DICCIONARIO MÉDICO
Adenoma
El adenoma es un tumor benigno de origen epitelial cuya estructura reproduce, en mayor o menor grado, la organización de una glándula. Puede originarse en órganos tan diversos como la tiroides, la hipófisis, las glándulas suprarrenales, el colon o la próstata. Se trata de la neoplasia benigna glandular más frecuente en la práctica clínica. Un adenoma es una proliferación celular benigna que nace del epitelio de revestimiento o del epitelio secretor de una glándula. Las células que lo componen conservan, al menos parcialmente, la capacidad de organizarse en estructuras tubulares, foliculares o papilares que recuerdan al tejido glandular del que proceden. Esa semejanza con la arquitectura normal es, precisamente, lo que distingue al adenoma de otros tumores benignos de estirpe diferente. La palabra procede del griego ἀδήν (adḗn, «glándula») y el sufijo -ωμα (-ōma, «tumor» o «masa»). El componente adḗn ya aparece en los textos hipocráticos para referirse a formaciones glandulares del cuello, y el sufijo -ōma se empleaba desde la medicina helenística para nombrar cualquier tumoración sólida: σάρκωμα (sarcoma), κονδύλωμα (condiloma). En el latín médico renacentista ambas raíces se fusionaron, pero el uso moderno de «adenoma» con su significado actual se consolida a mediados del siglo XIX, cuando la anatomía patológica empieza a clasificar los tumores por su tejido de origen y no solo por su localización. Conviene señalar que no todos los adenomas son iguales en su comportamiento. La mayoría permanecen estables durante años y nunca progresan. Otros, sin embargo, acumulan mutaciones que los convierten en una lesión premaligna, capaz de evolucionar hacia un adenocarcinoma si no se detectan a tiempo. Ese potencial de transformación varía enormemente según la localización, el tamaño y el patrón histológico del tumor. Para entender por qué se forma un adenoma, hay que partir de una realidad básica: las células epiteliales glandulares se renuevan de forma continua a lo largo de la vida. Cada ciclo de división es una oportunidad para que se produzcan errores en la replicación del ADN. Cuando una de esas mutaciones afecta a un gen que regula el crecimiento celular (un protooncogén, un supresor tumoral), la célula puede adquirir una ventaja proliferativa sobre sus vecinas y generar un clon que crece de forma autónoma pero ordenada. Ese crecimiento ordenado es la clave del adenoma. Lo que separa al adenoma de un tumor maligno es, ante todo, una frontera histológica: las células respetan la membrana basal, no invaden los tejidos adyacentes ni tienen capacidad de producir metástasis. Mantienen, además, un grado de diferenciación que permite reconocer el tejido de origen al microscopio. En los adenomas colorrectales, por ejemplo, el gen APC (adenomatous polyposis coli) pierde su función en etapas tempranas, lo que desencadena una proliferación que conserva la arquitectura tubular del epitelio intestinal (la llamada secuencia adenoma-carcinoma descrita por Vogelstein en 1988 se refiere precisamente a este modelo de progresión escalonada). No todos los órganos siguen ese mismo camino molecular. En la hipófisis, la activación de mutaciones en la proteína Gsα explica muchos adenomas somatotropos. En la tiroides, los mecanismos son distintos. Lo que comparten todas las localizaciones es el principio general: una ganancia de función proliferativa sin pérdida completa de la diferenciación. Los adenomas pueden aparecer en prácticamente cualquier órgano que contenga epitelio glandular, pero algunas localizaciones concentran la inmensa mayoría de los casos clínicos. Adenomas colorrectales. Son los más frecuentes en la población general. Se presentan habitualmente como pólipos que protruyen hacia la luz del intestino y pueden adoptar un patrón tubular, velloso o tubulovelloso. El patrón velloso, junto con el tamaño superior a un centímetro, se asocia a un mayor riesgo de progresión hacia carcinoma. En los programas de cribado poblacional, la detección y resección de estos adenomas es una de las estrategias preventivas con mayor impacto en la reducción de la mortalidad por cáncer colorrectal. Adenoma paratiroideo. Constituye la causa más habitual de hiperparatiroidismo primario. Se trata de un tumor solitario de pequeño tamaño que produce cantidades excesivas de hormona paratiroidea, con la consiguiente elevación del calcio sérico. Las mujeres mayores de sesenta años presentan una frecuencia claramente superior. En la tiroides, los adenomas se clasifican según el tipo celular predominante. El adenoma folicular es el más común y se presenta como un nódulo encapsulado, generalmente solitario. El adenoma de células de Hürthle, compuesto por células oncocíticas ricas en mitocondrias, se reconoce como entidad propia desde la clasificación de la OMS de 2022. Existe también el adenoma tóxico, funcionante, que produce hormona tiroidea de manera autónoma. Adenomas hipofisarios. Representan entre el 10 % y el 15 % de todas las neoplasias intracraneales. Se dividen en funcionantes (secretores de prolactina, hormona de crecimiento, ACTH u otras hormonas) y no funcionantes, que se manifiestan por efecto de masa cuando alcanzan un tamaño suficiente para comprimir estructuras