DICCIONARIO MÉDICO

Artritis

La artritis es la inflamación de una o varias articulaciones, con independencia de su causa. Se trata de un término genérico que agrupa más de cien entidades distintas, desde procesos agudos de origen infeccioso hasta enfermedades crónicas de base autoinmune o metabólica. Según el número de articulaciones afectadas se habla de monoartritis, oligoartritis (dos o tres) o poliartritis (cuatro o más).

Qué es la artritis

El vocablo procede del griego ἀρθρῖτις (arthrîtis), derivado de ἄρθρον (árthron, «articulación»), al que se añade el sufijo -ῖτις (-îtis), que en la terminología médica indica inflamación. Hipócrates ya empleó el término en el siglo V a. C., si bien lo aplicaba preferentemente a la artritis gotosa; la distinción nítida entre las diversas formas de artritis no llegaría hasta muchos siglos después. El vocablo pasó al latín tardío como arthrītis y al castellano medieval se documenta a través del adjetivo artético, derivado del griego ἀρθριτικός. En las lenguas modernas se consolida desde el siglo XVI (en francés, arthrite aparece hacia 1560).

Conviene aclarar desde el inicio que artritis no designa una enfermedad concreta. Es un término paraguas que engloba cualquier proceso inflamatorio articular, sea cual sea su origen. El dolor articular aislado, sin signos de inflamación local, recibe otro nombre: artralgia.

Estructura articular y respuesta inflamatoria

Para entender por qué la artritis adopta formas tan variadas, resulta útil recordar cómo se organiza una articulación sinovial. Los extremos óseos están revestidos de cartílago hialino, un tejido avascular que absorbe cargas y reduce la fricción. La cavidad articular queda delimitada por la membrana sinovial, cuyas células (sinoviocitos tipo A y tipo B) producen el líquido sinovial, rico en ácido hialurónico. Ligamentos, cápsula fibrosa y bolsas serosas completan el conjunto.

Cuando un agente agresor actúa sobre cualquiera de estos componentes, la membrana sinovial responde con vasodilatación, aumento de la permeabilidad capilar y migración de células inflamatorias hacia la cavidad articular. El resultado clínico de esa cascada es lo que los clásicos describieron con la tétrada de Celso: rubor, calor, tumor y dolor. Si la agresión persiste en el tiempo, la membrana sinovial prolifera (un tejido inflamatorio que en la artritis reumatoide recibe el nombre de pannus), invade el cartílago y termina erosionando el hueso subyacente.

No todas las artritis siguen esta secuencia. En las formas por depósito de cristales, por ejemplo, la inflamación se desencadena cuando los microcristales activan el inflamasoma NLRP3 de los macrófagos sinoviales, una vía distinta de la mediada por autoanticuerpos.

Clasificación según el mecanismo causal

Existen múltiples formas de ordenar las artritis. La más útil desde el punto de vista conceptual las agrupa por el mecanismo que desencadena la inflamación.

Artritis infecciosas. Se producen por invasión directa de la articulación por un microorganismo. La artritis bacteriana (también llamada séptica) constituye una urgencia médica por la rapidez con que destruye el cartílago. Staphylococcus aureus es el germen más frecuente en adultos. Formas particulares son la artritis gonocócica, causada por Neisseria gonorrhoeae en el contexto de una infección diseminada, y la artritis tuberculosa, de curso crónico granulomatoso.

Artritis por depósito de cristales. El paradigma es la artritis gotosa, provocada por cristales de urato monosódico que precipitan en la articulación cuando las cifras de ácido úrico en sangre superan de forma sostenida el umbral de saturación. Existe también la pseudogota, debida a cristales de pirofosfato cálcico dihidratado, que afecta con mayor frecuencia a rodillas y muñecas de pacientes de edad avanzada.

Artritis autoinmunes. En estas formas, el sistema inmunitario ataca componentes propios de la articulación. La artritis reumatoide del adulto es la más conocida; su equivalente pediátrico, que ha recibido varias denominaciones a lo largo de las últimas décadas, se recoge en este diccionario como artritis juvenil crónica. La artritis asociada a psoriasis comparte rasgos autoinmunes, pero con un patrón articular propio que la diferencia de la reumatoide. Otras conectivopatías con afectación articular son el lupus eritematoso sistémico y la espondilitis anquilopoyética.

