumatismo, a una enfermedad reumática o infecciosa, o presentarse de forma aislada sin causa identificable, y se manifiesta con dolor, hinchazón y, con frecuencia, calor local en la zona afectada.

Qué es la sinovitis

El término procede de sinovia, la sustancia viscosa que lubrica las articulaciones, con el sufijo griego "itis" (inflamación) añadido al final. Sinovia es, a su vez, una palabra curiosa: la acuñó el médico y alquimista Paracelso en el siglo XVI combinando el prefijo griego syn (junto) con el latín ovum (huevo), en referencia a la textura de clara de huevo del líquido articular. No dejó explicación escrita de su elección. El resultado es, cuando menos, engañoso, porque la sinovia no es una membrana sino un fluido: la membrana que la segrega y reviste la articulación se llama, por extensión, membrana sinovial, y es precisamente esa membrana la que se inflama en la sinovitis.

La Real Academia Española recoge tres localizaciones posibles para esta inflamación: una articulación, un tendón o una bolsa sinovial. De ahí que, cuando la afectada es una bolsa, se hable de sinovitis bursal, y no de una simple sinovitis articular. Esa amplitud de localizaciones, sumada a más de un siglo de descripciones anatomopatológicas, explica la variedad de nombres que acompañan a este término en la nomenclatura médica.

Qué ocurre en la membrana sinovial cuando se inflama

En condiciones normales, la membrana sinovial apenas tiene dos o tres capas de células de grosor. Sus células, los sinoviocitos, producen el líquido que lubrica el movimiento articular y nutre un cartílago que carece de vasos sanguíneos propios. Cuando se inflama, la membrana se engruesa por proliferación celular e infiltrado inflamatorio, se vuelve más vascular y, a menudo, segrega un exceso de líquido que distiende la cápsula articular.

Ese engrosamiento sigue caminos distintos según la causa. Puede formar vellosidades o pliegues digitiformes, dar lugar a tejido de granulación de aspecto exuberante, o quedarse en una simple hipersecreción sin cambios estructurales llamativos. El tiempo de exposición al estímulo (mecánico, inmunitario o infeccioso) pesa tanto como la causa misma en el resultado final.

Formas de sinovitis según su causa y su curso

Por su origen se distinguen sinovitis traumáticas, ligadas a un golpe o una sobrecarga mecánica; sinovitis de las artropatías inflamatorias, como la artritis reumatoide, la psoriásica o la gota; sinovitis infecciosas, provocadas por bacterias, micobacterias u hongos; y sinovitis asociadas a la artrosis, en las que la inflamación acompaña al desgaste del cartílago más que anticiparlo.

Su curso permite otra distinción: aguda, de instauración brusca y corta duración, o crónica, cuando se mantiene el tiempo suficiente como para dejar lesiones permanentes en la membrana. Existe también una forma subclínica, sin signos evidentes en la exploración física, que solo aflora con ecografía, resonancia magnética o tomografía por emisión de positrones. Su peso real en personas con dolor articular sin otros signos de artritis sigue discutiéndose entre reumatólogos.

A estos dos criterios (causa y evolución) se suma una tradición de clasificación anatomopatológica, más antigua, que describe la sinovitis según el aspecto del tejido o del exudado: serosa, purulenta o supurada, fungosa, dendrítica. En el extremo más leve de ese mismo esquema se sitúa la sinovitis simple, sin exudado añadido de ningún tipo. Son términos de origen decimonónico que ya rara vez se oyen en la consulta, pero que conservan un uso preciso en patología. Junto a ellos, la sinovitis vellonodular pigmentada ocupa un lugar aparte: no es una variante inflamatoria más, sino una proliferación tumoral benigna de la sinovial.

También existen sinovitis nombradas por su localización anatómica, como la sinovitis tarsal en el pie, o por un rasgo clínico propio, como la sinovitis crepitante, que además de inflamar la vaina de un tendón produce un crujido fino y audible al mover la articulación vecina.

La sinovitis como entidad propia: el ejemplo de la cadera infantil

En algunos casos, la sinovitis no acompaña a otra enfermedad sino que constituye ella misma el diagnóstico. Ocurre con la sinovitis transitoria de cadera, conocida también como coxalgia fugaz o coxitis fugaz, la causa más frecuente de cojera dolorosa en niños antes de la pubertad, de origen desconocido y resolución espontánea en pocos días.

Diferenciación con otros procesos articulares

La sinovitis no equivale a la artritis. Esta última es un término más amplio que designa cualquier inflamación articular con independencia de la estructura implicada; una articulación puede presentar sinovitis sin cumplir todos los criterios clínicos de artritis, y buena parte de las artritis cursan, de hecho, con sinovitis como sustrato. Cuando la inflamación afecta a la vaina de un tendón y no a una articulación, el proceso recibe el nombre de tenosinovitis; si se cronifica y engruesa de forma marcada, se habla de paquisinovitis. La combinación de sinovitis con cambios degenerativos del cartílago se conoce como artrosinovitis.

Preguntas frecuentes

¿Se sabe con certeza por qué Paracelso comparó el líquido articular con un huevo?

No queda constancia escrita de su razonamiento. La explicación que circula hoy, la del parecido con la clara de huevo, es una reconstrucción posterior a partir de la propia etimología del término, no una cita documentada del autor.

¿Es lo mismo la sinovitis que la hinchazón normal después de un golpe?

Un edema postraumático leve puede resolverse en horas sin que la membrana sinovial llegue a inflamarse de forma relevante, así que la respuesta corta es que no siempre. Se habla de sinovitis cuando esa inflamación, con producción anómala de líquido, persiste más allá de la reacción inmediata al golpe.

¿Puede haber sinovitis sin dolor?

Sí. La forma subclínica, detectable solo por ecografía o resonancia magnética, puede coexistir con una articulación que a la exploración parece normal. Es un hallazgo que ha cobrado peso en el seguimiento de personas con dolor articular episódico sin signos francos de artritis.

¿Todas las articulaciones pueden desarrollar sinovitis?

Solo las articulaciones sinoviales o diartrosis (la rodilla, el hombro, la cadera, las interfalángicas de la mano) disponen de membrana sinovial. Las articulaciones fibrosas o cartilaginosas, como las suturas del cráneo o la sínfisis del pubis, carecen de ella. No pueden, en sentido estricto, sufrir sinovitis.

Referencias

  1. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española: sinovitis
  2. Etimologías de Chile. Sinovitis
  3. MedlinePlus. Sinovitis tóxica
  4. Manual MSD versión para profesionales. Artritis infecciosa aguda

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