DICCIONARIO MÉDICO
Sinovitis tuberculosa
La sinovitis tuberculosa es la inflamación de la membrana sinovial de una articulación por infección de Mycobacterium tuberculosis. Constituye una manifestación poco frecuente de tuberculosis extrapulmonar, de curso lento y con frecuencia de diagnóstico tardío. El adjetivo tuberculosa remite a tuberculum, diminutivo latino de tuber, "hinchazón" o "protuberancia". Nombra, en origen, el pequeño nódulo (el tubérculo) que caracteriza la lesión histológica de la enfermedad, mucho antes de que se identificara la bacteria responsable. Aplicado a la sinovitis, describe la afectación de la membrana articular por esos mismos nódulos granulomatosos. La vía habitual es hematógena: el bacilo llega a la sinovial desde un foco pulmonar u óseo, activo o ya cicatrizado, y puede hacerlo años después de la infección inicial. Con menor frecuencia se produce por extensión directa desde una osteomielitis vecina. Una vez en la articulación, provoca una inflamación granulomatosa crónica que, a diferencia de la infección bacteriana común, avanza durante meses antes de dar síntomas claros. Entre las formas extrapulmonares, la afectación osteoarticular representa alrededor del 11% de los casos, que a su vez suponen entre el 10% y el 20% del total de casos de tuberculosis en personas inmunocompetentes, proporción que crece de forma notable cuando existe inmunodepresión. Dentro del aparato locomotor, las articulaciones que soportan peso (la rodilla y la cadera) son las más afectadas, aunque la muñeca, la mano o el codo también pueden verse comprometidos, sobre todo tras una lesión previa. El diagnóstico exige demostrar la inflamación granulomatosa en la biopsia sinovial y, siempre que sea posible, el propio bacilo mediante tinción, cultivo o una prueba de amplificación genética en el líquido articular. La combinación de ambos hallazgos evita confundirla con otras causas de inflamación granulomatosa, como la brucelosis, y con entidades que comparten su curso insidioso: la artritis reumatoide, la sinovitis vellonodular o la artritis piógena de evolución lenta. La sinovitis fungosa no es una entidad distinta, sino la propia sinovitis tuberculosa cuando desarrolla ese tejido de granulación exuberante que le da nombre. No. Es habitual que la infección pulmonar de origen haya pasado inadvertida o se haya curado años antes, y que la afectación articular sea la primera manifestación evidente de la enfermedad. Porque su curso es lento y los síntomas iniciales, dolor leve e hinchazón progresiva de una sola articulación, se parecen a los de procesos mucho más comunes. Los estudios sitúan el retraso diagnóstico habitual entre varios meses y más de un año desde el inicio de las molestias. Es infrecuente. La forma monoarticular es, con mucho, la más habitual, lo que la distingue de las poliartritis inflamatorias de origen autoinmune.Qué es la sinovitis tuberculosa
Localización y frecuencia
Diagnóstico y diferenciación
Preguntas frecuentes
¿Es necesario tener tuberculosis pulmonar activa para desarrollar sinovitis tuberculosa?
¿Por qué tarda tanto en diagnosticarse?
¿Puede afectar a más de una articulación a la vez?
Referencias
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