Artritis reactivas. Aparecen semanas después de una infección a distancia (genitourinaria o gastrointestinal, habitualmente), sin que el germen esté presente en la articulación. Se asocian al antígeno HLA-B27.

Artritis postraumáticas y degenerativas. Aunque la artrosis (osteoartritis) se clasifica como enfermedad degenerativa y no inflamatoria en sentido estricto, los episodios de sinovitis secundaria que genera pueden cursar con signos inflamatorios indistinguibles de una artritis genuina.

Diferenciación con la artrosis y la artralgia

La confusión entre artritis y artrosis es frecuente en el lenguaje coloquial, y no del todo injustificada: ambos términos comparten raíz griega y pueden coexistir en la misma articulación. Sin embargo, su naturaleza es distinta. La artritis implica un proceso inflamatorio activo de la membrana sinovial. La artrosis, en cambio, es primariamente un deterioro mecánico del cartílago articular, con inflamación secundaria y generalmente de menor intensidad. El sufijo -itis (inflamación) frente a -osis (proceso degenerativo o alteración patológica) marca con claridad la diferencia etimológica.

La artralgia es otro concepto que conviene deslindar: designa dolor articular sin signos objetivos de inflamación. Un paciente puede presentar artralgia sin artritis, pero toda artritis cursa con algún grado de artralgia. El matiz parece menor, pero tiene relevancia clínica considerable.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra artritis?

Del griego ἀρθρῖτις (arthrîtis), formado sobre ἄρθρον (árthron, articulación) y el sufijo -ῖτις (-îtis, inflamación). Hipócrates la utilizó ya en el siglo V a. C. en sus Aforismos, aunque entonces la empleaba sobre todo para referirse a lo que hoy conocemos como gota. El término pasó al latín tardío y de ahí al castellano medieval.

¿Es lo mismo artritis que artrosis?

No. Son procesos distintos que se confunden a menudo por compartir raíz lingüística y localizarse ambos en las articulaciones. La artritis es un proceso inflamatorio activo de la membrana sinovial, mientras que la artrosis consiste en un desgaste progresivo del cartílago. Pueden coexistir en una misma articulación, lo que añade confusión, pero el mecanismo de base y el enfoque conceptual son diferentes.

¿Cuántos tipos de artritis existen?

Se reconocen más de cien entidades capaces de producir inflamación articular. Las principales familias son las artritis infecciosas, las autoinmunes (artritis reumatoide, artritis juvenil crónica, artritis psoriásica), las causadas por depósito de cristales (gota, pseudogota) y las reactivas. El número exacto depende de la clasificación que se emplee y del nivel de detalle con que se subdividan las formas menores.

¿Afecta solo a personas mayores?

Depende del tipo. La artrosis, que no es propiamente una artritis inflamatoria, sí aumenta con la edad. Pero la artritis reumatoide debuta con mayor frecuencia entre los 30 y los 50 años, y algunas formas afectan específicamente a niños y adolescentes. La artritis gonocócica, por ejemplo, predomina en adultos jóvenes sexualmente activos. No existe un perfil de edad único.

Referencias

  1. MedlinePlus en español. Artritis. Enciclopedia médica.
  2. Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel (NIAMS). Información de salud sobre la artritis.
  3. Real Academia Española. Artritis. Diccionario de la lengua española, 23.ª edición.
  4. Mayo Clinic. Artritis: síntomas y causas.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en los distintos tipos de artritis y conceptos asociados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Artritis bacteriana: inflamación articular por invasión directa de un microorganismo, habitualmente bacteriano.
  • Artritis gotosa: forma de artritis causada por el depósito de cristales de urato monosódico en la articulación.
  • Artritis juvenil crónica: conjunto de formas de artritis inflamatoria que debutan en la infancia o la adolescencia.
  • Artritis asociada a psoriasis: artritis inflamatoria vinculada a la enfermedad cutánea psoriásica.
  • Artritis tuberculosa: forma de tuberculosis extrapulmonar con afectación articular crónica.
  • Artralgia: dolor articular sin signos objetivos de inflamación.
  • Artropatía: término genérico para cualquier enfermedad articular, inflamatoria o no.
  • Anquilosis: pérdida de movilidad articular por fusión ósea o fibrosa.

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