vecinas como el quiasma óptico. Otras localizaciones relevantes incluyen el adenoma adrenal (con frecuencia un hallazgo incidental en estudios de imagen del abdomen), el adenoma renal, el adenoma pleomorfo de las glándulas salivares (el tumor salival benigno más frecuente, con un componente mesenquimal derivado de células mioepiteliales que le confiere una histología peculiar) y el adenoma sebáceo, cuya presencia múltiple puede ser un marcador de síndromes hereditarios. Uno de los conceptos que más ha contribuido a la comprensión de la oncogénesis es la secuencia adenoma-carcinoma. El modelo se describió originalmente en el colon, donde Bert Vogelstein y colaboradores demostraron en 1988 que la transformación maligna no ocurre de golpe, sino a través de una acumulación progresiva de alteraciones genéticas: primero la inactivación de APC, después mutaciones en KRAS, pérdida de SMAD4 y, finalmente, inactivación de TP53. No es un destino inevitable. La mayoría de los adenomas colorrectales no llegan nunca a completar esa secuencia. Los datos epidemiológicos sugieren que menos del 5 % de los adenomas tubulares progresan a carcinoma, pero el porcentaje aumenta cuando el pólipo tiene componente velloso, mide más de un centímetro o muestra displasia de alto grado. Fuera del colon, la secuencia se ha documentado de forma menos sistemática. En la hipófisis, la transformación a adenocarcinoma hipofisario es un evento rarísimo (menos de 0,2 % de los casos publicados), lo que sitúa a los adenomas hipofisarios en un extremo de bajo riesgo. En las glándulas salivares, el adenoma pleomorfo puede malignizarse si persiste durante décadas sin extirparse (el llamado carcinoma ex adenoma pleomorfo), pero se trata de un evento infrecuente. Adenoma y adenocarcinoma. La frontera entre ambos se traza en la membrana basal. Mientras las células del adenoma la respetan, el adenocarcinoma la atraviesa e infiltra el tejido circundante. En la práctica anatomopatológica, esa distinción puede ser sutil, especialmente en lesiones con displasia de alto grado que se acercan al límite de la transformación maligna. Hiperplasia y adenoma. Ambos implican un aumento del número de células, pero la hiperplasia es una respuesta difusa del tejido a un estímulo (hormonal, inflamatorio), mientras que el adenoma es una proliferación clonal, autónoma, que forma una masa circunscrita. El caso de la próstata ilustra bien la confusión: el término «adenoma de próstata» se ha usado coloquialmente durante décadas para referirse a la hiperplasia benigna prostática, cuando en realidad se trata de una hiperplasia estromal y glandular difusa, no de un adenoma en sentido estricto. Adenomatosis y adenoma aislado. Cuando aparecen adenomas múltiples de forma simultánea se habla de adenomatosis, un cuadro que puede ser esporádico o formar parte de síndromes hereditarios como la adenomatosis endocrina múltiple. Del griego ἀδήν (adḗn), que significa «glándula», y el sufijo -ωμα (-ōma), que en la tradición médica helenística designaba cualquier tumoración sólida. La combinación se asentó en la terminología médica europea durante el siglo XIX, cuando la anatomía patológica comenzó a clasificar los tumores según su tejido de origen. No. El adenoma es, por definición, un tumor benigno. Sus células no invaden tejidos vecinos ni producen metástasis a distancia. Ahora bien, determinados adenomas pueden acumular mutaciones a lo largo del tiempo y evolucionar hacia un adenocarcinoma, que sí es una neoplasia maligna. Esa posibilidad depende de factores como la localización, el tamaño y el grado de displasia celular. Los adenomas colorrectales. Se detectan con tanta frecuencia en las colonoscopias de cribado que se calcula que entre un 20 % y un 30 % de los adultos mayores de 50 años presentan al menos uno. La prevalencia aumenta con la edad. Estrictamente, no. La expresión «adenoma de próstata» se ha empleado durante mucho tiempo en el lenguaje clínico cotidiano como sinónimo de hiperplasia benigna de próstata, pero desde el punto de vista anatomopatológico son entidades distintas. La hiperplasia prostática es una proliferación difusa de tejido glandular y estromal; el adenoma, una masa clonal circunscrita. La confusión persiste en parte porque ambos términos se han usado indistintamente en textos médicos durante más de un siglo. Depende. Muchos adenomas de pequeño tamaño y sin actividad funcional se vigilan periódicamente sin necesidad de intervención. La decisión depende del órgano afectado, del tamaño del tumor, de si produce hormonas de manera autónoma y del riesgo estimado de progresión. Si desea profundizar en los distintos tipos de adenoma o en conceptos asociados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un adenoma
Proliferación glandular y formación del adenoma
Localizaciones principales y particularidades
Secuencia adenoma-carcinoma
Diferenciación con entidades relacionadas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra adenoma?
¿Un adenoma es cáncer?
¿Cuál es el adenoma más frecuente?
¿Es lo mismo un adenoma de próstata que la hiperplasia benigna de próstata?
¿Todos los adenomas deben extirparse?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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