DICCIONARIO MÉDICO
Tiroides
El tiroides —o la tiroides— es una glándula endocrina situada en la cara anterior del cuello, por delante de la tráquea, justo por debajo del cartílago tiroides de la laringe. Produce las hormonas tiroxina (T4) y triiodotironina (T3), que regulan el metabolismo de prácticamente todos los tejidos del organismo, y calcitonina, implicada en el metabolismo del calcio. El tiroides es la glándula endocrina de mayor tamaño del cuerpo humano. Pesa entre 15 y 25 gramos en el adulto y tiene la forma característica de una mariposa o de una H: dos lóbulos laterales —derecho e izquierdo— unidos por una banda estrecha de tejido glandular, el istmo tiroideo, que cruza por delante de los primeros anillos traqueales. En aproximadamente la mitad de las personas existe un tercer lóbulo, el piramidal, que asciende desde el istmo hacia el hueso hioides y es un vestigio del conducto tirogloso embrionario. Su nombre procede del griego θυρεοειδής (thyreoeidés), compuesto de θυρεός (thyreós), "escudo oblongo", y -ειδής (-eidés), "con forma de". El θυρεός griego no era el escudo redondo (ἀσπίς), sino uno alargado y rectangular que los hoplitas apoyaban en el suelo. Lo curioso es que el nombre no se refiere a la propia glándula, sino al cartílago laríngeo que la cubre: fue el cartílago tiroides el primero en recibir la denominación "con forma de escudo", y la glándula, por vecindad, heredó el adjetivo. Thomas Wharton, en su Adenographia de 1656, acuñó la expresión latina glandula thyroidea para designar esta estructura, diferenciándola por primera vez de los tejidos laríngeos con los que los anatomistas anteriores la habían confundido. En español coexisten las formas "el tiroides" y "la tiroides" (e incluso "la tiroide", sin la -s final, muy extendida en Hispanoamérica). La RAE acepta ambos géneros. En el uso médico peninsular predomina el masculino —"el tiroides"—, mientras que en el habla coloquial y en buena parte de Latinoamérica se emplea el femenino. A lo largo de esta entrada se alternan ambas formas, que son igualmente válidas. La entrada glándula tiroides del diccionario desarrolla esta misma estructura desde el ángulo anatómico formal. La glándula se aloja en el compartimento visceral del cuello, envuelta por la fascia pretraqueal. Los lóbulos laterales se extienden desde el tercio medio del cartílago tiroides hasta el quinto o sexto anillo traqueal y se apoyan sobre las caras anterolaterales de la tráquea y la porción inferior de la faringe. Por detrás de cada lóbulo discurren el nervio laríngeo recurrente y las glándulas paratiroides, una relación anatómica de enorme importancia quirúrgica. La unidad funcional del tiroides es el folículo tiroideo: una esfera de células epiteliales (tirocitos) que rodea una cavidad central rellena de coloide, una sustancia gelatinosa rica en tiroglobulina. Es en ese coloide donde se almacenan los precursores de las hormonas tiroideas. Entre los folículos se intercalan las células parafoliculares o células C, encargadas de producir calcitonina. Un tiroides adulto contiene millones de folículos, y su tamaño y contenido coloidal varían según el grado de actividad de la glándula: folículos grandes, repletos de coloide, indican un tiroides en reposo relativo; folículos pequeños con poco coloide señalan una síntesis hormonal activa. El tiroides produce dos hormonas tiroideas propiamente dichas: la tiroxina (T4), que es la forma mayoritaria en la secreción glandular, y la triiodotironina (T3), que es la forma biológicamente más activa. La T4 funciona, en gran medida, como una prohormona: se convierte en T3 en los tejidos periféricos por acción de las deiodinasas, enzimas que retiran un átomo de yodo de la molécula. Y es ese yodo —un oligoelemento que el organismo solo obtiene de la dieta— el sustrato imprescindible para la síntesis de ambas hormonas: sin yodo no hay T3 ni T4. La producción hormonal se regula mediante el eje hipotálamo-hipófisis-tiroides. El hipotálamo secreta la hormona liberadora de tirotropina (TRH), que estimula la hipófisis anterior para que libere TSH (tirotropina). La TSH actúa sobre los tirocitos estimulando la captación de yodo, la síntesis de tiroglobulina y la liberación de T3 y T4 al torrente sanguíneo. Cuando los niveles circulantes de hormonas tiroideas suben, frenan la secreción de TSH y de TRH por retroalimentación negativa; cuando bajan, el eje se desinhibe y la TSH aumenta. Ese mecanismo mantiene las concentraciones hormonales dentro de un rango muy estrecho en condiciones normales, un estado que se denomina eutiroidismo. Las hormonas tiroideas influyen en el metabolismo basal, la termogénesis, la contractilidad cardíaca, la motilidad intestinal, el recambio óseo y el desarrollo del sistema nervioso central durante la vida fetal y la primera infancia. Esa amplitud de acción explica por qué las alteraciones de la función tiroidea —ya sea por exceso (hipertiroidismo) o por defecto (hipotiroidismo)— repercuten en prácticamente todos los sistemas del organismo, y por qué el aumento de tamaño de la glándula, el bocio, ha sido desde la antigüedad uno de los signos clínicos más reconocibles de la patología endocrina. Del griego θυρεοειδής (thyreoeidés), "con forma de escudo". El θυρεός era un escudo oblongo, no redondo. El nombre se aplicó primero al cartílago laríngeo que lo recuerda y, desde la Adenographia de Thomas Wharton (1656), también a la glándula endocrina que se sitúa justo debajo de él. Ambas formas son correctas y la RAE las acepta. En el uso médico español predomina "el tiroides", mientras que "la tiroides" y "la tiroide" (sin la -s) son formas habituales en Hispanoamérica y en el habla coloquial. No. El cartílago tiroides es una estructura de la laringe —el relieve que en el cuello se conoce como "nuez de Adán"—, mientras que la glándula tiroides es un órgano endocrino situado justo por debajo de ese cartílago. Comparten nombre porque la glándula lo heredó del cartílago por proximidad anatómica. Porque el yodo forma parte de la estructura molecular de las hormonas T3 y T4 (contienen tres y cuatro átomos de yodo, respectivamente). Sin un aporte dietético suficiente de este oligoelemento, la glándula no puede sintetizar hormonas en cantidad adecuada. La consecuencia clásica de esa carencia es el bocio, el aumento compensatorio del tiroides. Son glándulas distintas con funciones distintas. Las paratiroides —habitualmente cuatro, del tamaño de una lenteja— se sitúan en la cara posterior de los lóbulos tiroideos y producen hormona paratiroidea, encargada de regular el calcio en sangre. Ni su origen embrionario ni su función hormonal coinciden con los del tiroides, aunque compartan vecindario anatómico. Si desea profundizar en conceptos asociados al tiroides, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el tiroides
Anatomía e histología del tiroides
Hormonas tiroideas y eje de regulación
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "tiroides"?
¿Se dice "el tiroides" o "la tiroides"?
¿Es lo mismo el tiroides que el cartílago tiroides?
¿Por qué el tiroides necesita yodo?
¿Qué diferencia hay entre tiroides y paratiroides?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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